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“Cuando me enseñaron dijeron que el pago sería instruir a otros jóvenes”

Roberto Gaitán, de 49 años y músico de profesión, compartió que su gusto por ese arte lo tuvo desde niño, y recordó que a los ocho años de edad hacía sus propios instrumentos a base de madera, aprovechando que su padre tenía un taller de aserradero.
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“Cuando me enseñaron dijeron que el pago sería instruir a otros jóvenes”

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Con esa inspiración logró asistir a una escuela de música a los 14 años, donde un maestro le enseñó gratuitamente, con el compromiso de que enseñaría a otros muchachos lo que él aprendiera; desde entonces ha compartido sus conocimientos con niños y jóvenes.

“Cuando llegué por primera vez a la escuela de música el maestro me dijo que me enseñaría y que el pago que le haría era instruir a otros jóvenes en la música, y así lo he hecho desde que aprendí”, manifestó Gaitán.

Actualmente es profesor de música en el Centro Escolar Antonia Galindo de San Vicente y aparte de cumplir con sus funciones realiza talleres para enseñar fuera de las aulas, unos que se le permiten desarrollar en el centro educativo, otro en la Casa de la Cultura y hasta en su casa.

“A mí me fascina la música, me siento feliz enseñando a los jóvenes y niños. Uno hay que dar más de lo que puede. A veces mi esposa me dice que no paso en la casa, y si estoy ahí hay el gran ruido, porque yo salgo de mi horario laboral, pero luego atiendo a otros grupos, el fin de semana en la Casa de la Cultura, y así”, describió con alegría.

Gaitán logró estudiar la profesión de músico en el Centro Nacional de Arte (CENAR), y aseguró que su mayor satisfacción ha sido ayudar a través de la música a jóvenes con problemas sociales, ya que el arte es disciplina, valores, instruye y mantiene ocupados a sus alumnos.

“Lo he vivido en el centro escolar y también afuera. La música nos enseña, más que saber tocar un instrumento es valores morales y cívicos, instruye al joven por el camino del bien... porque el tiempo que un cipote ocupa en aprender a tocar guitarra no se lo lleva a la calle”, consideró.

“He tenido casos de jóvenes incluso que han tenido ideas de suicidio, de involucrarse en delincuencia, con problemas familiares y aprenden a tocar instrumentos. La música los ha sacado de esos ambientes en los que se encontraban, la música debería promoverse más para tener una mejor niñez y juventud”, reflexionó el maestro Gaitán.

Asimismo, señaló que al país le hacen falta más profesores de música, pero también mayor compromiso social de estos y también del Estado, ya que es una de las muchas opciones para certificar nuevas y mejores generaciones, en alusión a la aptitud de más de 15 jóvenes y adolescentes que repasaban en ese momento bajo las instrucciones que él daba durante un ensayo.

“Mírelos, a ellos les gusta la música, qué estarían haciendo si no estuvieran aquí, realmente son felices, activos, algunos incluso hasta me ayudan a enseñarle a otros”, destacó.

Samuel Fernando Barahona, uno de los estudiantes de Gaitán, dijo que a la fecha sabe tocar cinco instrumentos y que su sueño es llegar a ser como su maestro.

“Ya llevo varios años aprendiendo con él, ya sé tocar la guitarra de cuerdas, el bajo, la trompeta, el quíntuple, el redoblante, el bombo y el güiro. Cuando sea más grande quiero ser como el profe, también me gustaría enseñar o tras personas”, externó Samuel.

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  • vicentino de bien
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