Cancilleres C. A. confrontan dudas de congresistas en Washington

La agenda de los ministros incluyó visitas al influyente Comité de Relaciones Exteriores del Senado y al Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca, uno de los principales entes asesores del presidente Barack Obama en este tema.
Enlace copiado
Gestiones.  El ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, participa en un conversatorio con salvadoreños residentes en el área metropolitana de Washington, D. C. donde explicó las gestiones para lograr apoyo financiero al plan Alianza para la Prosperidad.

Gestiones. El ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, participa en un conversatorio con salvadoreños residentes en el área metropolitana de Washington, D. C. donde explicó las gestiones para lograr apoyo financiero al plan Alianza para la Prosperidad.

Cancilleres C. A. confrontan dudas de congresistas en Washington

Cancilleres C. A. confrontan dudas de congresistas en Washington

Enlace copiado
No son tiempos políticos fáciles en Washington, nunca suelen serlo. En estos días, marcados por la turbulencia que ha generado a la administración Obama un nuevo Congreso de mayorías republicanas en ambas cámaras, los cancilleres de Guatemala, El Salvador y Honduras llegaron a la capital estadounidense para tratar de convencer a senadores y representantes que aprueben el paquete de $1,000 millones que la Casa Blanca ha pedido para financiar la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica.

A la complicada relación política entre los legisladores republicanos y la Casa Blanca, que ha caracterizado los seis años que lleva la administración Obama, los representantes centroamericanos deben añadir, además, las dudas que la situación institucional de sus países y región despiertan incluso en congresistas del partido del presidente.

“Pretendemos con esta visita empujar la aprobación de estos fondos. Sabemos que no será un camino fácil, porque dadas las condiciones actuales en Washington tendrá que haber un apoyo bipartidista”, dijo Hugo Martínez, canciller salvadoreño, a un grupo de sus compatriotas durante una reunión comunitaria realizada el martes por la noche.

Un día antes, Arturo Corrales, canciller de Honduras, había reconocido ante la prensa que el proceso de aprobación de fondos en el Congreso estadounidense será complicado, y adelantó que la Alianza para la Prosperidad iniciaría con o sin fondos de Estados Unidos.

A principios de marzo, el equipo asesor del vicepresidente Joseph Biden –principal designado de Obama en esta negociación– había adelantado que el costo total del plan era superior a los $1,000 millones que ha solicitado la Casa Blanca. Dos asesores de Biden dijeron que ese costo total podría acercarse a los $5,000 millones, tal como lo había adelantado Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras. El resto de los fondos, aseguraron, saldría de cada uno de los países del Triángulo Norte y de lo que puedan aportar organismos financieros multilaterales.

Ayer, el canciller salvadoreño Martínez aseguró que el plan podía iniciar antes de que el Congreso estadounidense apruebe el paquete de ayuda solicitada en febrero por la Casa Blanca, pero concedió que sin esos fondos la ejecución de la Alianza para la Prosperidad no sería óptima.

“No es cierto que el plan va a empezar a operar hasta que Estados Unidos aprueba los fondos, aunque no tendría una ejecución óptima sin esos recursos, pero sí empezaríamos nosotros a ejecutar algunas acciones”, dijo Martínez.

La Alianza para la Prosperidad surgió de una iniciativa política de la administración Obama provocada por el aumento del flujo de menores centroamericanos que llegaron sin compañía a la frontera sur de Estados Unidos entre junio y agosto del año pasado.

Interlocución en el Congreso

Atendiendo a la agenda que los cancilleres centroamericanos han desarrollado en esta ciudad durante los últimos dos días es posible concluir que parte de su estrategia es abrir el Congreso con las llaves que ofrecen senadores y representantes hispanos en el Capitolio.

El martes, los tres ministros y sus equipos se reunieron con los senadores Robert Menéndez, demócrata de Nueva Jersey; y Marco Rubio, republicano de Florida; ambos miembros del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta. Al decir del canciller salvadoreño, estos dos congresistas, ambos de origen cubano, y el senador Bob Corker, también republicano y presidente del Comité de Exteriores, fueron receptivos a las propuestas centroamericanas.

Otra visita fue al caucus hispano de la cámara baja, el cual reúne a representantes de orígenes mexicano y puertorriqueño sobre todo que han sido muy activos en reclamar a sus colegas y a la Casa Blanca medidas para favorecer a los migrantes.

En la delegación salvadoreña que fue a esas reuniones estaban los empresarios Roberto Murray Meza, presidente del Grupo Agrisal; y Carlos Calleja, vicepresidente del Grupo Calleja, en representación del sector privado.

Calleja coincidió con Martínez en que el camino “no será fácil”, pero consideró que esta gira ha sido exitosa porque ha percibido “buena voluntad” de Estados Unidos. Tanto el empresario como el canciller salvadoreño aseguraron que la presencia conjunta de gobierno y privados en Washington juega en favor de este cabildeo.

Algunas dudas

La Alianza para la Prosperidad enfrenta ya varias líneas de cuestionamiento político desde las dos aceras de la política estadounidense, la de los más conservadores y la de los más liberales.

Desde el ala más radical del Partido Republicano se ha cuestionado el color político del Gobierno salvadoreño y sus relaciones con la Venezuela de Nicolás Maduro, argumento al que suelen acudir voceros de esta tendencia y que han salido a relucir, por ejemplo, en el entorno de la influyente Fundación Heritage, un tanque de pensamiento de corte conservador al que también asistieron los cancilleres centroamericanos.

Y han surgido también dudas del lado de los demócratas más liberales. Tal es el caso del senador de Vermont Patrick Leahy, quien ya mostró reparos al plan tras cuestionar la transparencia de los gobiernos de la región y, en específico, de algunas de sus instituciones de seguridad pública.

Leahy, importante aliado político de Obama en temas de política doméstica, es un miembro influyente del Comité de Apropiaciones (presupuesto) del Senado; en 2013, este senador puso reparos a la aprobación del segundo compacto de la Corporación para la Cuenta del Milenio, conocido como FOMILENIO II, por considerar que la administración del expresidente Mauricio Funes no había hecho suficiente para combatir la corrupción.

“Es natural que haya dudas, sobre todo cuando hay apuestas que no siempre han llegado a feliz término... y estamos de acuerdo con muchas de las observaciones que se han hecho; nuestra actitud es mejorar lo que no esté bien”, dijo Martínez al abordar los cuestionamientos al plan.

La discusión sobre los fondos para la Alianza para la Prosperidad pasará por los Comités de Exteriores de ambas cámaras primero y luego por los Comités de Apropiaciones. Por los tiempos legislativos en Washington es poco probable que la etapa final de estas deliberaciones ocurra antes del verano –junio a agosto–. En cualquier caso, los fondos serían asignados para el próximo año fiscal (que comienza en octubre) y, de aprobarse, estarían disponibles hasta 2016.

* El autor es investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos de American University en Washington, D. C.

Tags:

  • estados unidos
  • centroamerica
  • alianza para la prosperidad
  • senado

Lee también

Comentarios

Newsletter