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Cambiar los paisajes para prevenir el cambio climático

Medio Ambiente le apuesta a la agroforestación de grandes extensiones de terreno para revertir la degradación ambiental que sufre actualmente el país.
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Iniciativa.  Medio Ambiente  estima que el cambio de apuesta en la forma de cultivar podrá revertir la degradación ambiental que sufre el país actualmente.

Iniciativa. Medio Ambiente estima que el cambio de apuesta en la forma de cultivar podrá revertir la degradación ambiental que sufre el país actualmente.

Promoción.  La siembra de árboles en medio de los cultivos es otra de las apuestas.

Promoción. La siembra de árboles en medio de los cultivos es otra de las apuestas.

Cambiar los paisajes para prevenir el cambio climático

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Víctor ha terminado de cortar la maleza que se había abierto paso entre unas matas de maíz que se ubican en las faldas de uno de los cerros del cantón El Rodeo, en el municipio de Tacuba (Ahuachapán). El hombre se prepara ahora a sembrar frijol en la parte limpia. A esa técnica de sembrar dos o más cultivos en un mismo espacio los expertos la llaman agroforestación. Víctor no lo sabe.

La agroforestación es una de las principales apuestas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) para minimizar el inminente impacto del cambio climático en el país.

De acuerdo con los expertos, ese tipo de multicultivo se deriva de una práctica ancestral lenca observada y posteriormente apoyada bajo un proyecto de seguridad alimentaria promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Lempira Sur (Honduras).

“En ese sistema agroforestal, conocido como Quesungual, en honor de la comunidad en Honduras donde se observó por primera vez, se combinan granos básicos (maíz intercalado con frijol y sorgo), vegetación natural como cobertura entre los cultivos, arbustos, árboles dispersos, frutales y árboles madereros de alto valor. En la época seca se podan los árboles y los arbustos y se dejan a una altura de 1.5 y 2 m. Se cubre el suelo con el material de la poda y se retiran las ramas y los troncos que pueden usarse como leña o como postes. Los agricultores logran una densidad ideal manejando la regeneración natural”, reza una parte de la Estrategia Nacional de Biodiversidad promovida por el MARN.

Lina Pohl, viceministra de Medio Ambiente, señaló recientemente que esa agroforestación la han comenzado a promover en tres zonas específicas del país relacionadas con el río Lempa: cuenca alta (La Montañona, Chalatenango), cuenca media (Cinquera, Suchitoto, Jutiapa) y la cuenca baja (conocida como Bajo Lempa).

Además, la funcionaria afirmó que el plan abarca también intervenir en los sitios Ramsar (manglares) y las reservas consideradas como biósfera.

La agroforestación, según las autoridades del MARN, es parte de una apuesta mayor conocida como Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes (PREP). Se trata de un programa que busca cambiar los paisajes de grandes extensiones del país para lograr evitar el impacto del cambio climático.

Las autoridades han enumerado tres áreas donde el PREP incide directamente: el desarrollo de una agricultura resiliente al clima y amigable con la biodiversidad; la restauración y conservación inclusiva de manglares, humedales y bosques; y el impulso de una infraestructura física natural.

“El programa busca mejorar y transformar el uso del suelo en paisajes que han sido ambientalmente degradados para poder resistir los impactos de los eventos climáticos extremos, y como medida de adaptación al cambio climático contribuir a desacelerar el cambio climático global. Los resultados eventuales deberían de disminuir las pérdidas en la agricultura y los daños en la infraestructura”, sostiene el MARN.

Las autoridades de Medio Ambiente sostienen que, a un año de que el programa inició en los departamentos de Cabañas, Cuscatlán y Chalatenango y la región conocida como Bajo Lempa (las regiones hidrográficas de Jaltepeque y Jiquilisco), han logrado la planificación y conformación de mesas de actores locales y grupos de núcleos que coordinan la participación de organizaciones de agricultores, ganaderos, propietarios del bosque, ONG, usuarios de manglares, mancomunidades, municipalidades, Protección Civil y la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil.

Uno de los aportes del MARN-PREP hasta la fecha ha sido el de brindar acompañamiento en la gestión financiera a organizaciones locales, incorporando componentes sobre agricultura y ganadería sostenible, manejo de bosques y manglares, según las autoridades de Medio Ambiente.

Recursos

Medio Ambiente sostiene que en el primer año del desarrollo de la iniciativa ha desembolsado un monto cercano a los $400,000. Según el MARN, el financiamiento de los proyectos han sido financiados con fondos del Fondo de la Iniciativa para las Américas (FIAES) en la región de La Montañona (mancomunidad La Montañona, Cinquera-Tenancingo y proyectos GEF/PNUD, mayoritariamente en la región del Bajo Lempa, 16 ADESCOS de la zona de la bahía de Jiquilisco).

Las autoridades, además, señalan que asociaciones de desarrollo comunal de Las Delicias, en el municipio de La Laguna y Monseñor Romero, en Suchitoto, aportaron en alguna medida fondos para arrancar los programas en sus respectivas comunidades.

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