Dan el último adiós a monseñor Ricardo Urioste

El vicario del beato Óscar Arnulfo Romero falleció el viernes en la madrugada, a los 90 años, y fue sepultado en una cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador.
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Entre lágrimas y aplausos, cientos de feligreses, religiosos y familiares despidieron a monseñor Ricardo Urioste, quien falleció el viernes por la madrugada en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), a causa de un paro cardíaco, y fue sepultado ayer en la Catedral Metropolitana de San Salvador.

El sacerdote se encontraba hospitalizado desde el 31 de diciembre del año pasado, tras sufrir una caída en su vivienda el día anterior, la cual le provocó un coágulo en la cabeza. El 3 de enero de este año fue intervenido, como posible solución a su dolencia, pero “la situación del religioso se agravó por su avanzada edad y por otros padecimientos como la diabetes y la arritmia cardíaca”, explicó el Arzobispado de San Salvador.

Monseñor Urioste fue vicario general durante el arzobispado del ahora beato Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, lo cual después lo llevó a convertirse en uno de los principales gestores de su causa de canonización ante el Vaticano. Además, fue el creador de la Fundación Monseñor Romero. Asimismo, fungió como párroco de la iglesia San Francisco, ubicada en el centro de San Salvador, y también lideró la parroquia Cristo Redentor.

Fue ordenado sacerdote el 18 de julio de 1948. Como presidente de la Fundación Monseñor Romero, cuyo cargo ocupó hasta el día de su fallecimiento, Urioste trabajó por mantener vivo el pensamiento y espíritu del beato Romero.

Antes del entierro de Urioste, la Iglesia católica realizó una misa de cuerpo presente en la Catedral Metropolitana, la cual fue presidida por el arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar, y el obispo auxiliar, monseñor Gregorio Rosa Chávez.

“Dios en su infinita bondad nos ha visitado para llevarse con Él al mayor de nuestros hermanos, nuestro querido monseñor Ricardo (Urioste)... Nos duele la separación, pero nos consuela el amor de Dios”, expresó monseñor Escobar durante la ceremonia.

El obispo auxiliar de San Salvador lamentó la muerte de Urioste, al tiempo que resaltó su legado. “Tenemos un inmenso vacío, estamos conmovidos. Él era la memoria viva de esta Iglesia profética”, agregó monseñor Rosa Chávez.

De acuerdo con el obispo auxiliar, cuando monseñor Urioste cumplió 50 años de sacerdocio, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas le concedió un doctorado Honoris Causa en Teología.

“Al igual que monseñor Romero, (Urioste) se dejó enseñar por el pueblo”, agregó Rosa Chávez.

Al finalizar la misa de cuerpo presente, feligreses, religiosos y familiares de monseñor Urioste se dirigieron a la cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador para presenciar la colocación del ataúd con los restos del sacerdote en el sepulcro.

Durante el corto recorrido, el feligrés Ovidio Romero aprovechó para recordar el legado que monseñor Urioste le dejó a su feligresía.

“No podemos dudar de la palabra que él nos ha dejado. Él fue un instrumento de Dios para darnos a nosotros los mensajes ”, dijo.

Entre lágrimas, Sonia Villalobos describió al sacerdote como un hombre ejemplar.

“Él como pastor, como guía, es un hombre ejemplar... Siempre nos habló de la caridad y el amor a los pobres y debemos seguir con su ejemplo”, expresó Villalobos con la voz temblorosa.

Al finalizar el entierro del religioso, Escobar resaltó el trabajo que realizó Urioste para defender los derechos humanos de los más pobres, así como de la verdad y de la justicia.

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