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Crónica “El mar así es, días hay y días no hay”

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A la espera.  Los pescadores esperan que se reduzca el oleaje y las autoridades les permitan regresar al mar.

A la espera. Los pescadores esperan que se reduzca el oleaje y las autoridades les permitan regresar al mar.

Crónica “El mar así es, días hay y días no hay”

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Javier Ignacio Orellana

El sol salió ayer tímidamente sobre el puerto de La Libertad. Pero durante la mañana no llovió en la zona. Aun así, los alrededores del muelle estaban casi vacíos, con la excepción de algunos vendedores que esperaban que llegara algún comprador de mariscos, pese a la alerta que emitieron las autoridades.

En el lugar también había muchas embarcaciones varadas en tierra y varios pescadores observando desde lejos el alto oleaje que les impide trabajar desde el martes.

“Aquí ha estado alta”, expresó Antonio Hércules, de 73 años, quien dijo ser pescador desde los años sesenta. Indicó que la situación ocurre todos los años y a pesar de que la actual no ha sido tan grave como otros años, ya tiene muchos problemas para comprar alimentos para su familia.

“Toda la semana he pasado comiendo salteado”, confesó. Hércules también aseguró que él mantiene solo a su familia, lo que hace más urgente el problema ocasionado por el oleaje, “pero ellos se acostumbran”, agregó.

“Cuando pasa esto así tenemos que aguantarnos o ver si se puede ahorrar algo, es de ir viendo los presupuestos para tratar de tener algo para estos tiempos, el mar así es, días hay, días no hay”, apuntó Juan Carlos Gómez, también pescador.

Gómez dijo que él sí ha logrado ahorrar un poco, en días en que los precios han sido favorables, pero que los alimentos que compran son cada vez más caros. Los pescadores acostumbran salir todos los días y la mayoría depende de la ganancia diaria.

Los que ahorran como Gómez son pocos. Tanto Hércules como otros dos pescadores, Joaquín Henríquez y José Luis Aguirre, señalaron que es difícil hacerlo, porque la cantidad que pescan es irregular y el precio no siempre les es favorable.

Los cuatro pescadores consideran que su oficio es la única alternativa viable de trabajo que tienen en la zona.

“Si uno no puede ir a trabajar al mar, se tiene que rebuscar para sobrevivir”, dijo Aguirre.

Todos explican el oleaje de diferente manera: Gómez y Aguirre sostienen que el problema coincide con las tormentas, mientras Hércules y Henríquez dicen que las situaciones climáticas suceden por “Diosito” y un grupo de vendedoras del muelle atribuye la situación al volcán Chaparrastique de San Miguel y a los sismos que se han registrado en los últimos días.

No obstante, todos concuerdan en que es urgente que los pescadores puedan regresar a trabajar.

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