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Clientes de red de trata maltrataban a menor de edad

La víctima relata la manera de proceder de cada uno de los cuatro imputados en el caso.
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La Fiscalía General de la República (FGR) asegura en la acusación que un locutor de radio y presentador de televisión, un empresario, un ingeniero civil y un comerciante remuneraron a una menor de edad para realizar actos sexuales y abusaron de ella al punto que la menor intentó quitarse la vida en tres ocasiones.

Según el peritaje de trabajo social que realizó el Instituto de Medicina Legal (IML), “dicha víctima fue agredida física, psicológica y sexualmente, además de haber sido engañada por ofrecimiento de trabajo formal, cuando no fue así, por lo que se ha cometido violencia física, psicológica y sexual... Ya que todas las personas que ha denunciado la obligaban a tener relaciones sexuales, hombres ya adultos, a fumar marihuana, consumir drogas y bebidas alcohólicas y la llevaban a diferentes moteles de San Salvador”.

El peritaje psicológico realizado por Medicina Legal también mostró que Azul, como es conocida la menor de edad con régimen de protección, tiene episodios continuos de depresión por lo experimentado con los cuatro imputados.

La fiscalía ha utilizado el testimonio de Azul para iniciar un proceso penal por remuneración de actos eróticos de menores en contra de: Maximiliano González (conocido como “Gordo Max”), Ernesto Regalado, Luis Alonso Marroquín y Salvador Enrique García Arévalo, este último con el agregado de la figura penal de violación, por presuntamente haber tenido sexo con la víctima cuando esta apenas tenía 13 años de edad.

La investigación fiscal presentada ante el Juzgado Primero de Paz de Santa Tecla muestra como asunto principal cuatro relatos de Azul respecto a episodios vividos con sus presuntos victimarios. A esto la Fiscalía ha sumado una serie de peritajes periféricos.

La primera historia que presenta la Fiscalía es la de Ernesto Regalado. Según el relato de Azul, en octubre de 2012 una señora de nombre Blanca Montiel le notificó que le presentará a Regalado. Para ello le pide que se fuera a preparar a un salón de belleza y que a las 5 de la tarde partirían en un taxi hacia la colonia Santa Elena, en Antiguo Cuscatlán.

Tal como lo pactaron, un taxi las llevó a la casa de Regalado en Santa Elena; al entrar, los miembros de la seguridad de Regalado le solicitaron el DUI a ambas. Debido a que Azul todavía tenía 17 años, la señora Montiel le aseguró que ese tema lo trataría con su patrón al entrar.

Al ingresar a la vivienda, Regalado le canceló $170 a Montiel por haberle llevado a Azul, quien de ese dinero únicamente percibió $60. Luego de que se retiró la señora que realizó el negocio, Azul empezó a ingerir bebidas alcohólicas con Regalado, momento en el que el pagador le dijo que Montiel le había mentido, que se notaba que Azul no tenía 18 años.

Azul asintió y le dijo que tenía 17. Regalado procedió a tener actos sexuales con la menor, quien en cierto momento le dijo que se sentía muy mal por el alcohol ingerido, por lo que Regalado decidió mandar a dejarla en taxi.

Algo parecido ocurrió con Maximiliano González, en noviembre de 2011. Azul se encontraba junto a una persona que identifican como “Ruth”, quien le dijo que le había conseguido un cliente que “le había pedido una menor de edad”. Ruth le afirmó que la llevaría de escondidas para no darle comisión a una tratante llamada “Beberlin”.

Ruth llevó a Azul hasta una gasolinera de Ciudad Merliot, hasta que llegó una camioneta color rojo a recogerlas. El vehículo lo manejaba González. Avanzaron y pasaron a una nueva gasolinera en la que el locutor se bajó a sacar dinero del cajero automático. En ese momento, Ruth aprovechó para decir a Azul que el presentador de televisión tenía su rutina con las prostitutas, por lo que primero la iba a mandar a bañar, “que le iba a decir palabras feas y que lo único que tenía que hacer era subir su autoestima”.

Azul observó cómo González le entregó $100 a Ruth, quien únicamente le dio $50 a la menor de edad. Posterior a eso los tres se condujeron a un restaurante de comida rápida, donde Ruth iba a permanecer esperando a Azul.

La víctima fue conducida hasta la casa de habitación de González, donde este le giró ciertas instrucciones, y luego procedió a tener relaciones sexuales con Azul, en medio de abusos e insultos, de acuerdo con el testimonio.

En noviembre de 2011 también, dos amigos de Azul, reconocidos como Valeria y René, le dijeron que iban a ir donde un nuevo cliente, llamado Luis Alonso Marroquín, con el cual se tenía que hacer pasar como virgen, por lo que iba a recibir $150, más la comisión de sus amigos.

Los tres se trasladaron a un hotel ubicado en la alameda Roosevelt de San Salvador, donde el cliente los esperaba. En el lugar, René le dio a Azul una bolsa que contenía varias bolas de algodón, las cuales se tenía que colocar en las partes íntimas para hacerse pasar como virgen. Además, le recomendó que fingiera que lo era durante el acto sexual.

Valeria le removió el maquillaje, y la peinó de lado, y fue hasta donde estaba el cliente para entregarle a Azul. Posterior al acto sexual, Marroquín le dijo que ya le había dado $100 a Valeria, adicionales a los $150 que le tenía que entregar a la menor. Le pagó un taxi y la frecuentó cerca de dos veces más, en las cuales el victimario le insistió en que fueran “novios”, sin importar la edad.

El último de los casos presentados por la Fiscalía es el de García Arévalo, a quien le agregó el delito de violación. Según el relato de Azul, a los 13 años, en mayo de 2008, estudiaba en una escuela pública, y le dijo a una amiga que necesitaba dinero. La amiga le manifestó que conocía a algunas chicas que se prostituían en un redondel de San Salvador. Luego de que Azul accedió a prostituirse, dos amigas la pasaron a recoger en un taxi y la llevaron a un salón de belleza en el centro de San Salvador, cercano al parque Hula Hula. Una señora de nombre Xiomara le explicó que en el lugar se daban masajes por $7 y que de esos, $4 eran para el salón y $3 para ella. Que además, si ella accedía a tener sexo, al fondo estaban los cuartos donde podía hacerlo.

A los pocos minutos de estar ahí, García Arévalo le pagó por un masaje. Luego le preguntó sobre los servicios sexuales, a lo que ella respondió que lo podía hacer por $50. En aquel momento García tuvo relaciones con una menor de edad, de tan solo 13 años, a quien luego propuso ser su “pareja” y le llegó a pagar hasta $350 por una noche.

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