Compra de Reyes al IPSFA se convirtió en centro cultural

Asamblea Legislativa erogó más de $6 millones por la compra y remodelación de la Villa Dueñas. Además del precio, el proyecto fue criticado porque la supervisión de la reconstrucción se le dio al socio del expresidente del congreso Sigfrido Reyes.
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En medio de una ciudad congestionada, árboles y flores se dibuja un paisaje agradable en un terreno de 23,740.88 metros cuadrados que alberga una casa de dos pisos del siglo XX, la cual ha sido rescatada del deterioro causado por el tiempo. Se trata de la Villa Guadalupe, conocida como Villa Dueñas por haber sido propiedad de la familia Dueñas, la cual está ubicada en el Centro de Gobierno de San Salvador y colinda con el edificio principal del Órgano Legislativo. Se considera parte del Centro Histórico de la capital.

Este inmueble fue comprado por el presidente de la Asamblea Legislativa en 2013, Sigfrido Reyes, al Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada (IPSFA) por un costo de $4.8 millones.

Desde abril del año pasado, la propiedad pasó a llamarse Centro Cívico Cultural Legislativo, con la promesa de ser abierto al público para diferentes eventos culturales, luego de que el parlamento nacional gastó $1,289,508.36 en la remodelación de la casa patrimonial y $876,543.90 en obras exteriores como el jardín, fuentes, esculturas y una serie de detalles que armonizan un espacio utilizado desde el año pasado para desarrollar una agenda de actividades artísticas y culturales de carácter público.

“Estamos nosotros abiertos al público todos los fines de semana con una cartelera diferente cada fin de semana... Este es un parque cultural para los artistas”, explicó Jackeline Borea, jefa de la Unidad de Arte, Cultura y Deportes de la Asamblea Legislativa.

Según datos publicados por el Sistema Electrónico de Compras Públicas de El Salvador (COMPRASAL), la adquisición de la Villa Dueñas le representó un gasto al parlamento de $ 6,966,052.26, entre la compra del inmueble y las distintas intervenciones, y se realizó en un momento en el que el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, dijo que las finanzas públicas no pasaban el mejor momento.

A parte de esta compra, Reyes también era cuestionado por sus abanduntes negocios inmobiliarios siendo presidente del congreso. Además, se les cuestionó sus constantes y honerosos viajes a distintas partes del mundo con dineros públicos.

Aparte del precio, el proyecto de Villa Dueñas también fue señalado porque la administración del contrato de la remodelación de la propiedad fue dada por la junta directiva de la Asamblea Legislativa a Byron Enrique Larrazábal Arévalo, exasesor y socio de Sigfrido Reyes –presidente de la Asamblea en el año en que se adquirió el terreno– en empresas de bienes raíces y maderables. El 11 de diciembre de 2013, ocho directivos aprobaron el acuerdo número 2825 para “nombrar como administrador de los contratos que deriven de la Licitación Pública N.º LP-30/2013... al Dr. Byron Larrazábal”. Ese fue el concurso público que se hizo para adjudicar las obras en Villa Dueñas.

No obstante, tras la salida de Reyes de la Asamblea Legislativa el proyecto ha tomado otro rostro.

Después de que la junta directiva del Órgano Legislativo decidió el año pasado abrir el recinto al público para desarrollar y apreciar obras artísticas, el diputado de ARENA Norman Quijano lo calificó como “un espacio público que sirve para que los salvadoreños se puedan reencontrar”.

Según Quijano, San Salvador tiene un déficit de más del 94 % de espacios públicos y aseguró que hay registro de que cada día más ciudadanos han visitado el inmueble y que es importante “sacarle provecho” con la realización de actividades culturales, después de que el congreso gastó más de $4 millones para adquirirlo.

En ese momento, la diputada del FMLN Jackeline Rivera coincidió con Quijano en la importancia de desarrollar actividades culturales en las que puede participar cualquier ciudadano.

En el primer nivel de la casa se puede caminar sobre un pasillo adornado con un piso colonial, lámparas clásicas, esculturas y exposiciones fotográficas que muestran el antes y el después de la casa, las cuales también están distribuidas por las salas del primer nivel de la edificación patrimonial.

Borea explica que las exposiciones fotográficas permanentes, como la de la periodista María Teresa Díaz Colocho, también sirven para imprimirle valor cultural a la propiedad, así como los detalles clásicos, que se mantuvieron en el momento de restaurar la antigua casa de la Villa Guadalupe.

En el segundo nivel se puede apreciar el paisaje que ofrece el jardín desde una terraza que está frente a varios cuartos equipados con muebles clásicos que reposan sobre un piso de madera.

Los fines de semana, los payasos, malabaristas y diferentes grupos artísticos tienen la oportunidad de desarrollar diferentes actividades.

Según Umaña, en el recinto se presentan obras de teatro, conciertos, recitales de poesía, danza folklórica y encuentros con historiadores, entre otras actividades que buscan promover el arte y la cultura.

“La cultura como un derecho ha sido una práctica poco desarrollada y con el Centro Cívico Cultural Legislativo se pretende empezar a tener ya una práctica por el derecho a la cultura”, expresó Umaña, quien aclaró que el espacio de la casa es exclusivo para la exposición de obras y actividades artísticas.

Obras pendientes

La tranquilidad que ofrece el Centro Cívico Cultural Legislativo a través de su arquitectura, paisaje y obras artísticas se ve un poco afectada por el ruido que generan dos construcciones pendientes, las cuales están contempladas dentro del mismo presupuesto y se anunciaron desde el momento en el que se compró el inmueble. Se trata del edificio en el que funcionará la Biblioteca Legislativa Doctor y Presbítero Isidro Menéndez y la edificación de un auditorio que será utilizado por la Asamblea Legislativa para desarrollar diferentes eventos con numerosa asistencia.

En el caso de la biblioteca, actualmente el parlamento nacional eroga $9,040 mensuales para alquilar un edificio donde funciona, el cual está ubicado en la calle La Mascota, colonia Maquilishuat, número 718, en San Salvador.

El auditorio, según Umaña, tendrá alrededor de 300 butacas para albergar a una gran cantidad de personas. Además, dijo que se instalará el equipo de sonido, la iluminación y otros elementos para que cumpla con “lo último a nivel de multimedia”.

De acuerdo con el director del Centro Cívico Cultural Legislativo, está acordado que ambas obras finalizarán en mayo de este año, a menos de que los constructores pidan una prórroga. De no haber atrasos, Umaña prevé que en junio se podría iniciar con el traslado de la biblioteca y la utilización del auditorio.

“A final del año vamos a tener el complejo en toda su plenitud”, indicó Umaña, quien coincidió con los diputados en que el espacio se debe aprovechar en la promoción de la cultura y la preservación de la vegetación de San Salvador mientras se finaliza el proyecto.

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