Comerciantes del mercadito de Merliot resienten bajas en sus ventas

“Ha bajado considerablemente la afluencia de personas, porque antes había fila de personas a la hora del mediodía para entrar a los comedores, de hecho, hay varios comedores que han cerrado también, debido a la pandemia”, comentó un visitante.

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Comerciantes del mercadito de Merliot resienten bajas en sus ventas. Foto de LA PRENSA/Carlos Cárdenas

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Un día domingo, al mediodía, en tiempos de normalidad, las instalaciones del mercadito de Merliot, en Antiguo Cuscatlán, no daban abasto para albergar a los cientos de personas que ingresaban al lugar para almorzar o para realizar algunas compras, así lo narran los comerciantes del lugar, quienes ahora resienten las bajas en las ventas.  

Comerciantes del mercadito de Merliot resienten bajas en sus ventas. Foto de LA PRENSA/Carlos Cárdenas

A pesar que el Mercadito de Merliot fue uno de los lugares que no cerró para el tiempo de la cuarentena, muchos comerciantes decidieron cerrar sus puestos por temor a la pandemia, algunos para siempre, y otros regresaron para la reapertura económica, como es el caso de una de las comerciantes fundadoras que prefirió mantenerse el anonimato.  

Comerciantes del mercadito de Merliot resienten bajas en sus ventas. Foto de LA PRENSA/Carlos Cárdenas

“Cuando nos fuimos a la cuarentena, que fue el 17 de marzo, tenía un montón de comida, hasta garrobos, huevos de iguana, pescado, pollo, la bebida se me venció y todo botamos, tuvimos una gran pérdida", expresó la mujer de 83 años, quien abrió su puesto de comida hace un mes.  

La octogenaria aseguró que, en la actualidad, hay días que no saca ni para pagarle a la empleada, cuando antes eso no ocurría “hasta con un préstamo que no puedo pagar estoy", añadió.  

Rosa María Hernández también explicó que las ventas han bajado y que se rebuscan para vender en la modalidad, por encargo, confiando que un día las cosas cambiarán. 

“Las ventas no están tan buenas que se diga, poca gente entra a comer porque aún tienen miedo a un contagio, así que no nos ha quedado de otra que rebuscarnos para vender en la calle, por encargo y para llevar. Ahorita estamos trabajando solo para material y el pago de las muchachas, todavía no se vende bien” explicó Hernández. 

Rafael Andrade, quien acostumbra a realizar sus compras en el mercadito, opinó: “ha bajado considerablemente la afluencia de personas, porque antes había fila de personas a la hora del mediodía para entrar a los comedores, de hecho, hay varios comedores que han cerrado también, debido a la pandemia”. 

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