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Combinan turismo con el medio ambiente para desarrollar estero

Medianos y micro empresarios se han organizado para mejorar la oferta y la atención a visitantes, con el acompañamiento de la valiosa cooperación japonesa JICA.
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Riqueza local.  El bosque salado es una de las principales fuentes de trabajo para los habitantes de las comunidades de pescadores en la bahía de La Unión y hoy es parte del desarrollo turístico. Uno de los aspectos a mejorar es la infraestructura.

Riqueza local. El bosque salado es una de las principales fuentes de trabajo para los habitantes de las comunidades de pescadores en la bahía de La Unión y hoy es parte del desarrollo turístico. Uno de los aspectos a mejorar es la infraestructura.

Reforestación.  Media manzana ha sido reforestada con candelillas de mangle.

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Combinan  turismo con el medio ambiente para desarrollar estero

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Héctor Melgar es un empresario de turismo oriundo del cantón Las Tunas, municipio de Conchagua (La Unión), en cuya playa levantó un restaurante, siguiendo los pasos de su familia. Pero fue hasta que viajó a Japón a conocer la experiencia del programa “Un pueblo, un producto” cuando afianzó sus conocimientos de organización y logró visualizar el potencial de la zona costera donde vive junto a otras 1,000 personas, la mayoría dedicadas a la pesca artesanal.

Melgar con otros medianos y micro empresarios están organizados en comités de turismo en la Asociación de Desarrollo Local a la que pertenece y otros similares; juntos han logrado ir convirtiendo el área de Las Tunas en un punto de atracción turística.

En el cantón se elabora una de las mejores mariscadas, ganadora del festival gastronómico en La Unión, y se ha establecido la ruta El Encantado en la que los turistas pueden observar flora y fauna, recorrer en kayak la zona, disfrutar de la comida local y alojarse.

La cooperación japonesa JICA donó 10 kayak, chalecos salvavidas y capacitó a los guías para que comenzaran los recorridos que ya llevan dos años y medio, y se señalizó la zona de manglares para establecer puntos de descanso: Punta de Piedra, paso El Espino, bocana del río, río Los Lagartos, santuario de la garza en los que se hacen interpretaciones y se ofrecen refrigerios.

“Desde hace muchos años nos han apoyado los voluntarios japoneses, gracias a ellos se ha crecido en la oferta turística. Tenemos un 60 % de turistas extranjeros que viene a hacer el recorrido y un 40 % del país”, comentó Noé Rivera, presidente de Intipucá Tours.

Además, 27 jóvenes han sido capacitados como guías turísticos y según los lugareños a la zona llegan unas 12,000 personas en temporada alta de vacaciones.

Apoyo japonés

Yu Kumagai, coordinador del programa de voluntarios de JICA, explicó que en la zona oriental del país hay 11 voluntarios nipones: dos en La Unión, tres en Morazán, dos en Usulután y cuatro en San Miguel.

“Mandamos expertos en supervisión, desastres, educación, deportes, desarrollo comunitario, ingeniería electrónica, salud, matemática”, comentó y explicó: “Los voluntarios colaboran para desarrollar el recurso humano, (así como) las organizaciones comunitarias. Su servicio es por dos años y cuando lo solicitan se le da continuidad a un proyecto, o se finaliza dependiendo si ya puede dejarse. El objetivo es que sean autosostenibles”.

Una de las áreas en las que los voluntarios japoneses colaboran es en la reproducción del mangle. Las “candelas”, como se le llama a la semilla de esta especie del bosque salado, a veces sale al mar, en otras ocasiones se queda en el fango donde están enraizados los árboles que forman un refugio para decenas de especies marinas, crustáceos, aves y anfibios.

Naturalmente algunas crecen, otras se pierden, pero en el estero de Intipucá, con el apoyo del voluntario Yuhei Ohno más de 1,800 candelas fueron recogidas para luego sembrarlas.

Tras seis meses en los que el experto se dedicara a hacer conciencia ambiental en nueve escuelas de Conchagua, además de formar en materia ambiental a técnicos de la comuna y realizar concursos de dibujo en los que los niños visualizaran su realidad y relación con el ecosistema, inició este año la reforestación.

Unas pocas hojas le han salido a las plántulas de mangle, a las cuales les tomará poco más de 10 años para desarrollarse y tener capacidad de producir más semilla; en tanto, en sus alrededores los cangrejos ya han comenzado a vivir y sus patas blancas se asoman entre los espacios del lodo.

Para el próximo año, esperan ampliar el área de reforestación, la cual se ha impulsado con pescadores y estudiantes de la zona.

De acuerdo con Fredy Blanco, responsable de la Unidad Ambiental de la alcaldía, en el hábitat de bosque salado habitan muchas especies en peligro de extinción, como la garza rosada, las águilas, los curiles, los cangrejos, las iguanas y las loras.

Con el fin de protegerlas crearon una ordenanza “para conservación y la protección de la biodiversidad”, la cual entrará en vigencia en 2016, y se busca ampliar acciones de conservación y evitar la sobreexplotación de recursos, incluyendo el mangle.

Proteger el medio ambiente con ayuda japonesa no solo redunda en recibir más turistas, sino también en generar fuentes de empleo local.

La alcaldía de Conchagua cuenta con una oficina, y ya se han contratado a unos 25 jóvenes.

Tags:

  • La Unión
  • turismo y medio ambiente en Conchagua

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