Cuando la violencia se considera normal en la vida

Correr, jugar, reír y hacer dibujos son actividades cotidianas en los centros escolares, pero ayer estas acciones tenían un propósito diferente a la recreación, pues eran para evaluar los niveles de estrés en los estudiantes y personal del Centro Escolar San Patricio, en la colonia del mismo nombre, donde el viernes de la semana pasada ocurrió un tiroteo en el que perdió la vida un elemento de la Policía Nacional Civil (PNC) y dos integrantes de pandillas.
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Un equipo de siete profesionales en Psicología y cuatro trabajadoras sociales del Instituto Salvadoreño de Bienestar Magisterial (ISBM) desarrollaron una jornada de actividades con estudiantes y docentes del centro escolar para hacer una evaluación inicial del estrés que pudo causarles el suceso.

“Lo que nos interesa a nosotros en este momento es detectar el nivel de estrés que tienen, de que ellos hagan esa reversión que siempre pedimos nosotros después de un evento traumatizante para ellos, y de que ya lo vayan asimilando, que son cuestiones que pasan pero que la vida tiene que continuar”, dijo Johsnny Gómez, jefe División de Servicios de Salud del ISBM.Tienen tres niveles de atención: con los estudiantes, con los docentes y con los padres de familia. Cada uno con sus complicaciones particulares, ya que los escolares asimilan la situación de violencia de manera diferente a los adultos, en especial los maestros quienes son los responsables de los infantes dentro del recinto escolar.

VIDEO: Estudiantes y docentes de centro escolar San Patricio recibirán atención psicológica tras tiroteo

Aprender a asimilar estos hechos como “normales” debido a la situación de violencia que afecta al país resulta complicado. “No es normal de nuestra vida, sino que estamos viviendo con ese problema en este momento y que nuestra vida tiene que continuar; entonces ellos estereotipan esa idea, la cuestión de sentirse vivos todavía”, agregó.

Diferente situación sería para los adultos. “Es el diario vivir de todos, ya se acostumbra uno. Bueno, yo me acostumbré ya. Viví la guerra y vivir eso me sale casi como lo normal. Uno piensa en los hijos realmente, ellos no han vivido nada de eso, quiérase o no, les afecta”, dijo un padre de familia quien llegó ayer a retirar el paquete de útiles escolares. No ocultó la frustración que siente de que en la colonia no cuenten con espacios públicos donde pueda llevar a sus hijos de siete y 13 años de edad a recrearse. “Pero uno necesita salirse a distraer un poco, pero no se puede. Primero, porque no hay parque y no entiendo por qué no lo toman en cuenta eso”, cuestionó.

El Centro Escolar San Patricio tiene una población de 434 estudiantes de parvularia a noveno grado, la mayoría asiste en la jornada matutina. El pasado viernes, dados los eventos, las clases se suspendieron en la tarde, por lo que el apoyo psicológico se hará principalmente para los que asisten por la mañana.

El director de la escuela, Pedro Daniel Navas, indicó que los estudiantes no escucharon el tiroteo; sin embargo, el operativo montado posteriormente por los cuerpos de seguridad y el cierre de las calles, en especial la que conduce hacia Vista Bella, fue lo que alertó a algunos de ellos. “Ha afectado por los niveles de estrés que se vivieron en su momento. Sin embargo, este día no hemos visto una disminución bastante de estudiantes”, afirmó.

Ante la situación de violencia, el director considera que los centros educativos constituyen “un oasis de paz” para los estudiantes, a pesar de que se encuentren en comunidades bastante afectadas por la criminalidad. De hecho, recordó que hace un par de años el centro escolar estaba dentro del plan de seguridad escolar. “Anteriormente nos habían asignado dos policías, estaban dentro del recinto. Sin embargo, de un par de años para acá ya no están, solo la seguridad la dan al contorno, perímetro”. Aunque haya presencia en los alrededores, considera que se debe valorar continuar con el convenio para contar con más agentes.

Sobre lo sucedido el viernes, dijo que desde ese día se comunicó con la Dirección Departamental de San Salvador del Ministerio de Educación (MINED), con la que se coordinó la asistencia con el ISBM para apoyar a los alumnos y docentes para garantizar la atención en salud mental y seguir con las jornadas regulares. Inicialmente, se realizarán tres jornadas con los psicólogos, una por semana.

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