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"Del zika, durante mi embarazo, nunca me dijeron nada"

Madres de bebés con microcefalia asociada al zika contaron sus historias sobre la pobre atención en el sistema público de salud, tanto en rehabilitación integral para sus recién nacidos como psicológica para ellas y hablaron de violencia moral, de culpabilización contra ellas.

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Demandas.  Las cuatro mujeres que denunciaron a las autoridades sanitarias demandaron atención en rehabilitación integral para sus hijos con microcefalia asociada al zika.

Demandas. Las cuatro mujeres que denunciaron a las autoridades sanitarias demandaron atención en rehabilitación integral para sus hijos con microcefalia asociada al zika.

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Jazmín estaba estudiando bachillerato técnico cuando quedó embarazada en agosto de 2015, en pleno apogeo de la epidemia del zika. Tenía 15 años. Del zika no sabía nada más que lo transmitían los zancudos. De forma que para cuando llegó a los seis meses de gestación y le dio fiebre, le restó importancia y no pasó consulta, porque le daba “miedo” quedarse ingresada, porque “es muy terrible la atención” en el sistema público de salud.

El manual Lineamientos Técnicos para la Atención Integral de Personas con Zika del Ministerio de Salud (MINSAL) indica que “a toda embarazada que presente fiebre, se le debe investigar el origen de esa fiebre y siempre realizar un diagnóstico diferencial (infección de vías urinarias, dengue, zika)”. Pero como a ella de los peligros del virus para el feto nunca le advirtieron nada, pasó la fiebre en casa. 

Al cumplir los siete meses de gestación, comenzó a sentir molestias comenzó a dilatar. Estuvo ingresada tres días. Y para cuando llegó a los ocho meses le recetaron reposo absoluto, pero tampoco se habló de  zika.  “El médico solo me dijo que la bebé pesaba 3.5 libras y yo pensé que era muy poquito, pero él no me pudo decir: ‘mire, puede ser esto o puede ser lo otro’, solo me dejó más vitaminas”, relató. Pero dos semanas después, durante su último control prenatal, le advirtieron que tenían que extraer a la niña de emergencia.

El manual de lineamientos indica que “durante el ingreso y previo al inicio de la atención del parto a nivel hospitalario, el personal de salud debe indagar en toda embarazada la historia de enfermedad por virus del zika en el embarazo actual, para informarlo obligatoriamente al equipo responsable de la atención directa del parto”. Y aunque Jazmín afirma que en ese momento sí le preguntaron si había padecido zika, ella respondió que solo había tenido  fiebre; entonces, descartaron la enfermedad cuando les dijo que no había presentado ronchas, el famoso “rash”.

LA PRENSA GRÁFICA reveló ayer que el MINSAL no realizó pruebas de laboratorio para confirmar o descartar zika al 58% de las embarazadas que fueron registradas entre 2015 y 2019. Un procedimiento que manda el referido manual de lineamientos de atención a la enfermedad, y sobre todo si se trae a cuenta que el 80% de los casos de zika son asintomáticos.

De los ocho bebés que el MINSAL reporta nacieron con microcefalia a causa de zika entre 2016 y 2019, seis no tienen antecedente de zika en el embarazo. “Porque, muy probablemente, la madre no presentó síntomas. Estas infecciones son en su mayoría asintomáticas y pudo no darse cuenta”, destacó el infectólogo Iván Solano, vicepresidente de la Asociación Centroamericana y del Caribe de Infectología (ACENCAI). 
La hija de Jazmín nació con microcefalia y con pie equinovaro.  A ella le dieron el alta, pero la niña se quedó 15 días más.

Le hicieron exámenes y determinaron que nació con microcefalia por toxoplasmosis. Sin embargo, a ella ya le habían hecho ese examen y el resultado había sido negativo, y la única manera de padecer toxoplasmosis congénita es por medio de la transmisión vertical, es decir, de la madre al feto. “No sé si es que solo la agarró (la toxoplasmosis) ella durante el embarazo”, expresó.

