Chinchilla adelanta cambio de posturas ante EUA

Dice que el lenguaje y la visión de los mandatarios de la región cambió recientemente en Honduras cuando concluyeron que el dinero de EUA para combatir el narcotráfico no llega. Afirma que deben asumir nuevos planes y posiciones. También está preocupada por el nivel de lavado de dólares que muestra su país.
Enlace copiado
Chinchilla  adelanta  cambio  de posturas  ante EUA

Chinchilla adelanta cambio de posturas ante EUA

Enlace copiado
<p>La presidenta costarricense, Laura Chinchilla, cree que el lenguaje de los gobernantes centroamericanos debe cambiar frente a Estados Unidos.</p><p>El inventario personal que hace de la lucha regional contra el narcotráfico es patético: el dinero ofrecido por Estados Unidos nunca llegó. Los pocos dólares que se destinaron para la región apenas servirán para financiar pequeños proyectos en esa lucha en la que los centroamericanos ponen la sangre y los muertos para que los jóvenes estadounidenses no se intoxiquen con el polvo de la cocaína.</p><p>Ella fue una de las primeras que dijo: “Si los estadounidenses quieren que la cocaína no les llegue, que paguen por los esfuerzos que hacemos aquí”.</p><p>Después fue Otto Pérez, el mandatario guatemalteco, quien para la costarricense fijó una postura “valiente” cuando afirmó: “Liberalicemos, de una vez por todas, la droga”.</p><p>Pero en Guatemala nació el silencio. Eso sí, como lo dice Chinchilla, hace algunas semanas en Honduras los presidentes centroamericanos cambiaron el lenguaje y podrían nacer nuevas posturas de rebeldía contra Estados Unidos o nuevos enfoques en la lucha contra el narcotráfico.</p><p>En la segunda parte de una larga entrevista, Chinchilla hace una dura pero afinada crítica al periodismo de su país porque cree que, por momentos, se confunde con las redes sociales de internet.</p><p>También confiesa que está preocupada por los niveles de lavado de dólares que muestra su país, y adelanta que a finales de este año anunciará nuevas medidas contra la legitimación de capitales sucios.</p><h2>¿El suyo es un gobierno en orfandad política? Se dice que el expresidente Óscar Arias está lejos de usted y que José María Figueres nunca fue a su encuentro.</h2><p> Es muy difícil calificarme en esos términos. Nos ha tocado, en otros momentos, trabajar en condiciones complejas. Tampoco vine aquí para que un conjunto de padrinos me facilitaran la situación.</p><h2>¿No hay culpas?</h2><p>No tengo derecho, de alguna manera, de echar culpas o establecer si los padrinos estuvieron o no estuvieron en el momento en que tenían que estar. Nos ha correspondido estar en una coyuntura compleja por el país. Desde un punto de vista de manejo de un conjunto de incertidumbres, desde el punto de vista de manejo de finanzas públicas que ha golpeado a instituciones muy queridas (por ejemplo, el Seguro Social); me ha tocado darle, quizá con demasiada franqueza y crudeza, noticias malas a los costarricenses. Me encantaría contar otras cosas, pero esa ha sido la coyuntura.</p><h2>La reforma tributaria que intentó impulsar también le creó disidentes...</h2><p>Sí, nos tocó asumir una de las políticas que generan más controversia y alejan a los grupos de una buena administración. La reforma tributaria hace que los grupos calculen más sus cercanías. Otros prefieren tomar distancia. Ni se diga los que tienen cálculos políticos electorales. Pero no me arrepiento. Quiero decirle algo: cada vez que salgo a la calle recibo mucho cariño de la gente. Eso me basta. Mientras siga sintiendo ese afecto de la gente que no pierde la esperanza, yo sigo adelante.</p><h2>¿Se equivocan las encuestas cuando ponen su gobierno en caída por falta de apoyo popular?</h2><p>Yo no creería que simplemente se equivocan las encuestas. Haría mal decir ahora que como no me gustan los resultados, entonces debo cuestionar las encuestas.