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Cirugías para devolver sonrisas

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Cirugías.  Las cirugías correctivas de labio leporino y paladar hendido que ofrece la fundación Austin Smile han mejorado el aspecto físico y psicológico de más de 2,600 pacientes.

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Los doctores del Hospital Militar recuerdan con júbilo a una niña, cuyo nombre y edad reservaron, como uno de los casos más dramáticos, ya que sufría de defectos craneofaciales severos. De acuerdo con la pediatra Carmen Montti, la infante “no tenía ningún rasgo en la cara debido a su condición de labio leporino y paladar hendido”.

Los doctores de la fundación Austin Smiles de Estados Unidos, a través del Hospital Militar, ofrecen cirugías gratuitas para corregir estos defectos congénitos. Este 12 de junio estarán recibiendo pacientes para evaluar su condición y los 50 seleccionados serán intervenidos quirúrgicamente del 13 al 16 de junio. De acuerdo con Montti, la pequeña sufre de retraso mental y convulsiones y nadie se ofrecía para intervenirla quirúrgicamente, “por lo menos para hacerla socialmente más aceptada”. Según el cirujano David Bará, los niños con esta condición sufren un problema fisiológico porque no pueden comer bien y tienen mayor riesgo de pulmonía al aspirar la leche que toman. “Pero el problema que más les afecta es el de imagen. Ellos tienen un problema de autoestima porque la gente no los ve bien o son rechazados por la sociedad por su aspecto físico”, manifestó Bará. De acuerdo con la pediatra, en años anteriores, cuando la cirugía era tardía, al niño que padecía de labio leporino o paladar hendido no lo enviaban a la escuela.

“Había casos en que los vecinos no sabían que las familias aledañas tenían niños con ese defecto porque los escondían; prácticamente estaban presos en su propia casa”, dijo.

Pero este no fue el caso, ya que con la ayuda de las cirugías gratuitas, la niña fue operada en tres ocasiones y su cara ha adquirido rasgos faciales como “los de una persona con una cara normal”.

La infante todavía tiene pendiente dos o tres cirugías más, según Bará, pues posee uno de los defectos craneofaciales más grandes y emblemáticos que se han visto en el país. Su promedio de inversión fue de entre $500,000 y $750,000, dijo.

“Hay fotografías del antes y después, y puedo asegurar que se ve totalmente distinta, con rasgos que antes no tenía”, mencionó Montti.

De acuerdo con Bará, existen dos tipos de cirugías que se abordan en Austin Smile. La primera comprende la corrección del labio leporino; el cual, por alguna razón, durante el desarrollo del niño dentro del útero no creció ni el hueso del paladar ni el labio, comunicando la boca con la nariz.

Luego, se realiza una cirugía maxilofacial por la que los pacientes pasan en preparación 12 meses para saber si se les pondrán moldes dentales, algún tipo de injerto o frenos para separar los dientes hasta que puedan llegar a su cirugía de mandíbula o de huesos faciales.

“La primera parte de la cirugía es corregir el sector blando: labio y nariz. La segunda parte, que se haría el mismo año o en otro, es poner injerto óseo en el paladar”, dijo el experto.

Otro caso muy recordado por los doctores es el de Jimena, de tres años, quien fue sometida a la operación al mes de nacida, pues ya pesaba las 10 libras requeridas para ser intervenida. De acuerdo con Montti, quien la recuerda con mucho cariño, entre más temprana es la corrección, mejores resultados se obtienen.

“Jimena mostró progreso en el habla y tuvo menos dificultades en la alimentación. Ella se ha ido a vivir a Bélgica y desde allá los papás me envían sus fotografías y se ve sumamente linda. Cuando ella cumpla los 12 años, deberá regresar al país para que los doctores le realicen la corrección de mandíbula”, manifestó.

De acuerdo con la pediatra, los padres de familia, al principio, son muy aprehensivos, se ponen nerviosos, lloran mucho por el estrés de la operación, pero al final lloran de alegría al ver los resultados.

“Si mi vocación son los niños, la sonrisa de cada niño que sufre una enfermedad y luego está sano es la mayor satisfacción porque significa cambiar una vida. Los niños son como las plantitas, uno solo les da un poquito de sol y agua y crecen”, mencionó.

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