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DERRUMBE CAUSA MUERTE A UNA FAMILIA

Los vecinos dicen que nunca habían tenido deslizamientos en la zona del hecho, que se produjo en El Majahual, La Libertad. Tampoco vieron señales de posibles problemas en la zona del impacto.

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Foto de LA PRENSA/Francisco Alemán COMUNIDAD.  Los mismos vecinos se organizaron para intentar rescatar con vida a las víctimas de entre la tierra y las piedras.

Foto de LA PRENSA/Francisco Alemán COMUNIDAD. Los mismos vecinos se organizaron para intentar rescatar con vida a las víctimas de entre la tierra y las piedras.

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Cuatro miembros de una familia murieron soterrados el jueves en la noche luego de que un alud de piedras y tierra se derrumbó a causa de la acumulación de lluvia y se llevó de encuentro los muros y las láminas de la casa en la que vivían, en el caserío El Charcón, cantón San Rafael Abajo, playa El Majahual, La Libertad.

La tragedia ocurrió alrededor de las 8:15 de la noche, mientras una fuerte lluvia azotaba la zona.

Las víctimas fueron identificadas como Karla Vanessa Castellón, de 30 años; sus hijos, Hérbert José Torres, de ocho años, y Valeria Vanessa Gómez, de cinco años; y su compañero de vida, padrastro de ambos niños, Víctor José Gómez, de 50 años.

De acuerdo con lo narrado por varios vecinos del lugar, la fuerte lluvia había persistido por más de una hora y media e hizo colapsar el alud de piedras y tierra unos metros arriba de la vivienda, que estaba situada en una ladera, llevándose de encuentro el muro de la parte trasera de la casa.

La familia completa quedó inmediatamente soterrada. A pesar de los esfuerzos de varios vecinos a los que luego se unieron socorristas de la Cruz Verde, Cruz Roja, soldados y miembros de Protección Civil local fue imposible rescatarlos con vida.

Los escombros y el río de lodo cubrieron a los presentes hasta las rodillas y la recuperación de los cadáveres tuvo lugar hasta unas cinco horas más tarde, cerca de la 1 de la madrugada de ayer.

“Mi mamá se encargó de bañarlos. Quedaron bien lodosos todos. Tuvimos que sacar la manguera para limpiarlos. Yo le iba a ayudar a mi mamá a limpiarlos, ella me pidió ayuda, pero no pude, no tuve valor. Agarraba valor, pero cuando ya la tocaba, ya no pude”, expresó su hermana, Magdalena Castellón.

Los cadáveres de la madre y sus dos hijos fueron velados en la casa comunal, a menos de una cuadra de donde vivían y serán enterrados hoy por la mañana en el cementerio local.

A su compañero de vida sus hijos mayores se lo llevaron a su pueblo natal, Chiltiupán.

Otras dos casas que estaban situadas también en la zona de la ladera, pero un poco más arriba de la de las víctimas, sufrieron daños materiales sin percances humanos.

“Lo más fuerte que habíamos vivido fue cuando pasó lo del (huracán) Mitch (en 1998), pero ni entonces tuvimos fallecidos”, recordó el presidente de la directiva de la ADESCO, Juan Sibrián Posada. En la zona viven cerca de 180 familias, que suman más de 900 personas.

 

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