</p><h2>Entonces…</h2><p>Creo que lo que pasa es un fenómeno que hay que entender. Yo espero solo sea coincidencia, pero cuando se corren las encuestas, es cuando leemos los peores titulares de algunos medios de comunicación. Entonces, la gente juzga en esos días por los escándalos que se anuncian.</p><h2>¿Mala fe?</h2><p>Es una suerte, digamos. No quiero aflorar ninguna otra cosa.</p><h2> ¿Usted se siente maltratada por los medios de comunicación o por el periodismo?</h2><p>Vamos a ver. Esta es toda una discusión que, de alguna manera, hemos sostenido en el interior de nuestro equipo en distintas ocasiones. También he tenido conversaciones con periodistas. Cuando hemos tenido alguna tensión por la forma como la prensa ha cubierto algún hecho noticioso, prefiero pasar esos capítulos y no hacer nada que atente contra la libertad de expresión. El correlato de una libertad es la responsabilidad.</p><h2>Eso es así…</h2><p>Si no tenemos la responsabilidad a la par de la libertad, cualquier democracia termina ahogándose. Pero siempre he tratado a la prensa con mucho respeto. No quiero, jamás, cometer la ingenuidad que lo subjetivo debe sacarse porque los seres humanos siempre transmitimos algo de lo que llevamos.</p><h2>¿Qué debe hacerse?</h2><p>Hay momentos en el ejercicio de la prensa que aquí, en Costa Rica, puede fortalecerse y reforzarse para que tengamos mejor prensa y también mejor democracia. No creo que sea algo en particular contra Laura Chinchilla. Finalmente, y no puedo dejar de mencionarlo, creo que todos hemos aprendido con el hecho de tener una presidenta mujer.</p><h2> ¿Cree que por ser usted mujer se diferencie el trato de la prensa?</h2><p> A mí me ha tocado entender mejor que algunas señales no son interpretadas de manera correcta porque se acostumbraron a verse gestos y posiciones de hombres que mandaban un mensaje determinado y que cuando yo lo hacía de otra manera, no era lo mismo. Creo que los mismos periodistas han tenido que aprender.</p><h2>Y...</h2><p>Los primeros meses me cubrieron más como una primera dama que como una presidenta. Y entonces recuerdo que comenzó a hablarse de gente “light”. Estaba trabajando más que otros presidentes para resolver las cosas duras del poder; pero cuando quizá me veían con los niños, cuando acompañaba a las mujeres, tenía que cubrir las dos agendas. Yo no tenía primera dama.</p><h2>¿Por eso se metió tanto con las redes sociales?</h2><p>Ese es un fenómeno que me ha tocado liderar en la historia institucional. El mío es el primer gobierno en el marco de las redes sociales. Esas redes son cosas maravillosas. Mi hobby es el tema de las tecnologías digitales. Defiendo internet. Los únicos frenos son los temas de ciberdelincuencia o pornografía infantil. La única regulación de las redes sociales tiene que venir de la propia responsabilidad de los individuos.</p><h2>¿Y cómo relaciona eso con la prensa?</h2><p> La prensa tiene que cuidarse de no rebajarse a los contenidos y al tono que muchas veces predominan en las redes sociales. A veces hay contenidos que, por el mismo espacio pequeño, no dan para mucho, o dan manifestaciones que por no ser tan claras y están cubiertas por el anonimato, pueden dar lugar a otros hechos. Hay medios que en lugar de ver cómo fortalecen sus contenidos, cómo se renuevan, cómo profundizan el debate, mas bien han venido canalizando y degradando el debate público. Ojalá eso sea parte del aprendizaje en el que todos nos encontramos y que, en algún momento, puedan reivindicar algunas cosas.