“Dar clases me ha mantenido vivo”

El maestro Óscar Emilio Herrera sufrió la amputación de las piernas el año pasado, pero sigue trabajando con ahínco.
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Se convirtió en maestro “por castigo” de su padre, Eugenio Herrera Mónchez, un rígido y disciplinado profesor, director de la escuela Leopoldo Núñez, de Santa Ana, quien al ver que su hijo no “sentaba cabeza” por indisciplinado, decidió llevarlo a la escuela para que trabajara dando clases a los estudiantes de la institución que dirigía.

En 1960, Óscar Emilio Herrera Jordán tuvo su primer encuentro con las aulas, un encuentro que se volvería una pasión por la docencia por más de 50 años. El profesor Herrera, como es conocido, afirmó que su vocación surgió casi por accidente, después de pasar por las aulas de ingeniería y de la escuela de agricultura El Zamorano, donde descubrió que esas carreras no eran para él.

“Fue accidental. Mi padre me mandó a estudiar ingeniería y no me gustó. Fue hasta que me dijo ‘vas a trabajar’ y me llevó a la escuela Leopoldo Núñez a trabajar con él. Mi papá era el director y él fue el que me involucró en la educación, con tan buena suerte que me gustó dar clases”, recordó.

Debido a que ya le había gustado la docencia, luego de dos años de dar clases empíricamente, se inscribió a la Escuela Normal Superior, donde se graduó como maestro superior de Biología y Química a mediados de la década de los sesenta. Se jubiló en 1994, cuando trabajaba en el Instituto Nacional de Chalchuapa, en Santa Ana; sin embargo, continuó dando clases en instituciones privadas hasta que en 2004 solicitó reingresar al MINED.

Desde entonces imparte clases en el Centro Escolar Santa Ana California, en Santa Ana, pero 2016 fue un año duro para el profesor Herrera, ya que debido a la diabetes que padece desde hace varios años, tuvieron que amputarle las piernas.

Aun así, en silla de ruedas y ayudado por una persona que lo asiste, el profesor Herrera aseguró que seguir dando clases ha sido su mejor terapia para superar la amputación.

A pesar de que el centro escolar donde imparte clases no posee infraestructura física adecuada para personas con discapacidad y se le dificulta su movilización, el profesor Herrera Jordán continúa firme en su convicción de enseñar.

Este profesor se ha convertido en una verdadero ejemplo de voluntad y amor por la docencia para sus alumnos y compañeros.

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