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Como dice FUSADES: Más impuestos, menos oportunidades”

No es un efemelenista tradicional y hasta apela a su condición de empresario para hacer un diagnóstico de la ciudad. Propone reactivar el centro de la capital.
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Para Nayib Bukele, la candidatura de alcalde de San Salvador es algo que lo saca de su zona de confort en Nuevo Cuscatlán, el municipio que gobierna desde 2012. Al principio, reconoce, no quería aceptarlo, pero luego recapacitó y lo asumió como un reto mayor, como una cobardía que no se podía permitir.

Asegura que, de ganar la municipalidad, impulsará cosas que tradicionalmente no le competen a una alcaldía, como la seguridad ciudadana y la atracción de inversiones. De hecho, dice que hay que intervenir San Salvador para recuperar “miles de millones de dólares” perdidos en “capital muerto”.

Asegura contar con la fuerza de la estructura partidaria del FMLN en la capital, aunque, reconoce, los asuntos del partido no son su prioridad y necesita de más allá de la esfera efemelenista para conquistar la comuna. Por ahora, la dirigencia farabundista le ha dado el visto bueno al postularlo como candidato.

En su lanzamiento como candidato mencionó que iba a reducir las tasas que se cobran en San Salvador. ¿Es eso factible?

Claro que sí. El punto medular de esto es que el pueblo no aguanta más impuestos. La carga económica que tienen las familias de clase media para abajo es fuerte. Venirlos a cargar más con tasas municipales e impuestos no va en la línea del sentido común. Se pueden bajar, y lo digo con hechos, no con palabras. En Nuevo Cuscatlán, por ejemplo, hemos dado servicios de salud de calidad las 24 horas del día, los 365 días del año, con medicamentos y exámenes de laboratorio. Hemos dado becas a jóvenes en cualquier universidad, siempre y cuando tengan buenas notas, en cualquier carrera, pagadas ciento por ciento por la alcaldía, con transporte y alimentación. Damos una canasta básica al ciento por ciento de adultos mayores. Hemos hecho 480 obras de infraestructura y recientemente lanzamos un proyecto de agua potable para darle el servicio gratuito a 6,000 personas de escasos recursos. Y todo eso se ha hecho con un ingreso por habitante menor que el de San Salvador, aún antes de incrementar las tasas. Por lo tanto, se puede hacer más en San Salvador. Además, esta administración ha tenido el ingreso más alto en la historia y el incremento más alto del endeudamiento antes que se incrementaran las tasas. Si tienes el ingreso más alto y el endeudamiento más alto en la historia, pierde sentido aumentar tasas. Es un problema de eficiencia en la administración de los recursos y de combate a la corrupción.

¿Puede funcionar la capital si se reducen los ingresos?

Siempre he dicho que el dinero siempre alcanza si no se roba. Y habría que agregar que el dinero alcanza si se utiliza de la mejor manera. San Salvador recibe los mayores ingresos de El Salvador, no en función de su tamaño, sino por habitante. Es un ingreso mucho mayor que Nuevo Cuscatlán. Por sentido común, se podría hacer más.

Si una alcaldía aumenta tasas es porque quiere tener más fondos. ¿Hay suficientes fondos en San Salvador?

La Alcaldía de San Salvador maneja $96 millones al año, aparte de los endeudamientos, no solo los empréstitos, sino también las titularizaciones. San Salvador es una ciudad que recibe mucho más per cápita que Nuevo Cuscatlán, donde se hace más inversión per cápita. Una de dos: o tenés una mala administración, ineficiencia en la administración de los recursos, o tenés problemas de corrupción. Ambos se tienen que combatir, porque no habrá cantidad de dinero que alcance si no se combaten estas dos enfermedades que aquejan a la función pública. Subir los impuestos no necesariamente garantiza que tendrás más ingresos. Te lo respondo como empresario: a veces, subir el precio de los productos no garantiza más ingresos. Igual que en San Salvador: subir los impuestos no es la varita mágica que garantiza mayores ingresos. No solo es injusto con la gente, sino que también fomenta la evasión, elusión y el no pago. Hay gente que simplemente no va a poder pagar esas nuevas tasas y lo que tendrá que hacer es no pagarlas, versus antes que sí podía pagarlas y las pagaba. A pesar que creo que San Salvador tenía más que suficientes ingresos, con este incremento, injusto e innecesario, existe la posibilidad que se reduzcan los ingresos, por el no pago. FUSADES dijo que “más impuestos, menos oportunidades”. Aplica para todo, y aplica para San Salvador.

¿Cómo es posible que anuncie que no cobrará el sueldo como alcalde?

