Denuncian a titular IML por acoso laboral

Funcionaria sostiene que solo cumple con el reglamento institucional y que medida podría obedecer a interés para ocupar dirección.
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Foto de LA PRENSA/Mirna Velásquez Hipótesis.  Avilés considera que la revuelta de “los descontentos” tiene un propósito “oscuro”, ya que un médico que los respalda tiene pretensiones de optar por el cargo que ella ocupa, pero “no es la forma”.

Foto de LA PRENSA/Mirna Velásquez Hipótesis. Avilés considera que la revuelta de “los descontentos” tiene un propósito “oscuro”, ya que un médico que los respalda tiene pretensiones de optar por el cargo que ella ocupa, pero “no es la forma”.

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Un grupo de empleados del Instituto de Medicina Legal (IML) con sede en San Vicente confirmó ayer que han presentado un escrito ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para denunciar el supuesto acoso laboral del que estarían siendo objeto por parte de la directora regional de esa institución, Gladis Avilés.

German Barahona, uno de los 18 empleados que firmaron dicho documento, comentó que el ambiente que enfrentan por la funcionaria es hostil, al punto que se sienten perseguidos en su lugar de trabajo.

“El escrito (presentado el viernes pasado) se debe al hostigamiento y acoso laborar del que estamos siendo víctimas... ella es una persona prepotente, desconoce el trabajo que nosotros realizamos. No nos dejan ni comer; si estamos conversando con compañeros, sale la propia directora a tomarnos fotos, no sabemos con qué propósito”, expuso.

Barahona agregó que las incapacidades médicas a veces son investigadas o deben compensar el tiempo y no se les otorgan permisos personales, lo cual atenta contra sus derechos, por lo que han solicitado a la CSJ que investigue lo que está ocurriendo, a fin de que sean trasladados los trabajadores afectados o la funcionaria.

“También fui a interponer una denuncia a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, porque ya no aguanto la situación. Ahí dejo claro que cualquier daño a mi persona sería responsabilidad de ella. En mi caso ya van varias veces que me toma fotografías, ya es hostil”, agregó.

En tanto, la funcionaria expresó que el problema radica en que durante la anterior administración había sido permisiva y a su llegada en 2015 los mismos empleados manifestaban que tenían un ambiente de “chismografía”, pero luego de iniciado el cumplimiento de los reglamentos, hubo descontentos como los que se expresan en esta ocasión.

Afirmó que brindará la información que requieran las autoridades de la CSJ y está en toda disposición de que haya una investigación, porque no tiene nada que temer, y asegura que ella sí tiene pruebas de arbitrariedades que cometen algunos de los que la denuncian.

“Desde que llegué, me he dedicado a trabajar a favor de que haya instalaciones en óptimas condiciones, y seguimos mejorando. Pero algunos de los que hoy señalan sin tener pruebas son quienes ocupan los carros de la institución para vender productos, otros hasta tienen otro trabajo y lo desempeñan en horarios que no deben. Lo que se hace es poner disciplina y que se cumpla con los deberes como trabajadores”, externó Avilés.

En cuanto a la prohibición de “no comer”, dijo que esto se da en casos especiales. “Es mentira que no se les deja comer. Una vez se estacionaron frente a un restaurante para comer ahí, llevando un cadáver putrefacto, eso no puede ser, no es adecuado. Deben venir a dejar el cadáver y después comer”, señaló.

Detalló que de 53 empleados, solo 18 estarían en desacuerdo con su forma de trabajo.

18
 de 56 empleados del IML en San Vicente son los que están descontentos.

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