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Cómo influyó la intervención estadounidense en la guerra civil de El Salvador

Un congresista de EUA reconoció parte de la culpa de su país en la guerra civil de El Salvador. EUA brindó el apoyo militar que fortaleció a batallones salvadoreños como el Atlacatl. 
 

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Fotografía de 1984 del Coronel Domingo Monterrosa (a la izquierda) en San Miguel. Tomada por el periodista Scott Wallace. Foto de BBC Mundo.

Fotografía de 1984 del Coronel Domingo Monterrosa (a la izquierda) en San Miguel. Tomada por el periodista Scott Wallace. Foto de BBC Mundo.

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El pasado 9 de agosto, una comitiva de trece congresistas estadounidenses visitó el Jardín de las Rosas, el lugar donde  fueron abandonados los cuerpos de seis jesuitas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y dos empleadas, luego de ser masacrados por elementos de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES). La masacre ocurrió en noviembre de 1989, durante el conflicto armado que se libraba en el país. Los funcionarios recorrieron el ahora museo y uno de ellos, Jim McGovern, reconoció que su país tuvo parte de la reponsabilidad en el conflicto. 

"Es un recordatorio para nosotros en Estados Unidos de un capítulo oscuro de nuestra historia. Tomamos partido en esa guerra, proporcionamos mucha ayuda militar, incluso a aquellos que asesinaron a los jesuitas, sin condicionar el respeto a los derechos humanos", dijo McGovern. 

El funcionario agregó que el Gobierno de Estados Unidos (EUA) y sus instituciones deben cooperar para hacer justicia por los crímenes cometidos, además se opuso a una ley de amnistía. 

Una de máquina de escribir es la muestra de la brutalidad del ataque contra los jesuitas de la UCA. Foto de LA PRENSA/Archivo

En El Salvador, durante el conflicto armado predominó la presencia de fuerzas especiales de EUA. Fueron quienes se encargaron de dar lecciones a la FAES sobre tácticas agresivas, emboscadas, y estrategias para ganar las mentes de la población a través de la guerra psicológica. Todas traídas como enseñanzas de su entonces reciente guerra con Vietnam.

Monumento a las víctimas de El Mozote, Morazán. Masacre que sucedió en diciembre de 1981. Foto de LA PRENSA/Archivo

Hasta el día de hoy, el impacto de la intervención militar estadounidense se lamenta en cifras de muertos y desaparecidos a manos de batallones entrenados por sus agencias.

"Es un recordatorio para nosotros en Estados Unidos de un capitulo oscuro de nuestra historia. Tomamos partido en esa guerra, proporcionamos mucha ayuda militar, incluso a aquellos que asesinaron a los jesuitas, sin condicionar el respeto a los derechos humanos", James McGovern, congresista

Antes de la Guerra Fría, EUA no había tratado temas con El Salvador que no fueran relacionados con el café y el comercio de bananos. La única excepción había sido el envío de los buques de guerra a las costas salvadoreñas, en 1932, para frenar el famoso levantamiento campesino, tachado de comunismo.

EUA apoyó militarmente cuando la línea histórica de gobiernos militares y las fuerzas armadas se vieron severamente amenazadas por los bloques revolucionarios que habían ganado potencia, como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Como consecuencia de esta medición de fuerzas, la guerra civil se prolongó mucho más. 

Los asesores y entrenadores estadounidenses enseñaron a FAES lecciones aprendidas en Vietnam. Foto de LA PRENSA/Archivo

Este periodo de impasse que hubo entre los involucrados abrió las puertas para que atrocidades se cometieran en el seno de una guerra de 12 años que dejó al menos 75,000 muertos. 

El corresponsal de guerra, Scott Wallace, enviado a Centroamérica en la década de los 80, comentó en una entrevista con BBC Mundo que, "la Guerra Fría fue la gran justificación [...] Para ellos (EUA) todo estaba siendo dirigido desde Moscú y La Habana para establecer la presencia comunista".

El Consejo de Seguridad Nacional de EUA, en 1979, publicó en un memorándum otra versión al respecto de su intervensión en El Salvador, diciendo que sus "intereses son limitados (en El Salvador), pero la conciencia del lío político ocasionado por la revolución de Nicaragua y el activismo en Cuba, incrementa en El Salvador la importancia política y psicológica que lo hace discordante".

La ayuda militar que prestó EUA

De 1950 a 1970, la presencia militar de EUA en El Salvador no sobrepasaba los 16 agentes, y la inversión para equipo y capacitación no se elevaba de los $ 25 millones, según el investigador estadounidense Donal Keffer en su libro "El Salvador: Asistencia e Influencia Militar Extranjera". Este era un monto mucho menor a lo que otros países de América Latina recibían. 

Para 1982, la ayuda proporcionada se elevó considerablemente a $ 84 millones aproximadamente. Esta cifra incluía venta, ayuda y créditos de equipo militar para El Salvador. Además del apoyo al programa Fondos de Educación Militar y Entrenamiento Internacional (IMET), capacitación para oficiales y la formación de Suboficiales.

Por último, la ayuda alcanzó su límite con $ 206 millones en 1984. Una inversión significativa para un país de las dimensiones y características de El Salvador.

Fotografía de las armas utilizadas por la Fuerza Armada de El Salvador durante la guerra. Una gran cantidad de armamento fue proporcionado por Estados Unidos. Foto de LA PRENSA/Archivo.

El producto de esta presencia estadounidense fueron las unidades de Patrulla de Reconocimiento de Alcance Largo (PRAL) y los Batallones de Infantería de Reacción Inmediata (BIRI), consideradas como las más efectivas de contrainsurgencia. 

Esta última, el BIRI, fue el primer comando entrenado por fuerzas especiales de EUA; de este surgió el Batallón Atlacatl, el más reconocido de las fuerzas militares de la guerra civil. Este batallón fue, por ejemplo, el responsable de atrocidades como la masacre El Mozote (1981) y el asesinato de los jesuitas (1989).

"Los especialistas militares de Estados Unidos consideraban al Batallón Atlacatl como una estirpe diferente de soldados, por lo que los gratificaban con algunas de las armas más modernas disponibles en aquel tiempo", dijo el periodista Mark Danner en su libro La Masacre en El Mozote

Soldados que pertenecieron al Batallón Atlacatl acusados por el caso jesuitas. Foto de LA PRENSA/Archivo

En cuatro años, la Fuerza Armada salvadoreña pasó de ser una institución con 12,000 soldados, al inicio del conflicto, a 42,000 soldados; y, por consecuencia de la intervención estadounidense, se equiparon con objetos que antes de la guerra no tenían, como los radios de campo. 

De forma despectiva un entrenador de las fuerzas especiales de EUA se refierió a ellos como "jóvenes exploradores, con una fogata y radios de transistores". Así lo dice el libro Políticas Militares de América en Pequeñas Guerras: el caso de El Salvador.

Soldados del Batallón Atonal recibiendo instrucciones. Este era una de las unidades del BIRI. Foto de LA PRENSA/Archivo

Toda esta información está recopilada en Impacto Táctico de EEUU en la Guerra de El Salvador, un número de una revista publicada por la Universidad Autónoma de México y escrito por Matthew James Hone en el 2014. 
 

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