Comando armado mata a hermanos en La Libertad

Las víctimas tenían entre 16 y 22 años. La abuela de los cuatro jóvenes murió de un infarto tras encontrar los cadáveres de sus nietos. Otros cuatro asesinatos se cometieron en San Juan Nonualco y Zacatecoluca.
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VíctimaS.  Esta foto de hace varios años muestra a los cuatro hermanos Martínez Franco cuando eran niños. La PNC investiga la razón de un comando para asesinarlos.

VíctimaS. Esta foto de hace varios años muestra a los cuatro hermanos Martínez Franco cuando eran niños. La PNC investiga la razón de un comando para asesinarlos.

Operativo.  Según el relato de la familia, los atacantes fingieron un operativo para sacar a los jóvenes de su vivienda.

Operativo. Según el relato de la familia, los atacantes fingieron un operativo para sacar a los jóvenes de su vivienda.

El Majahual Los atacantes condujeron a sus víctimas a este callejón y las ejecutaron a unos 150 metros de la casa de donde las raptaron el lunes cerca de las 8 de la noche.

El Majahual Los atacantes condujeron a sus víctimas a este callejón y las ejecutaron a unos 150 metros de la casa de donde las raptaron el lunes cerca de las 8 de la noche.

Comando armado mata a hermanos en La Libertad

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Ocho hombres vestidos y armados como militares llegaron el lunes pasado, cerca de las 8 de la noche, a la casa de la familia Martínez Franco, en la calle principal del caserío El Tigre, cantón El Majahual, en La Libertad. “Si no abren la puerta, la vamos a botar”, recuerda que dijeron una mujer que estaba en la casa. Los atacantes indicaron que eran policías. La mujer relata que abrió la puerta e iluminó a los hombres con una linterna, que le pidieron prestada antes de sacar a cuatro jóvenes de la vivienda: César Alejandro, de 22 años; Alexánder Enrique, de 20; Wilfredo, de 18 años; y Nelson Leonardo, de 16, todos de apellido Martínez Franco. “Ya se los vamos a devolver”, le mintieron los hombres a la mujer, madre de las víctimas.

Los hombres, quienes usaban gorros pasamontañas, llevaron a los cuatro jóvenes a través de un callejón frente a la calle principal del caserío y los ejecutaron a unos 150 metros del lugar donde vivían. Al escuchar los disparos, su madre huyó, junto con el resto de personas que estaban en la casa, rumbo al río que pasa atrás de la vivienda. Los lugareños recuerdan haber escuchado ladridos de perros, pero ningún carro, por lo que presumen que los atacantes iban a pie.

Agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) llegaron al sector poco después de los homicidios. “Vino la policía pero no le dio importancia. Hicieron un rastreo y se fueron. Me sentí desprotegida”, dice la mujer.

Ayer, cerca de las 5 de la mañana, Leonor Franco, abuela materna de las víctimas, salió de su casa y, apoyada con dos bordones, buscó a sus nietos. “Nadie me va a detener”, dijo niña Noy, como le decían sus familiares, a algunos vecinos.

Ella fue la primera que encontró los cadáveres de los Martínez Franco: tres estaban juntos y uno más estaba alejado, a unos 120 metros de sus hermanos. Todos tenían disparos de escopeta y pistola calibre 9 milímetros en el cuerpo, de acuerdo con la fiscalía.

Leonor Franco regresó cerca de las 6 de la mañana a su casa. Temblaba, según sus familiares. La mujer, quien tenía padecimientos cardíacos, se desmayó. Según la fiscalía, murió a causa de un infarto.

“No aguantó esta presión”, decía luego el padre de las víctimas, un sexagenario que asegura que sus hijos trabajaban la tierra con él y “eran bichos honrados”.

La comunidad concuerda con él. “P..., ese cipote trabajaba conmigo en la finca (de café)”, dijo una persona en alusión a Nelson Martínez. Otro agregó: “Todo el invierno recorrí este camino y a veces los encontré vendiendo pan. Ellos se rebuscaban, como cualquier pobre”. Incluso asistían al grupo juvenil de la Iglesia católica de la zona desde hacía dos años.

Los familiares especulan que la negativa de los jóvenes a ingresar a la pandilla puede ser el motivo de la masacre, la séptima del año. La policía, por otro lado, sostiene que uno de los Martínez Franco tenía “afinidad” con una pandilla y que El Majahual es un territorio en disputa; no obstante, ninguna de las víctimas tenía antecedentes.

Cuatro asesinatos en La Paz

La PNC reportó tres homicidios en Zacatecoluca, La Paz, entre el lunes pasado en la noche y ayer. Mientras, Manuel de Jesús Escoto Flores, de 48 años, fue asesinado ayer a las 7 de la mañana cerca de su vivienda, en la calle principal de la colonia Miramar, en San Juan Nonualco, siempre en La Paz.

Las autoridades encontraron el cadáver de Gilberto López Hernández, un supuesto pandillero de 35 años, ayer por la mañana en el caserío San Antonio del cantón Los Reyes de Zacatecoluca. El día anterior en la noche la PNC encontró el cadáver desmembrado de un hombre, dentro de sacos de nylon y varias bolsas plásticas, en la calle que conduce del barrio El Calvario a la colonia 27 de Septiembre. El cadáver fue lanzado desde un vehículo, aproximadamente a las 4 de la tarde, según una denuncia que recibió la PNC.

En la lotificación San José de Zacatecoluca, Óscar Adonay Echegoyén Canesa, de 23 años, fue asesinado cerca de su vivienda.

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