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CrónicaEl miedo se quedó en la colonia 22 de abril

Un tropel de camionetas todoterreno entró por la calle principal de la colonia 22 de Abril.
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Tras ellas iban patrullas de la policía, agentes de protección a personalidades importantes (PPI), militares, periodistas y habitantes de esta colonia del municipio de Soyapango, en San Salvador. En esa caravana, que hizo colapsar el acceso principal a la colonia, iba el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén; su vicepresidente, el alcalde de la municipalidad y demás funcionarios. Todos llegaron ayer para oficializar otro paquete de medidas extraordinarias. Esta vez, dijeron, enfocados en prevención de violencia.Mientras los empleados de Gobierno preparaban el complejo deportivo de la colonia, tres privados de libertad del programa “Yo cambio” esperaban recostados sobre una pared en uno de los pasajes. Ese muro estaba tapizado con un grafiti de la pandilla que controla la colonia. La tarea del trío de reos era borrar todo símbolo alusivo a la pandilla de la mayoría de viviendas.

Transcurrió media mañana y los reos ya habían pintado de blanco varias paredes. Dijeron que nadie se opuso a que borraran los grafitis y que los pandilleros ni se habían acercado. Más tarde, el presidente posó en una de esas paredes, convertida en un mural colorido, para demostrar las medidas que están efectuando, las que han dado por llamar extraordinarias.

En el complejo deportivo instalaron una feria de salud y llegó una banda de paz, acompañada de niños de un kínder que esperaron su turno para cantar el himno al maestro. Antes de entonar la canción, una maestra pidió al presidente que ayudara a la escuela, porque se está hundiendo y no tienen recursos para repararla. Sánchez Cerén entró al kínder para ver sus condiciones, mientras alumnos y padres de familia lo siguieron. Pero los demás residentes volvieron a su rutina diaria: se sumergieron en los pasajes todavía atestados de grafitis y no salieron más de sus viviendas. Una vendedora explicó que la gente huyó de las cámaras. Y pidió que, por seguridad, no le tomaran fotografías a su vivienda. La vendedora señaló que la policía llega a disparar a cualquier hora y a capturar a cualquiera. No está convencida si hoy estarán más seguros, porque cree que en su colonia “pagan justos por pecadores”. El acto terminó. Las camionetas se fueron y la vendedora, como los demás, se encerró en su vivienda.

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  • colonia 22 de abril
  • pandillas
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