Lo más visto

Card. Ezzati: Monseñor Romero es el santo de la esperanza

El cardenal arzobispo de Santiago de Chile, enviado extraordinario del papa Francisco, estuvo a cargo de la homilía por el 100.º aniversario del natalicio del mártir salvadoreño.
Enlace copiado
Enlace copiado
Junto con la celebración de la Asunción de la Santísima Virgen María, la feligresía católica también festejó ayer el centésimo aniversario del nacimiento del beato Óscar Arnulfo Romero y Galdámez con una eucaristía en la Catedral Metropolitana.

La homilía estuvo a cargo del cardenal arzobispo de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello, enviado extraordinario del papa Francisco a El Salvador en el marco de la conmemoración del natalicio centenario del mártir.

Durante la homilía, el cardenal chileno destacó que “llama la atención la relación que existe entre el misterio de María, la Virgen Madre que hoy celebramos, con Monseñor Romero. Él nace el día en que la Iglesia celebra el triunfo de María sobre todo mal, asunta en cuerpo y alma a los cielos, y muere cuando empieza a celebrarse la gran fiesta de la encarnación del hijo de Dios en las purísimas entrañas de la Virgen”.

Ezzati Andrello recordó el nacimiento del beato Romero en Ciudad Barrios, San Miguel. Habló sobre su padre telegrafista, sobre su madre con sueños de ser maestra, sobre su devoción mariana. Y luego recordó también cómo, siendo un adolescente tímido e introvertido, Óscar Arnulfo ingresó al seminario menor cuando apenas había cumplido 13 años hasta cuando fue ordenado sacerdote 12 años más tarde.

Más allá de detenerse a contar la historia de Monseñor Romero sobre su vida apostólica y su ministerio pastoral, contextualizados en una época de acontecimientos violentos y trágicos durante el conflicto armado en El Salvador, el enviado extraordinario del sumo pontífice se enfocó en el martirio.

“No es solo la bala, la daga o la espada la que produce el martirio. Es Dios quien regala el martirio como un don supremo del amor hasta el extremo. La figura de Monseñor Romero no puede explicarse sin esta virtud”, anotó.

El cardenal obispo explicó, ante centenares de asistentes –entre los que destacaron altos funcionarios públicos que ocuparon los asientos de las primeras filas en la Catedral–, que existen mártires a causa del odio a la fe, a causa de la caridad, a causa de la justicia y que era legítimo preguntarse si también habrá mártires a causa de la esperanza, la más humilde de las virtudes teologales.

“Todos los mártires viven por causa de la esperanza, pensando porfiadamente que otro mundo es posible. Coherente con estas reflexiones, me atrevo a decir que el beato Monseñor Romero es un mártir de la esperanza. Lo es para los pobres del continente, para los que luchan por la justicia, la reconciliación y la paz, quienes, con cariño renovado, lo llaman san Romero de América”, expresó.

Tags:

Lee también

Comentarios