En mis casi tres años como alcalde de Nuevo Cuscatlán, no he cobrado ni un solo centavo de sueldo. Ni viáticos, no he pedido ni un solo vale de gasolina, no he comprado un boleto avión o pagado cuarto de hotel, ni he pagado con dinero de la alcaldía un guardaespaldas o el teléfono. Tampoco gastos de representación en actos oficiales. Eso de no cobrar salario no solo es una promesa, es algo demostrado.

¿No cree que eso manda el mensaje de que solo personas con solvencia económica deberían optar a cargos públicos?

No, el mensaje es que los funcionarios públicos debemos servir al pueblo, no servirnos del pueblo. Cada funcionario tiene derecho a cobrar su salario, cobrar la mitad, quitárselo, regalarlo o donarlo en becas... Cada quien es libre de hacer con su salario.

¿Y eso podría aplicar para concejales?

Debería aplicar. El problema es para los que quieran llegar al cargo para componerse. Si cambiamos esa forma de pensar y pensamos en función del país, sí podemos hacer mejores cosas que si pensamos en función personal, de cuánto me voy a robar, cuánto voy a ganar, cuánto voy a sacar de viáticos, cuántas camionetas y guardaespaldas me van a dar o cuántos familiares voy a contratar. Si pensamos en función de país, en una forma nueva de hacer política, es para servir a la gente. Ese es el mensaje principal que envía el punto de no cobrar salario. Aparte de donarlo para becas, lo que beneficia a muchos jóvenes que no estarían estudiando sin eso.

San Salvador está entre los primeros municipios con mayor cantidad de homicidios. ¿Cuál es su plan de seguridad?

San Salvador no solo es la ciudad más violenta del país, no solo por su tamaño. Hay municipios más grandes, o más pequeños, y la violencia no es directamente proporcional. Por ejemplo, Nuevo Cuscatlán y Huizúcar. Tienen la misma cantidad de población y están en la misma zona geográfica, pegado uno con otro, pero Huizúcar tiene un alto nivel delincuencial y Nuevo Cuscatlán lo tiene bajísimo y una tasa de homicidios de casi cero. En mis casi tres años de gobierno, solo hemos tenido un homicidio. La violencia se reduce con prevención. El segundo eje es la disuasión. Tenemos pensado implementar un cordón virtual de seguridad, con cámaras en todas las partes públicas, que se ha aplicado incluso en ciudades centroamericanas y ha funcionado excelentemente. El último elemento es el combate, que tiene varios subejes: la coordinación con PNC, el CAM en los buses, nuevos puestos y casetas de seguridad. Las cámaras también sirven para el combate. Si hay un homicidio o un asalto, esa persona quedará captada en una cámara y el software de reconocimiento facial va a captar quién es y podemos buscar dónde ha estado en días anteriores. Si va en carro, también tenemos software de reconocimiento de placas. Y podemos entregarle esa información a la Fiscalía para el proceso judicial.

¿Pero la seguridad es una competencia municipal?

Lo mismo nos dijeron aquí con el tema de salud. En Nuevo Cuscatlán la gente tenía que tomar dos o tres buses y perder el día de trabajo. Y solo les daban acetaminofén. Montamos un sistema de salud municipal de calidad. Nos dijeron que no era una competencia municipal, pero lo hicimos. La gente elige funcionarios para que le resuelva problemas, no que tiren la pelota. Son los proyectos que cambian la vida de la gente lo que debería ser la prioridad de las administraciones locales. Si en San Salvador la necesidad número uno es el tema de seguridad, esa debería ser la prioridad para el gobierno local.

¿Qué busca al llevar a Fabio Castillo como candidato a concejal? ¿La aprobación de los militantes del Frente en la capital?

El doctor es una persona muy respetada, por gente de izquierda y de derecha. Es representante legal, apoderado y abogado de muchas de las grandes empresas del país. Es una persona de mucha sabiduría y honrado. Hará un excelente aporte en el concejo.

¿Tiene el respaldo de la estructura partidaria del FMLN en San Salvador?

Sí, de hecho no solo el respaldo, que se confirma con la nominación a la candidatura, sino que, además, el entusiasmo. Hay muchísimo entusiasmo en la estructura de San Salvador. Estoy honrado de trabajar con ellos. Hay gran alegría de que se puede ganar la capital y que se puede hacer una nueva forma de política. Esto va más allá de partido político, ideología, izquierda o derecha, de ARENA y FMLN, más allá de Nayib Bukele y Norman Quijano. Es una lucha del futuro y el pasado, de la nueva forma y la vieja forma de hacer política. Tenemos que tener claro que si bien podemos tener preferencias partidarias o ideas diferentes, pero lo principal debe ser el país. Primero es mi país y luego mi partido.

