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Celebran 100 años de abuela apastepecana

Hijos y nietos le rindieron homenaje en su centenario. Ella aconsejó a los jóvenes a evitar los malos hábitos y a buscar a Dios.
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Foto de LA PRENSA/Mirna Velásquez Con consejos valiosos.  La centenaria mujer manifestó que el secreto para llegar a su edad es “cuidarse, no tener muchos hijos, dedicarse a Dios”. “Mi consejo para los muchachos es que no anden en las calles, con malos hábitos, sino que busquen a Dios. Ese es el remedio para durar”, consideró.

Foto de LA PRENSA/Mirna Velásquez Con consejos valiosos. La centenaria mujer manifestó que el secreto para llegar a su edad es “cuidarse, no tener muchos hijos, dedicarse a Dios”. “Mi consejo para los muchachos es que no anden en las calles, con malos hábitos, sino que busquen a Dios. Ese es el remedio para durar”, consideró.

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“Me siento como que estoy joven... como que estoy empezando a vivir”, dijo lúcidamente María del Rosario Pino viuda de Gómez en su cumpleaños número 100, celebrado el martes pasado en el barrio El Centro, de Apastepeque, San Vicente.

La fiesta comenzó con una misa de acción de gracias en la parroquia Santiago Apóstol, en la que el sacerdote que la presidió hizo remembranza del ejemplo de vida de María del Rosario y su dedicación a las obras de la iglesia.

Luego de la misa, la centenaria nacida el 31 de octubre de 1917 pidió ir caminando más de una cuadra con ayuda de sus sobrinos hacia su casa, donde sus hijos, nietos y demás familia la esperaban con una alegre recepción.

“Estamos muy felices de que mi abuela esté cumpliendo 100 años. Gracias a ella tenemos todo, nos ha enseñado quiénes somos, valores, a trabajar. Ella es especial”, manifestó Luis Antonio Revelo, quien vino de Estados Unidos a celebrarle la grata fecha a su abuela María.

Revelo, de 50 años de edad, comentó que desde niño vio en ella a una mujer emprendedora, que luchó por sostener económicamente a su familia apoyando a su esposo, fallecido hace años.

La apastepecana estuvo casada durante 57 años, tiene dos hijas, siete nietos y nueve bisnietos. De cuatro hermanos, ella es la única que sobrevive, lo cual la convierte en “un tesoro” para el núcleo familiar, requiriendo a su vez de cuidados especiales y mucha paciencia, sostuvieron sus parientes.

“Mi mamá toda su vida se dedicó a elaborar pan artesanal aquí, en la casa; la batella (sic) donde amasaba la masa ha quedado de recuerdo, aunque si le ponemos todo a la mano, todavía quiere hacer pan”, expresó su hija María Teresa Gómez, de 72 años.

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