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Covid-19: los terapeutas invisibles de la pandemia

Anestesiólogos, anestesistas y terapeutas respiratorios cuentan su experiencia al tratar con pacientes positivos de covid-19 en hospitales.

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Cara a cara. Anestesiólogos, anestesistas y terapeutas respiratorios se enfrentan al virus en los distintos hospitales del país.

Cara a cara. Anestesiólogos, anestesistas y terapeutas respiratorios se enfrentan al virus en los distintos hospitales del país.

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Fernando Pacheco trabaja como anestesista del Hospital Nacional Rosales. Es uno de los que se encargan de sedar a los pacientes críticos de covid-19 para que les pueden colocar el tubo y conectarlos a un ventilador mecánico. Reconoce que tiene miedo de contagiarse, porque es uno de los especialistas que se enfrenta, literal, cara a cara con el virus; pero lo hace con valentía.

"Nosotros nos encargamos de la higiene bronquial, cambiamos de posición al paciente para que pueda sentirse mejor. Le cambiamos los filtros del ventilador, ya que eso ayuda a la salud del paciente y permite que no se contamine el equipo", dice.

En el Hospital Rosales solo hay un anestesista y un terapeuta respiratorio por turno para atender un aproximado de 60 pacientes con complicaciones respiratorias, de los cuales 40 pacientes tienen síntomas de covid-19.

Parte de ese poco personal está relacionado a la afectación del virus del personal de salud, sobre todo especialistas de los que casi no se habla: anestesistas, anestesiólogos y terapeutas respiratorios.

Durante junio, según Pacheco, se incapacitaron cuatro anestesistas, tres anestesiólogos y tres terapeutas respiratorios por síntomas del nuevo coronavirus causante de la covid-19 en el Hospital Rosales.

Pero también ha habido muertes: "Hasta el momento han muerto seis colegas por covid-19, No queremos que nos llamen héroes, queremos que se vea nuestro trabajo y que nos den los insumos necesarios. Nosotros también estamos en primera línea", aseguró Eduardo Abelino Zepeda, director de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad de El Salvador (UES).

Más al sur de San Salvador trabaja Yanira Hernández. Ella es jefa de terapia respiratoria del Hospital Nacional General de Neumología y Medicina Familiar "Dr. José Antonio Saldaña". Su turno inicia a las 7 de la mañana, por lo que debe estar en el hospital a las 6:30 de la mañana. Es parte de una planta de 13 especialistas respiratorios, que también se encargan de atender a pacientes con covid-19.

"Cuando estoy con los pacientes entubados oro por ellos para que se recuperen, pero también pido por mi salud, para no contagiarme. No sabemos si el día de mañana usted o yo estemos en su lugar'', asegura Hernández.

"Nosotros tenemos un riesgo de contagio del 100 %. Es terrible la posibilidad de contagio", reconoce la anestesista Morena Blanco, representante de la Asociación de Licenciados de Anestesiología e Inhaloterapia de El Salvador.

Clave. El trabajo de los terapeutas respiratorios es clave para poder conectar los pacientes a los respiradores para asistencia de oxígeno.

Debido a la posibilidad de contagio, los especialistas toman diferentes medidas como ducharse luego de salir del área de covid-19, tener espacios de desinfección en sus hogares, tener sus propios utensilios personales, hasta las más extremas, como tener que mudarse a vivir lejos de sus familias durante todo el periodo de pandemia para evitar propagar el virus en sus casas.

Pese al cansancio, el estrés y el miedo, los terapeutas consideran que lo más difícil de tratar a esos pacientes "es saber que no se puede salvar una vida, es sentir la impotencia de no poder salvarlos", explica Hernández.

"Yo tengo miedo de contagiarme y de contagiar a mi familia; no me mal interprete, a mí me gusta lo que hago, me encanta ayudar, me gusta mi carrera y aunque no tengo seguro médico, soy estudiante y me siento muy orgullosa de estar en primera línea en el Hospital Nacional de La Mujer, en una situación difícil en la pandemia", dijo Susana Stephani Mejía Franco, estudiante de Anestesiología e Inhaloterapia de la UES.

Daniela Rivera Roque denunció en redes sociales la semana pasada que en El Hospital el Salvador le habían dicho que su padre José Rivera , anestesista de profesión, se había recuperado de covid-19, pero cuando ella llegó a recoger a su padre con mucha emoción, en trabajo social le dieron que había muerto el 25 de julio pasado.

Los especialistas dicen que las jornadas de trabajo de esos especialistas varían, según el centro de salud en el que laboran. Por ejemplo, "en el Hospital Saldaña son cambiantes, podemos estar con turnos de 8 o 16 horas", aclaró Hernández'.

Sin embargo, Blanco dice que "los salarios de los terapeutas respiratorios es son de $360 mensuales, según la contratación que les otorga el Ministerio de Salud (MlNSAL).

Según Zepeda, el 90% de los profesionales que ejercen en el área de respiratoria son graduados de La Universidad de El Salvador, ya que son la única universidad que tiene la licenciatura en Anestesiología e Inhaloterapia.

"Lastimosamente somos una profesión no muy reconocida, somos una profesión no reconocida como especialidad que tenemos 15 años de estar luchando por nuestra reclasificación como profesionales y dejar de ser considerados técnicos, esperando que algún día las autoridades de salud lo reconozcan". dijo Blanco.

Según Hernández ,la gente quizás no los ven como parte de personal de salud, y tampoco aprecian todo el trabajo que realizan, más en una pandemia de una enfermedad infecto contagiosa, como parte del área de terapia respiratoria.

"Quizás no valoran nuestro trabajo, lo que hacemos es increíble gracias al Señor y a nuestro profesionalismo", remata la profesional.

"Yo me siento orgullosa de estar en el área de respiratorias, lo que hacemos es increíble, salvamos vidas somos muy profesionales", insiste la jefa Hernández, que le tocó liderar esa área del que se convirtió en el primer hospital para tratar pacientes con coronavirus en El Salvador.

También muestra su felicidad cuando un paciente al que ella trató se recupera: "Me siento muy orgullosa de saber que, de una u otra manera, uno ha ayudado a la recuperación de otra persona. Eso es bello, es una felicidad que no le puedo explicar, lo llena de fuerza y lo hace sentir como que uno mismo se recupera".

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