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Coronavirus: El inevitable viaje en bus bajo amenaza de COVID-19

Algunos conductores reconocen que no siempre utilizan durante toda la jornada las mascarillas y los guantes porque les molesta para "conducir bien" las unidades. La noche del 18 de marzo, el gobierno confirmó el primer caso de coronavirus en El Salvador.

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Condcutor, transporte colectivo

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Todo se desarrolló con aparente normalidad en los microbuses y buses que este miércoles cirbulan en las calles del Gran San Salvador, pese a la emergencia decretada en el país, que prohíbe la aglomeración de personas por la amenaza del nuevo coronavirus, COVID-19. Sin embargo, la declaratoria ordena que todos los conductores deben utilizar guantes, mascarillas. Así como portar en las unidades alcohol gel y afiches del Ministerio de Salud (MINSAL), donde aparecen detalladas las medidas de prevención de la enfermedad.

Algunos conductores justifican el incumplimiento de esas medidas. Uno de ellos, que ayer guiaba una unidad de la ruta 44, dice que los guantes y las mascarillas le impiden realizar bien su trabajo, sobre todo después de algunas horas; por lo que se los quita.El motivo, según su versión, es que no solo tienen que conducir, sino también cobrar.

El conductor de este microbús también le restó crédito a la pandemia: "El problema no es la gente que venga tosiendo, porque al final uno no se enferma, sino que los débiles", le comentó Mauricio (como lo identificaremos en este texto) a un amigo que viajaba con una rodaja de sandía en las manos.

El conductor le aclaró a su amigo que si se encuentra con las autoridades, se pondrá las mascarillas y los guantes; que ahora yacen junto a otros artículos personales en el suelo del microbús.

Lo importante, dice Mauricio, es que no vean las autoridades que no usa los tapabocas. "De ahí, todo tranquilo. Mucho más que cuando trabajaba para otra empresa, incluso con estas cosas en la boca", explicó mientras pisaba elfreno para esparar a una mujer que corría para abordar la unidad.

En otra unidad que circula por otro sector de la capital, Miguel también se rehúsa a llevar de manera completa la mascarilla. "Yo la verdad me ahogo con esas cosas, siento que no puedo respirar. Ahí los que se suben tienen que traer, y si no pues, ya es cosa del destino", dijo el conductor, mientras recibía el pago del pasaje de manos de un joven.

Miguel (también nombre ficticio) tampoco porta alcohol gel para los usuarios, pues asegura que recientemente se lo robaron.

"Un día la tenía, cuando nos tomaron una foto; pero un par de días después, levanté la mirada al poste donde la habían pegado y ya no estaba. Ni me di cuenta", señala, mientras hacía un ademán para que la gente siguiera subiendo a la unidad casi completa.

La alarma aparece entre los usuarios de esta unidad cuando una de las pasajeras comenzó a toser, justo mientras Miguel giraba para incorporarse al bulevar Los Héroes, de San Salvador.

A pesar de que la tos proviene de los últimos asientos de la unidad, Miguel se cubrió la boca con la mascarilla que ha llevado en el cuello. Los demás pasajeros solo observan a la joven, quien asegura luego que no tuvo tiempo para ir a buscar una mascarilla al salir de su casa; pero que, a pesar de su tos, no tiene la COVID-19.

"Pasé hoy en la mañana por la farmacia cerca de mi colonia y no habían mascarillas. No me podía atrasar más para llegar mi trabajo. Yo voy a un centro comercial, ahí está mi local", dijo mientras la veían ojos que reflejaban paranoia.

Minutos después, un joven abordó la unidad y le preguntó a Miguel si pasaba por la avenida Monserrat, de San Salvador, a lo que el conductor negó con la cabeza y siguió conduciendo.

El recién llegado se acerca a una mujer que viajaba cerca del conductor, ella le explicó que debe abordar al menos dos buses más para llegar a su destino. Mientras ella le explicaba, él sacó algo de la cartera de ella y se bajó de la unidad sin que nadie notara el hurto que acababa de cometer.

Ya abajo, el joven se reunió con más hombres y se repartieron monedas. "Mirá, te doy esto para que te subás a otro bus. Vos andate para allá (camino al bulevar Los Próceres) y yo de camino a ‘la nacional’ (Universidad de El Salvador). A ver qué nos sale", fueron sus indicaciones.

Al frente, otro conductor que viajaba sin protección se disponía a cobrar el pasaje de los usuarios. Es uno más que evade los controles realizados por las autoridades del Viceministerio de Transporte (VMT), quienes han designado a un equipo de inspectores para verificar que las unidades de transporte colectivo sean desinfectadas y que los motoristas actúen con base a los protocolos establecidos.

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