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Defienden actuación represiva de la PNC

En un foro organizado por LA PRENSA GRÁFICA, cuatro participantes ligados al quehacer policial abordaron la crisis institucional por supuestas ejecuciones extrajudiciales y agresiones internas. Coincidieron en que el modelo tras los Acuerdos de Paz debe mantenerse.
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La Policía Nacional Civil (PNC) ha recibido críticas en los últimos años de diversos sectores, incluidos Naciones Unidas y organismos internacionales de derechos humanos, por el uso excesivo de la fuerza letal en su actuación represiva, una acción que en un par de casos ha terminado en procesos judiciales contra algunos agentes acusados de cometer ejecuciones extrajudiciales, sicariato y de participar en grupos de exterminio de pandilleros.

Cuatro participantes de un foro organizado el viernes pasado por LA PRENSA GRÁFICA sobre el estado de la Policía avalaron esa actuación represiva.

Foto de LA PRENSA/Ángel Gómez Diagnóstico de la PNC. Cuatro participantes discutieron en un foro de LA PRENSA GRÁFICA sobre la situación actual de la PNC.

“No son víctimas (muertos en enfrentamientos) hasta que se establezca que la policía cometió un delito”. 
Jaime Martínez,  director de la ANSP

El director de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP), Jaime Martínez, dijo que a los muertos en los supuestos enfrentamientos “no se les puede considerar víctimas hasta que se establezca que la policía cometió un delito”. Agregó que ha llegado el momento de que se revisen los estándares internacionales de los derechos humanos en relación con la situación de El Salvador, porque el dato de la Comisión Internacional de Derechos Humanos “escandaliza cuando dijeron que por cada 60 pandilleros murió un policía”.

El director de la academia policial consideró que hay que hacer una adecuación de esa evaluación en la práctica, porque “no se les puede llamar víctimas cuando no se ha ido a ver cada uno de los casos”.

Martínez, sin embargo, señaló que se debe someter a control interno y externo las intervenciones armadas de la policía. Y puntualizó que hay que actuar en casos concretos en que aparezcan posibles ejecuciones sumarias.

“Necesitamos mejorar la formación de las  jefaturas de la Policía para atender el lado humano del personal”. 
Roberto Castillo,   jefe de Seguridad Ocupacional de la PNC

Ricardo Martínez, ex inspector general de la PNC, estuvo de acuerdo con la actuación severa de los agentes: “Acá ponen a la policía en el banquillo de los acusados. Hay comparaciones como la cantidad de pandilleros y los policías que mueren”.

El exinspector dijo que “desde el escritorio no es lo mismo que andar en la calle”. Y agregó: “No estamos en contra de una ciudadanía tranquila, buena. Se está en contra de terroristas malos, que descuartizan, violan, asaltan y matan a familias completas”.

“Cuando fui inspector general de la Policía, yo no vi denuncias de exterminio, no tuve conocimiento de un solo caso”, dijo el exinspector, quien además justificó el actuar de los agentes policiales con la disminución de asesinatos en los últimos dos años: “Se han reducido los homicidios desde el año pasado, pero se da la percepción de que estamos en llamas. Hay muchos municipios donde no ha habido homicidios”.

“Debe haber una depuración en la Policía, que los agentes que cometen delitos sean depurados de la institución”. 
David Ortiz, abogado representante de la sociedad civil

El abogado David Ortiz, en representación de las organizaciones de la sociedad civil que han reclamado por la represión policial, señaló que se trata de casos que “también sucedían en el pasado y que hasta ha habido personas vinculadas a las ejecuciones extralegales”.

Ortiz señaló que como sector crítico de las actuaciones no señalan a la Policía como un solo cuerpo que está cometiendo abusos, sino que “se trata de prácticas de algunos elementos dentro de una corporación. No se vale señalar a toda una institución compuesta por más de 20,000 personas”.

