Cuando el agua es amenaza y necesidad

Si no purifica el agua, se toma una cucharada de heces por cada vaso que consume, eso le han enseñado a Nahum Díaz. Le dijeron que el agua que sacan de los pozos en la comunidad La Tirana del Bajo Lempa, en Usulután, donde vive, está altamente contaminada.
Enlace copiado
Cuando el agua es amenaza y necesidad

Cuando el agua es amenaza y necesidad

Enlace copiado
La familia de Nahum es una de las 24 que viven en La Tirana, una de las últimas comunidades del Bajo Lempa. Es invisible. A diferencia de los otros asentamientos, que pueden verse desde la calle que conduce a la isla de Méndez, para llegar a este lugar se recorren unos 20 km desde el desvío, en una calle polvorienta desde la que solo pueden verse árboles y explanadas.La Tirana cobró vida en 2001, cuando varias familias empezaron a poblar la zona. Los padres de Nahum llegaron allí desde un cantón de Zacatecoluca (La Paz). Las condiciones del lugar les llamó la atención. Y es que en el límite de la comunidad está la bahía de Jiquilisco, donde se encuentra la zona más extensa de manglar del país. Dice Nahum que se imaginaron viviendo de la pesca. Sin embargo, empezar de cero en un lugar no es fácil. Después de 12 años de haberse instalado, aún no hay energía eléctrica ni tampoco agua, al menos apta para el consumo humano no hay. Solo está la de la bahía, a escasos kilómetros la del mar y un poco más lejos la del río Lempa. Los más de 100 habitantes de dicha comunidad enfrentan a diario todo un proceso para tomar agua. Allí no existen los chorros. Tampoco hay una tubería que traslade el líquido. Todo lo que hay es un pozo, que cada familia ha perforado.Nahum explica un poco sobre la calidad de esa agua que sacan de los pozos: “Esta agua, si usted la bebe así, pues trae bastante bacteria y lodo. Según la verificación, tiene bastante contaminación, tiene plomo, tiene hierro y bastantes heces”. La verificación de la que habla es un estudio que hizo el Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA) Amigos de la Tierra hace tres años, según confirmó la directora de la institución, Silvia Quiroa, quien explicó que se tomaron unas muestras del agua de los pozos para analizarlas. Los resultados no fueron alentadores puesto que encontraron que tenía alta presencia de bacterias, sobre todo coliformes (contenidas en heces humanas). “En realidad el agua no tiene condiciones para el consumo, y a pesar de eso la población de esa comunidad la estaba tomando”, dijo. De la explicación de los resultados de ese estudio, una sola cosa es la que Nahum recuerda más: “Con cada vasada de agua que uno bebe, no me da pena decirlo ni contarlo, se bebe una cucharada de heces”.Quiroa dice que utilizaron ese ejemplo con los pobladores de La Tirana para que entendieran qué significaba la alta presencia de coliformes en el agua que consumen. Funcionó. Para quitar un poco de los contaminantes bacteriológicos, en la comunidad utilizan un filtro biológico. CESTA les enseñó cómo usarlo y cómo construirlo, tras el estudio que hicieron. Luego de sacar el agua del pozo, la introducen en el filtro, que es como un recipiente de concreto, lleno de diferentes tipos de arena –primero la más fina y al final un poco de grava–. Según Quiroa, estos materiales, que son inocuos, son capaces de eliminar en gran medida los microorganismos que tiene el agua. En un 90 % aproximadamente, asegura la directora de CESTA. El proceso tarda unos 20 minutos, según los habitantes, pero para asegurarse del todo después introducen el agua en otro purificador, uno que les donó la Cruz Roja, y el cual contiene una candela filtrante de cerámica, encargada de atrapar también las bacterias. Es decir que los contaminantes químicos del agua no son eliminados ni por uno ni por el otro. Este procedimiento tarda 12 horas y solo purifica ocho litros de agua. Luego de todo este proceso, el agua ya está lista. Por eso, a Nahum le cambia el rostro cuando se le consulta sobre un posible proyecto de agua potable. Movido por la ilusión, se apresura a contestar: “Si llegara un proyecto así, mucho mejor. En este lugar quizá mejorara el ambiente, por lo menos en lo saludable, especialmente con los niños, que son los más afectados”.De acuerdo con la doctora María Olinda Soriano, que visita a veces la comunidad, hay un fuerte problema de parasitismo, a tal grado de que calcula que el 90 % de los habitantes tenían parásitos. Por ejemplo, en el centro escolar de la zona era un problema frecuente con los alumnos, pero con el uso de los filtros los casos han disminuido considerablemente.De acuerdo con Quiroa, el año pasado hicieron un segundo estudio para verificar si la condición del agua había mejorado y los resultados fueron positivos. La cantidad de bacterias disminuyó en gran medida. LA PRENSA GRÁFICA solicitó los estudios, pero debido a un cambio de coordinación en el proyecto no fueron proporcionados. El rostro de Nahum cambia a uno preocupado, de nuevo, y es que recuerda la época lluviosa del país y lo que les ha tocado vivir durante y tras las inundaciones en el sector. Quedan incomunicados y se agudiza el problema de alimentación y consumo de agua que ya existe en la zona, porque cuando el Bajo Lempa se inunda, nadie puede llegar hasta La Tirana. La calle desaparece y sus habitantes tratan de sobrevivir pese a las adversidades. Ante el inminente riesgo, salen en la única lancha de motor que hay en el lugar para tratar de conseguir agua y comida. El agua, aparte de ser una necesidad, también se convierte en una amenaza en estos lugares. Nahum recuerda que cuando las inundaciones pasan, y ya no salen más en los medios de comunicación, los problemas se hacen mayores, ya que sacan más lodo que agua de los pozos. “Cambia hasta el olor y el sabor”, recalca. No obstante, esta situación no solo la viven con las inundaciones, también ocurre cada vez que la central hidroeléctrica 15 de Septiembre hace descargas.Antes de llegar a La Tirana hay otras comunidades, una de ellas en El Desprecio. Enfrentan el mismo problema con el agua. Quizá peor. Allí no hay filtros y el agua de los pozos es salada. Marta Lilian Castro, de 59 años, es una de las habitantes de dicho lugar, en el que viven 16 familias. Ella sola ha perforado los dos pozos que hay en su casa, pero ocupa el agua solo para lavar la ropa y remojar los trastes. Para tomar y cocinar tiene que comprar agua a diario, cinco galones a $1, señala. Relata que para bañarse lo hace primero con el agua salada del pozo y culmina con dos huacaladas de la que compra. “Yo ya me acostumbré. Estamos jodidos con el agua, pero no estaría mal que al fin nos pusieran agua de la buena”, dijo.