¿Cuál es su contacto con los habitantes capitalinos?

Yo soy capitalino. Nací en San Salvador, he vivido casi toda mi vida en San Salvador. De mis 33 años de vida, cuatro los he vivido en Nuevo Cuscatlán y 29 en San Salvador. Ahí nací, crecí, estudié, ahí están mis empresas, mis amigos, mi familia, los lugares que visito. Cuando corrí por Nuevo Cuscatlán, uno de los ataques de mis adversarios era que no era de Nuevo Cuscatlán, sino de San Salvador. Y era cierto, siempre he sido capitalino.

¿Por qué dejar Nuevo Cuscatlán y competir por San Salvador?

Nuevo Cuscatlán es un proyecto hermoso, que hemos construido. Un pueblo desconocido se convirtió en referente nacional e internacional de lo que se puede hacer cuando hay voluntad y no hay corrupción. Hemos logrado construir una plataforma y un modelo de gestión que se puede exportar no solo a San Salvador, sino a cualquier parte del país o a otros países. Lo principal es la buena voluntad de trabajar y la no corrupción. ¿Por qué San Salvador? Para ser sincero, cuando se me dio la oportunidad inicialmente, mi primera reacción fue no aceptar, porque en Nuevo Cuscatlán el proyecto ya estaba asentado, donde probablemente la carrera electoral iba a ser fácil. Era mi zona de confort. Pero San Salvador es un reto mayor. Era una oportunidad que no podía dejar pasar. Cobardía habría sido no haber aceptado, habría sido demasiado trágico para mí y para lo que trato de inspirar a los jóvenes. Si bien mi primera reacción fue rechazarlo, después de consultar a mis amigos y a la gente que me quiere, me dije que no podía permitirme esa cobardía de no aceptar el reto. Esta generación tiene la gran oportunidad de cambiar no solo San Salvador o El Salvador, sino que el mundo. Al final, los jóvenes tienen esta oportunidad de cambiar el mundo, pero no lo vamos a hacer con cobardía, sino con valor, entusiasmo y asumiendo los retos que la vida nos presentará.

¿Cree que el votante capitalino tenga la receptividad de aceptar como candidato a alcalde a alguien que ya es alcalde de otro municipio?

La gestión en Nuevo Cuscatlán es mi currículo. Fue precisamente la razón por la que me nominaron como candidato a alcalde para San Salvador. Mis logros, a pesar de ser una alcaldía pequeña y de bajos ingresos, con una realidad sin perspectivas, haber logrado ese éxito es lo que hace que me nominen para alcalde de San Salvador.

Hace unos meses anunció un proyecto millonario para Nuevo Cuscatlán, para atraer inversiones. ¿Queda eso tirado? ¿Tiene algún plan similar para San Salvador?

Se planteó una meta, a los 10 años, de $1,000 millones. De esos, $300 millones debían ser en cinco años y $700 millones en los otros cinco años. No ha pasado ni un año y ya tenemos prácticamente la meta cumplida de los $300 millones. Me dijo el presidente de La Florida que con solo lo que ellos invierten y lo que invertirán sus clientes está arriba de los $100 millones. Además está Nuila, la empresa de Juan José Domenech, BODESA –que es de la familia Salume–, Disagro –que es de los Montenegro–, Vidrí... Son empresas que ya están construyendo. También hay obras ya anunciadas de personas de mucho prestigio, como el doctor Brito, presidente del Hospital de Diagnóstico, que anunció la construcción de un campus hospitalario en Nuevo Cuscatlán. También está la familia Leal, una de las familias más ricas de Guatemala, que son los dueños de Cayalá y que ha anunciado la construcción de un Cayalá en El Salvador. Ellos ya son propietarios de 240 manzanas de tierra en Nuevo Cuscatlán. Los $1,000 millones serán mucho más que sobrepasados.

Sí, ¿pero y el proyecto para San Salvador?

Estamos haciendo también un proyecto, solo que muchísimo más grande, porque es la ciudad capital. Será un proyecto que revitalice San Salvador, que ha sido abandonado: primero el centro y luego otras zonas, la gente se va moviendo. La gente con más recursos se va para otras zonas. No debería ser así. En otros países del mundo, los centros de las capitales son los lugares de mayor pujanza económica, los lugares con mayor inversión y crecimiento económico. San Salvador necesita no solo un proyecto de atracción de inversiones, sino de renovación total del urbanismo y que vuelva a ser el centro político y financiero del país, la mejor capital de Centroamérica.

