Lo más visto

Compatriotas no olvidan su natal Perquín

La comida, los paisajes y la comunidad son imágenes que los salvadoreños en el exterior reviven al visitar su lugar de nacimiento.
Enlace copiado
Recuerdos.  Gloria de Sorto, salvadoreña emigrante, expresó: “Cada año que visito El Salvador disfruto de los hermosos lugares que poseemos, nuestras comidas típicas, el clima, la playa y sobre todo aquellas tardes de plática con las nuevas generaciones, para que sepan que los salvadoreños nunca nos rendimos”.

Recuerdos. Gloria de Sorto, salvadoreña emigrante, expresó: “Cada año que visito El Salvador disfruto de los hermosos lugares que poseemos, nuestras comidas típicas, el clima, la playa y sobre todo aquellas tardes de plática con las nuevas generaciones, para que sepan que los salvadoreños nunca nos rendimos”.

Compatriotas no olvidan su natal Perquín

Compatriotas no olvidan su natal Perquín

Enlace copiado
La migración se ha convertido en un fenómeno social de gran envergadura para el país. La situación más difícil la viven quienes deciden viajar ilegalmente a Norteamérica, específicamente a Estados Unidos (EUA), buscando un futuro mejor para sus familias, estabilidad económica o, en el peor de los casos, huyendo de la delincuencia y muerte.

Pero alejarse del terruño no es para muchos olvidarse de lo que dejan a miles de kilómetros, algunos desde los tiempos de la guerra civil, cuando decidieron buscar una nueva forma de vida, como ocurrió con Gloria de Sorto, quien comenta cómo cambió su vida después de viajar indocumentada a EUA.

Con una sonrisa en el rostro recuerda etapas que marcaron su vida cuando residió en Perquín, Morazán, una de las zonas más golpeadas por el conflicto.

Asegura que la paz y tranquilidad con la que vivían era una muestra de la verdadera felicidad, y aunque Perquín es un pueblo tranquilo, nunca volverá a ser como antes.

“Cuando era joven disfruté mucho. En Perquín era común que cuando alguien se casaba, la fiesta duraba todo el día, invitaban chanchonas (música tradicional con instrumentos de cuerda y percusión) y bailábamos hasta las 10 de la noche. Ahí se conocían amores que no duraban mucho, pero es la etapa que nunca debe olvidarse”, recuerda.

Ese era el lado bonito de la vida, mientras las familias residían en casas de adobe, cuidando animales de granja, caminando por horas para pastarlos y obtener productos para la alimentación, como cuajada, crema, leche, huevos, entre otros, comenta Gloria.

Pequín siempre fue considerado un pueblo sin valor, lleno de rocas, donde no se podía sembrar, solo en algunos lugares y la construcción era muy difícil por la zona barrancosa.

Cuando la guerra llegó al punto que la gente no aguantaba más, vendían sus terrenos muy baratos para huir, creyendo que nunca regresarían, y hoy Perquín es un pueblo famoso.

“Cada año regreso a El Salvador con la esperanza de ver mejor a mi gente. Los que nos vamos nunca olvidamos nuestras familias, los momentos bonitos que disfrutamos, aquellas tardes de fiestas en las que nos dedicaban canciones y comíamos meriendas, los amores a los que renunciamos y la alegría de ser salvadoreño es incomparable”, narra Gloria.

Ella emigró en 1984.

“Cuando llegué a EUA, no conocía a nadie, estaba sola en un lugar que no conocía y donde nadie me conocía. Estaba muy joven y tenía miedo, pero buscar el bienestar para mi familia era el motor que me hacía mantenerme en pie”, cuenta.

Después de 33 años desde su viaje, los recuerdos de su vida en Perquín siguen vivos.
 

Tags:

  • Morazán
  • Perquin
  • emigrante

Lee también

Comentarios