Pero el abogado agregó que hay parámetros internacionales a partir de los cuales se puede interpretar que “puede haber uso excesivo de la fuerza” en la actuación de la policía.

“Cuando existe el uso de la fuerza, debe ser de una relación de uno a uno (los casos de fallecidos), porque no va dirigida a matar. Sin embargo, el nivel de letalidad en el país es bastante alto”, puntualizó.

“Los pandilleros no le disparan al policía con ‘chibolitas’, portan armas de grueso calibre”. 
Ricardo Martínez,  exinspector de la PNC

Para el psicólogo Roberto Castillo, jefe de Seguridad Ocupacional de la PNC, lo que ocurre es que en el personal policial hay un sentimiento de “inseguridad, impotencia e indignación” que provoca hacer “uso de la fuerza para contrarrestar a los grupos delincuenciales”.

A las críticas por el uso excesivo de la fuerza de la policía se suman otras por los recientes escándalos en los que algunos agentes han resultado involucrados en agresiones a compañeras de trabajo, como la lesión y desaparición de la agente Carla Ayala por parte de un miembro del Grupo de Reacción Policial (GRP); el asesinato de otra agente en la delegación de Mejicanos a manos de un compañero; y el caso de una empleada de la PNC que denunció que cinco agentes de la DAE la violaron en un rancho de playa.

Ante los casos recientes, los participantes del foro coincidieron en que la Policía necesita ayuda psicológica (un tema que será tratado en una segunda entrega de lo abordado en el foro), pero no un cambio de modelo.

Modelo vigente

Sin embargo, pese a los últimos escándalos, el director de la academia policial sostuvo convencido que el modelo de la Policía tras la firma de los Acuerdos de Paz sigue estando vigente: “Ha demostrado que pese a sus deficiencias, es el más adecuado porque si bien sigue habiendo casos, no existe impunidad”. Para él, la corporación policial no está en crisis y está a la altura de las circunstancias actuales.

“El modelo no tiene una crisis, tiene una falta de desarrollo. La PNC no está en crisis, está sufriendo falta de desarrollo, es obvio que la Policía, al ser de seres humanos, va a tener estrés”, dijo el director Martínez.

El exinspector policial coincidió en que “sería ilógico cambiar el modelo de la PNC, porque no está terminado”. Agregó que “ahora se juzga a la policía como si fue hecha solo para combatir a pandillas”. Ricardo Martínez habló de romper lo que consideró el vínculo político que algunos hacen de la Policía, y deben sumarse a dotarla de apoyo económico.

Además, el exinspector dijo que la PNC también se dedica a combatir secuestros, violencia intrafamiliar y otros delitos, por lo que consideró injusto que se evalúe solo el trabajo de la plantilla policial bajo la lupa del combate a las pandillas.

Ortiz también resaltó las necesidades de recursos que tiene la PNC. “A la Policía debemos cuidarla porque nos ha cuidado mucho, y no podemos permitir que algunos elementos estén tratando de pervertir su rol”, remató el abogado que forma parte de las organizaciones sociales que le han entregado insumos a la ONU en su indagación de violación de derechos humanos por parte de los cuerpos de seguridad en el país.

 

Otros temas
Los participantes también discutieron el rol de la PNC.
Policía Comunitaria
Los participantes del foro coincidieron en que la institución debe acercarse más a la comunidad para dejar de ser solo un cuerpo represivo. Hay necesidad, según su visión, de crear una mística de trabajo más comunitario.
Mejorar recursos
La búsqueda de más recursos para dotar a la Policía Nacional Civil de mejores salarios, equipo de trabajo, infraestructura y otras prestaciones a los empleados fue uno de los temas en que estuvieron de acuerdo los cuatro participantes de un foro organizado por LA PRENSA GRÁFICA sobre la situación actual  de la PNC. La postura de los entrevistados coincide en que los recientes escándalos en la Policía por abusos cometidos contra mujeres compañeras también tiene relación con el estrés de trabajo.

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