</p><h2>Le confieso que a mí me gustó mucho su posición cuando dijo que si los estadounidenses quieren que a sus jóvenes no les llegue la droga, pues que paguen por los esfuerzos que hacemos en Centroamérica para combatir el crimen organizado. Poco después de eso, Otto Pérez, el gobernante de Guatemala, dijo: ‘Liberalicemos la droga’. El asunto no es un problema de Centroamérica. Después vino el silencio. ¿Los callaron? ¿Qué pasó?</h2><p>Desafortunadamente, para poder tener fuerza respecto a la revisión de algunas de las cosas que hasta ahorita se han aplicado en el combate al narcotráfico, el querer movernos con instrumentos más eficaces y más justos para países que exponen la vida de sus ciudadanos y de sus policías, se requiere una acción más colectiva. Cuando quise llevar posiciones un poco más contundentes, más claras, que me movieran hacia algunos escenarios diferentes, no quería decir eso que todo lo que estábamos haciendo estaba mal... </p><h2>Pero...</h2><p>Pero no es suficiente. Centroamérica está en lo que estaba hace 15 años, cuando no definimos ninguna de las estrategias actuales. Eso quiere decir, en asuntos de narcotráfico y crimen organizado, que si vamos a seguir haciendo lo mismo, vamos a estar peor en unos pocos años. El presidente Pérez es un hombre valiente que abrió el debate de forma muy atrevida. Si bien Costa Rica no comparte necesariamente la tesis de la legalización, en estos momentos sí reconoció que era una gran oportunidad para deliberar y revisar las estrategias. Pero los países de la región nos hemos quedado ahí, viendo cómo vamos a caminar. </p><h2>¿No han encontrado puntos intermedios, al menos?</h2><p>No, hasta ahora no. Con toda franqueza le digo que no.</p><h2> ¿Y por qué, si ese es un tema apremiante para Centroamérica?</h2><p>Hay algunos que creen que tienen fe en los acuerdos que se tomaron en la conferencia de Guatemala que convocó el expresidente Colom, cuando tuvo la presidencia pro témpore en esos acuerdos. Al SICA se le pidió darle seguimiento y poder colar las propuestas. Pero en la última cumbre en Honduras fue clave que concluyéramos que no llegan los recursos, que son muy poquitos los proyectos que se van a poder financiar. Ese día me gustó escuchar un tono diferente en algunos presidentes. Están más impacientes y dicen que vamos a tener que hacer algo diferente.</p><h2>Ese algo diferente, ¿significarían posiciones de más rebeldía frente a Estados Unidos o sería una posición de nuevos enfoques y acuerdos?</h2><p> Pienso que eso es. Pienso que tenemos la obligación de confluir, en indicar con claridad, con valentía, con determinación que lo que estamos haciendo hoy no es suficiente, que tenemos que revisar algunas de esas estrategias, que tenemos que cambiar algunas rutinas, que debemos sumar algunos instrumentos. Eso es inevitable hacerlo. Yo estoy haciendo lo mío, pero debemos procurar la acción colectiva y la acción regional.</p><h2>Hace poco detuvieron a un grupo de falsos periodistas que intentaba llevar a Costa Rica casi $10 millones. Ahora se sabe que viajaron unas 10 veces a su país. Posiblemente lavaron o pagaron $150 millones en droga. ¿No le preocupa esas acciones tan masivas?</h2><p>Tenemos la obligación de sostener un combate más duro contra la delincuencia común. Yo no me siento satisfecha con lo que tenemos en el país, especialmente en el combate de lavado de activos. Tenemos un grupo de trabajo de altísimo nivel que, con el concurso de alguna asistencia internacional, nos hemos avocado a hacer una valoración de los puntos flacos para el combate de crimen organizado, especialmente en materia de lavado. Antes de que termine este año, presentaremos un conjunto de reformas adicionales. Mientras tanto, hacemos ajustes de rutina y también a los mecanismos de coordinación entre instituciones, sobre todo en el sector financiero. Tenemos un enorme reto. No dejaremos que se nos escape de las manos.</p>

Tags:

  • el-salvador
  • politica

Lee también

Comentarios

Newsletter