Tiene todos los servicios instalados y se están desperdiciando.

El centro de San Salvador tiene miles de millones de dólares de capital privado muerto. Hay edificios completos que están vacíos, subutilizados o usados como bodegas. Y miles de millones de capital público –en calles, aceras y servicios– prácticamente muertos, soterrados en el desorden, la suciedad, la delincuencia y la oscuridad. Hay muchísimo interés de la empresa privada, del gobierno central y del gobierno municipal de que eso se tiene que sacar a flote. Son miles de millones perdidos abajo de la suciedad, del desorden y de la inseguridad. Tenemos que sacar eso a flote. Si al final, por poner un ejemplo, los empresarios tienen $10,000 millones en capital en el centro y lo tienen perdido y le decimos que hacemos la cabuda para reunir $200 millones para recuperarlos, ellos mismos tendrán una rentabilidad del 5,000 %. ¡Por supuesto que lo van a invertir! Es trabajar en función de un proyecto estratégico y no dar tiros al aire, que no van a funcionar.

San Salvador ha mostrado tener una vocación a la oposición, respecto al gobierno de turno. ¿Qué hará para romper esta tradición?

No es una tradición. Armando Calderón Sol fue alcalde de San Salvador cuando Alfredo Cristiani fue presidente de la República y me parece que hizo una excelente labor como alcalde. No es cierto, entonces, que el alcalde tiene que ser de oposición. Calderón Sol no lo hizo mal y supo aprovechar tener al gobierno de su lado para hacer proyectos y lo hizo muy bien y, a mi juicio, fue un buen alcalde. Si se quiere catalogar como oposición, creo que las estadísticas se hicieron para romperse. También se dijo que los europeos no podían ganar un mundial de fútbol en América. Y ya vimos lo que hizo Alemania en Brasil. Esas estadísticas solo existen hasta que dejan de existir.

El reordenamiento de San Salvador ha sido el talón de Aquiles para quien dirija la alcaldía. ¿Le entrará a este tema?

Claro. El problema del centro histórico es que no se ha hecho un diagnóstico correcto del problema. Es, más o menos, como ir al doctor y él, sin diagnosticar, prueba con varias medicinas para ver con cuál funciona. En cifras del PNUD, del 100 % de la población económicamente activa, solo 20 % encuentra oportunidades en el sector formal. El otro 80 % solo tiene dos actividades lícitas: migrar o ser del sector informal. El sector informal absorbe a la gente honrada que pudiera estar económicamente activa. Si no entendemos que el 80 % de las personas no tienen oportunidad en el sector formal y que el tejido empresarial no será capaz de absorberlo, al menos en los próximos años, tenemos que entender que la informalidad es el resultado de nuestra economía y sociedad. Tenemos que atacarlo con una solución conociendo el problema. El problema del centro no es que haya ventas y actividad económica. Eso es lo que se quiere. El problema es el desorden, la inseguridad, el abandono, la delincuencia, la suciedad. Hay arquitectos, tanto salvadoreños como extranjeros, que están ávidos de venir a diseñar un nuevo centro que sea el corazón económico y financiero de la ciudad y del país. En París, por ejemplo, se toma un café en la calle y uno no se siente mal por estar en la calle. Al contrario, es hermoso, porque está ordenado, limpio y seguro. Nosotros podemos tener, incluso, comercio en la calle, pero si es como en las ciudades desarrolladas.

La primera imagen que tiene uno del reordenamiento es el CAM enfrentando a los vendedores. ¿Está dispuesto a hacerlo?

La medida coercitiva es lo último. Hay que buscar soluciones que sean beneficiosas para todos: los capitalinos, los nuevos clientes que queremos que lleguen a los nuevos establecimientos, para los empresarios, para los dueños de los inmuebles, para los vendedores por cuenta propia. Ellos no quieren ser vendedores informales y vender en la calle. Quieren alimentar a sus familias. Necesitamos darle la oportunidad para que puedan alimentar a sus familias. Así serán los más felices e interesados en un proyecto de reordenación del centro histórico de San Salvador. Por eso necesitamos un diagnóstico correcto, que dé una solución que involucre a todos los sectores y que tenga la visión, la inversión y la sensibilidad social necesaria para que funcione. Si hay un pequeño reducto que no quiere asumir el futuro y se quiere quedar en el pasado, entonces se puede usar la fuerza. Pero debe ser el último recurso. Todo tiene que ser con base a la concertación y a que todas las partes involucradas estén satisfechas con el proyecto.

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