"Cada día amanecemos contando muertos" en El Salvador, lamenta Rosa Chávez

El cardenal salvadoreño Gregorio Rosa  Chávez dijo que el "poder de las pandillas se ha hecho tan grande que muchos creen que ya no hay solución", pero  aclaró que él no comparte esa "visión pesimista".

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Foto LPG/Jonatan Funes/Archivo

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El cardenal Gregorio Rosa Chávez lamentó hoy la violencia que afecta a El Salvador y a Honduras, y se congratuló con los hondureños por la conmemoración del 271 aniversario del hallazgo de la virgen de Suyapa, patrona de ese país centroamericano.

"En estos días el hermoso santuario que nos cobija se convierte en el epicentro de la fe mariana de Honduras, sin embargo, pareciera que afuera de este recinto sagrado los hijos de este pueblo no consiguen vivir en paz", dijo Chávez durante la misa que ofició en la Basílica Menor de Suyapa, en la capital hondureña.

Enfatizó que "lo mismo" sucede en El Salvador, país donde "cada día amanecemos contando muertos, casi todos son jóvenes, los muertos y los victimarios, se dice que mueren violentamente cada día entre diez y doce personas".

El religioso indicó que hoy es necesario "pedir con fuerza y convicción que tanto ustedes (hondureños) como nosotros (salvadoreños), en los tiempos que vivimos, salgamos de estas honduras".

En el caso de El Salvador, Rosa Chávez indicó que el "poder de las pandillas se ha hecho tan grande que muchos creen que ya no hay solución", pero el papa Francisco "no está de acuerdo con esa visión pesimista".

Francisco está "convencido de que lograremos la paz si tomamos en serio a monseñor (Óscar Arnulfo) Romero, a quien pronto veremos en los altares como el primer santo de mi país", añadió.

Tomar en serio Romero, a quien en 2015 el papa beatificó, significa "conocer su doctrina, imitar su ejemplo e invocarlo y pedirle su intercesión", enfatizó el cardenal, quien fue nombrado "ciudadano distinguido" por el alcalde de Tegucigalpa, Nasry Asfura.

Chávez llegó a Tegucigalpa invitado por el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez, quien dijo en la misa que espera que Honduras "siga adelante, por los caminos del desarrollo humano integral, los del amor para que se destierre el odio y podamos vivir en paz".

"La Morenita", como le llaman cariñosamente, "no sabe de razas, color de la piel o pertenencia política y aquí está la clave para que superemos en nuestros países los conflictos que nos enfrentan", subrayó el religioso salvadoreño.

Dijo sentirse "muy cercano" al pueblo hondureño, y recordó la guerra entre Honduras y El Salvador, por asuntos limítrofes y migratorios, en 1969, la cual, indicó, causó "un drama humanitario".

Tras la guerra de cien horas entre los ejércitos de Honduras y El Salvador, que distanció durante 11 años a los dos países centroamericanos, las Fuerzas Armadas hondureñas declararon a la Virgen de Suyapa como capitana general de la institución castrense.

Los pueblos de Honduras y El Salvador "tienen nostalgia de paz y de reconciliación, nostalgia de encuentro de hermanos que construyen juntos un futuro sereno y lleno de paz", subrayó el religioso.

Entre los asistentes este sábado a la misa conmemorativa figuraron el designado presidencial (vicepresidente), Ricardo lvarez, el titular del poder Judicial, Rolando Argueta, funcionarios del poder Ejecutivo, diputados del Parlamento, magistrados, diplomáticos y miles de feligreses, entre otros.

Chávez destacó además el amor y la fe de los hondureños por la iglesia Católica y la virgen de Suyapa, una diminuta imagen de 6,5 centímetros de alto, tallada en madera de cedro, que fue hallada por dos campesinos en 1747, cerca de Tegucigalpa.

Según apuntes históricos, la imagen de la Virgen de Suyapa fue hallada por los campesinos Alejandro Colíndres y Lorenzo Martínez cuando regresaban de sus actividades agrícolas hacia la aldea Suyapa, en el extremo oriental de la capital hondureña, en 1747.

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