Aunque el manual de lineamientos también advierte que es necesario enfatizar en los mensajes preventivos a la embarazada y a sus familias sobre la importancia del uso de condones femeninos o masculinos en toda relación sexual para prevenir la transmisión sexual del zika, ese es otro dato que desconocía.

“Del zika, en todo mi embarazo, nunca me dijeron nada”, afirmó Jazmín categóricamente y, aunque hubiera sabido algo, le hubiese dado pena ir a la unidad de salud local a pedir preservativos de barrera, “porque le empiezan a decir a uno: ‘esta cipotilla,  aquí y allá, que no sé qué...’ Entonces, ¿con qué cara va uno allí a pedir esas cosas (condones)?”, criticó.

“Hubo una omisión del Estado en realizar estrategias para prevenir esta epidemia”, señaló el abogado de Jazmín y de otras tres mujeres, quienes denunciaron a las autoridades sanitarias el año pasado por la falta de atención en rehabilitación para sus bebés y por falta de información sobre la transmisión del zika vía sexual.  Inclusive, la propia oficina de Comunicaciones del MINSAL respondió ante una solicitud de acceso a información pública realizada por Magaña que “esta unidad no ha realizado campañas dirigidas a hombres para evitar la transmisión sexual del zika”.

En uno de estos cuatro casos fue la pareja de la mujer quien había sufrido la infección por el virus. Y el manual de lineamientos habla con claridad sobre la importancia de prestar atención a las mujeres que tuvieron relaciones durante su embarazo sin protección.

Las cuatro mujeres, todas de San Miguel, coincidieron en el mal trato que se les ofreció antes de la denuncia; las culparon y hasta las amenazaron con dejar de atender a sus hijos si llegaban tarde a las citas médicas o si faltaban. Siendo de escasos recursos, muchas veces no tenían ni para pagar el pasaje a la unidad de salud local ni mucho menos para viajar hasta el Hospital de Niños Benjamín Bloom.  

Dada la complejidad del cuido de un bebé con microcefalia, tampoco pueden movilizarse solas y a veces no tienen quién las acompañe. En uno de los casos, el padre ni siquiera se hizo cargo de la paternidad. O como el caso de Lucía,  a quien el progenitor de la niña le pasó algunos $25 mensuales, mientras que ella ganaba apenas $50 al mes como niñera en una parvularia, hasta que quedó desempleada. Lucía inclusive llevaba una carta de referencia para que después del parto la esterilizaran. Los médicos no lo hicieron.

“Lo que no ha habido en El Salvador es el seguimiento ni el acompañamiento a los casos de microcefalia. Eso es una tragedia, es devastador, una carga social y económica para las familias. En cambio en Brasil ya hay un subsidio, porque cuidar a un niño con microcefalia no es barato. Y la microcefalia ni siquiera es el daño más común del zika, es apenas la punta del iceberg; el daño puede ser más extenso”, anotó el jefe de Infectología del Hospital Rosales, Rolando Cedillos.

Por otra parte, en ninguno de los casos estas mujeres han podido ser atendidas por especialistas en psicología, por lo que la carga emocional es alta. “Así que, no solo no se les han estado garantizando los derechos de sus hijos en atención en rehabilitación integral, sino tampoco sus derechos como mujeres y como madres”, agregó el abogado Magaña, quien trabaja para la organización internacional Women’s Link Worldwide, que acompañó los procesos legales. “La idea no es lograr una culpabilización de funcionarios, sino evidenciar que existe una vulneración a derechos colectivos por la falta de políticas y programas, al final es un problema estructural”, enfatizó.
La violencia se recrudece contra estas madres, que no pueden seguir estudiando ni conseguir un empleo, porque el cuidado de sus hijas e hijos compromete su tiempo en un 100%.

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