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De Medellín a San Salvador alivio y caos en transporte

Medellín, en Colombia, implementó la modernización del sistema de transporte, que no solo incidió en la conectividad, sino también en la calidad de vida de los ciudadanos.

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De Medellín a San Salvador alivio y caos en transporte

De Medellín a San Salvador alivio y caos en transporte

Los nuevos sistemas de transporte colombianos como el trenvía y el metro, han beneficiado en costos y tiempos de traslado a los habitantes de este país. - 00:01:59 La Prensa Gráfica

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La ciudad de Medellín, en el departamento de Antioquia, Colombia, se ha convertido en un ejemplo en la mejora de la calidad de vida de sus habitantes con la transformación del sistema de transporte público, que ofrece una conexión ágil, segura y acerca a las comunidades que estaban excluidas del desarrollo social.

 

Con casi 3 millones de habitantes y una extensión territorial de 382 kilómetros cuadrados, es la segunda ciudad en mayor importancia de Colombia, y el sistema de transporte es un pilar del desarrollo al combinar un metro, un tranvía, buses articulados, buses alimentadores y un metrocable o teleférico.

Las líneas A y B del metro suman unos 31.3 kilómetros de longitud. Un viaje tiene un costo de 2,300 pesos colombianos, que sería aproximadamente $1 y reporta casi un millón de usos diarios. El pago se hace con tarjeta electrónica, al igual que en el tranvía y en los autobuses integrados al sistema.

“En total hay como 6,000 buses, 2,000 integrados y otros que circulan en rutas no integradas al metro. Hay unos que se pagan con la misma tarjeta que se entra al metro, y hay otros que se pagan con plata (efectivo)”, dijo Gustavo Cabrera, profesor de Salud Pública de la Universidad de Antioquia y responsable de la iniciativa de Seguridad Vial del departamento.

Un factor importante fue la integración del pasaje, como se pretendió hacer en El Salvador con la tarjeta prepago y el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS), pero que no tuvo mayores avances (ver nota aparte).

Mientras que en Medellín el metro es para muchos la mejor alternativa de movilidad. “En 10 minutos pueda estar en cualquier estación, en cualquier extremo de la ciudad puede estar en el metro, así sea hasta la montaña porque ahí está el teleférico”, comentó Orlando León, usuario del sistema.

Hay estaciones distribuidas en varios puntos. La estación Berrío está en el parque del mismo nombre en el centro y cerca de la famosa plaza de Botero y el Museo de Antioquia. Mientras que la estación de transferencia San Antonio es donde se articula con otros modos de transporte, como el tranvía, que entró en funcionamiento hace más de un año.

Este mide 4.5 kilómetros en la avenida Ayacucho, que fue cerrada al tráfico vehicular para convertirla en corredor exclusivo para el tranvía y zona peatonal. Costó $220 millones. “Hay algunas personas que utilizan el metro y el tranvía como alternativa a usar su propio vehículo; pero es una fracción pequeña del total de usuarios. Porque la mayoría de las personas que trabajan y viven acá en Medellín no tienen carro”, comentó Darío Hidalgo, director de Transporte del Instituto de Recursos Mundiales (WRI).

Actualmente, moviliza cerca de 4,000 personas por hora y aspira a movilizar cerca de 400,000 al día. La línea oriente conecta con el sistema de metrocable, un teleférico hacia las zonas altas.

Seguridad vial

Además de acortar los tiempos de traslado, contribuye a la reducción de los percances viales y víctimas. “La experiencia de Medellín nos trae mucho el proyecto de movilidad urbana y un proyecto para mejorar la seguridad vial, de bajar la mortalidad; también es un proyecto que puede traer la posibilidad de convivencia entre distintos grupos de la población”, dijo Eugenia Rodrigues, asesora regional de Seguridad Vial, Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la Organización Panamericana/Mundial de la Salud (OPS/OMS).

 

“Desde que el tranvía está operando nadie ha fallecido en ese corredor. Tiene un impacto maravilloso en términos de seguridad vial, porque los incidentes con lesionados también se han reducido significativamente”, dijo Diego Zapata, guía del programa de Seguridad Vial de Antioquia.

De hecho, una de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030 es lograr “proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público”.

En Medellín una de las fortalezas es que los programas trascienden a la autoridad municipal en turno, comentó Cabrera. Además se fortalece “la cultura del metro”, sobre el aseo, el orden y el respeto.

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