Con el apoyo de Madoka se fortalece la gestión de riesgos en San Vicente

Para Madoka Yamaguchi, su mayor satisfacción es ayudar con esmero y dedicación a prevenir riesgos en las comunidades, compartiendo sus conocimientos para que más personas conozcan del tema.
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Su labor solidaria con El Salvador le llevó a integrarse al equipo de personas que conforman la Unidad de Gestión de Riesgos de la Alcaldía de San Vicente, donde la consideran parte importante del esfuerzo que a diario realizan, expresó Madoka.

“Aquí en la comisión tratamos todo tipo de riesgo, por ejemplo prevención del zancudo que transmite el dengue y zika, cortes de árboles para protección de las casas, capacitación sobre gestión de riesgos en las comunidades, cómo prevenir desastres naturales, donde le ayudo a mis compañeros y ellos me ayudan a mí”, manifestó sonriente.

La voluntaria japonesa tiene un año con 10 meses de estar en el país, mientras compartía su experiencia en el departamento de San Vicente. Se evidencia la fluidez con que habla el español, que asegura ha perfeccionado en su lugar de trabajo.

Afirma que esto ha sido posible gracias a la convivencia con los vicentinos.

Madoka estudió psicología, pero posteriormente se especializó en gestión de riesgo; y los últimos años en Japón trabajó en el Cuerpo de Bomberos, por lo que su formación le da un valor agregado a las labores que desempeña la unidad de prevención de riesgos de la alcaldía vicentina.

Según Madoka, se siente contenta del trabajo que realiza en San Vicente, principalmente en actividades para prevenir dengue y zika, enfermedades que no existen en Japón.

Considera que es una labor de prevención en la que todavía falta mucho por hacer.



“Mi trabajo es de apoyo a los compañeros, es de ayuda en sus actividades; brindar capacitación en gestión de riesgo y prevención de desastres a comunidades; pero a veces no hay dinero ni transporte para ir a las comunidades pobres. También en algunas zonas hay problemas de delincuencia y no puedo ir, pero sí estamos realizando trabajo en el casco urbano para prevenir las enfermedades transmitidas por el zancudo”, externó Madoka.

Opinó que los riesgos en El Salvador son diferentes a los que enfrenta su país, y que las acciones locales son nuevas experiencias para ella, pues son “otro tipo de riesgo”; sin embargo, también ha apoyado a algunas instituciones capacitando personal en primeros auxilios y extinción de incendios.

Manifestó que supo del país a través del programa de voluntariado de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), y aplicó como voluntaria en tema de gestión de riesgos y no imaginó que su destino sería El Salvador, del cual, asegura, le gusta su gente y la comida.

“Me gusta mucho la gente, son muy amables, siempre me cuidan mucho y me han enseñado muchas palabras, muchas cosas de ellos. Tengo muchos amigos y hemos tenido intercambio de cultura con mis compañeros; me gusta la comida y si pudiera después de terminar el voluntariado volvería para visitar a mis amistades”, expresó con entusiasmo.

Agregó que ha aprendido a cocinar platillos típicos salvadoreños, entre ellos el pescado envuelto en huevo, frutas en miel y otros, lo cual le permitió conocer y acercarse más a las personas con las que ha compartido durante su estadía como voluntaria.

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