Cada día hay menos agua por persona

En la última década, la disponibilidad de agua diaria por persona ha disminuido de 11,000 a 8,000 metros cúbicos, según el MARN.
Enlace copiado
Enlace copiado
Desde hace 24 años, todos los 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua, una iniciativa aprobada en diciembre de 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Desde entonces, por lo general no hay celebración. No hay festejo. No en El Salvador, porque más allá de las actividades de niños exponiendo con coloridos carteles de cartulina la importancia de agua en sus centros escolares, o de las marchas ambientalistas que protestan en favor de la protección del vital líquido, la realidad es preocupante.

La realidad es que no hay mes del año en el que varios, muchos, salvadoreños de distintas comunidades no bloqueen calles y provoquen tráficos vehiculares descomunales, para reclamar que en sus hogares no disponen del homenajeado líquido.

El problema de la disponibilidad diaria de agua por cada salvadoreño ha derivado ya en una disminución de 3,000 metros cúbicos en la última década, según los datos del Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

“La más golpeada es zona de San Salvador, que va disminuyendo 75 centímetros (cm) anuales. En otras palabras, son 3.5 kilómetros los que está disminuyendo el nivel feátrico (el nivel superior de un manto acuífero). Y otra que está en crisis es el de la zona de Sonsonate. Tanto las aguas superficiales (lluvias, ríos y lagos) como las subterráneas (mantos acuíferos cuya agua se extrae con pozos), ya están en crisis”, advirtió el especialista en recursos hídricos del MARN, Hernán Romero.

Solo de la zona de recursos hídricos de San Salvador es abastecido un millón y medio de personas, y de la zona de Sonsonate otros 350,000 habitantes.

A lo anterior se suma que los mantos acuíferos de la zona costera del país ya están padeciendo intrusión de aguas salinas, debido a que avanzan cada vez más las siembras de caña de azúcar. Con la zafra, el suelo va perdiendo su capacidad de infiltración.

“En la zona costera hay gente que no tiene agua y eso es muy problemático. Ya estamos en una mesa de cañeros viendo cómo regulamos eso”, anotó la ministra del ramo, Lina Pohl.

Según los datos que la funcionaria tiene de 2015, de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), el abastecimiento del 70 % del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS) proviene de aguas subterráneas, mientras que solo el 30 % proviene de aguas de superficie.

El agua superficial es la más barata, pero está tan contaminada que potabilizarla cuesta muchísimo dinero y es por tal razón que se recurre a las aguas subterráneas.

Por primera vez hay un Plan Nacional

Plan Integral de Gestión Integral de Recursos Hídricos (PNGIRH). Ese es el nombre. Fue elaborado en los últimos tres años y parece ambicioso: contiene un diagnóstico de todos los recursos hídricos del país que indican dónde está el agua, en qué cantidad, en qué calidad, define los usos y las presiones que tiene cada río, quiénes requieren agua y cuánta agua requieren, cómo es repartida el agua cada año, define y hasta incluye los escenarios para 2022, tomando en cuenta el cambio climático y define las demandas futuras de cada sector, además de cuánta agua de reserva va quedando de cada sistema de explotación.

De acuerdo con Pohl, la primera misión de este plan es sanear los cuerpos de agua superficial. Es la misión más importante: sanear los ríos, para dejar de utilizar tanto pozo, y lo segundo, ampliar la planta potabilizadora del cerro Las Pavas.

“El agua es un derecho humano, pero debe ser cobrada. Deber ser barata, pero el desperdicio debe sebe ser carísimo. No tenemos reparo en pagar $100 de energía, pero nos da algo cuando el de agua es de $20”, criticó la titular del MARN.

Y agregó: “El objetivo mayor de este plan es decir: ‘Señores, no tenemos agua disponible y la vamos a tener cada vez menos, con el cambio climático’”.
 

Tags:

  • agua
  • medio ambiente
  • Lina Pohl

Lee también

Comentarios

Newsletter