El sitio protegido

Fuera del problema del acceso al agua potable que hay en estas comunidades, existen otros. El acceso a la alimentación es uno de ellos. Los pobladores viven de los cultivos o, en el caso de La Tirana, de la extracción de punches. Por cada docena reciben $2, mientras que el comprador la vende a $4. Nahum dice que hay días malos, en los que sacan una o dos docenas. CESTA dice que es “muy delicada” la disponibilidad de alimentos que hay en la zona.

Otro de los problemas que se enfrentan en la zona es que el mar está desplazando el manglar, lo está secando, ya que ha avanzado poco más de 100 metros, según los pobladores. Nahum asegura que se debe al cambio climático y la directora de CESTA lo apoya y reclama al Gobierno la necesidad urgente de realizar estudios para saber las causas y posibles soluciones. La bahía de Jiquilisco, de la que es parte este manglar, ha recibido infinidad de nombres: sitio RAMSAR, reserva de biósfera, sitio protegido, entre otros.

Sin embargo, parece que la comunidad La Tirana es la única que se preocupa por proteger aunque sea una parte. Por eso quieren que el Ministerio de Medio Ambiente les ceda la zona en comodato para cuidarla mejor. Por el momento se han dividido en cuatro grupos, cada uno se encarga de vigilar la zona por una semana, ya que pobladores de otras comunidades llegan a extraer la madera del mangle y otros recursos. De acuerdo con el CESTA, los manglares tienen una importancia ecológica “sin precedentes”. Además, si continúa secándose, la comunidad quedaría más desprotegida ante inundaciones.

Tags:

  • CESTA
  • La Tirana
  • agua
  • pozos
  • heces
  • contaminacion
  • bahia de Jiquilisco

Lee también

Comentarios

Newsletter