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Derrumbe amenaza el tráfico vehicular

Temen que con las lluvias o un temblor de regular magnitud continúen los desprendimientos de piedra en la calle a Jujutla.
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Hacia el sur.  Juan Carlos Alvarenga, un automovilista, dijo que la necesidad de trasladarse de una forma más rápida los obliga a tomar esta carretera.

Hacia el sur. Juan Carlos Alvarenga, un automovilista, dijo que la necesidad de trasladarse de una forma más rápida los obliga a tomar esta carretera.

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El peligro de circular en la carretera que conduce desde el municipio de Ahuachapán hacia la zona sur del departamento homónimo aumentó luego de un derrumbe que se registró en el cantón Los Amates, de Jujutla. El deslave ocurrió el domingo por la madrugada, cuando 1,500 metros cúbicos de lodo y piedras, que alcanzaron los 12 metros de altura, obstaculizaron el paso en la carretera de 9.50 metros de ancho.

De acuerdo con fuentes del Fondo de Conservación Vial (FOVIAL) de San Salvador, que dijeron no estar autorizadas para dar declaraciones, luego del derrumbe fueron casi 12 horas consecutivas de trabajo en el lugar para lograr despejar la vía de acceso; sin embargo, quedaron grandes rocas que el equipo mecánico no pudo quitar.

“La unidad destacada para hacer ese trabajo batalló por varias horas, pero no pudo recuperar toda la pista de rodamiento; el paso se ha reducido a un solo carril en ese tramo de carretera que es de doble vía”, comentó la fuente de FOVIAL.

Asimismo, mencionó que debido al derrumbe, tres cañerías de agua potable que se encuentran en la superficie, y a un costado de la carretera, colapsaron por el peso de las rocas, y el agua que se derrama causa otro problema. “Con el peso de las piedras que cayeron en la carretera, esta se fracturó. Otras cosas que se rompieron fueron las tuberías de agua potable, y ahí tenemos un gran problema debido a que hasta que no se reparen las tres cañería, no podemos intervenir la parte de la carretera que se encuentra dañada”, dijo.

Añadió que uno de los temores es que con las lluvias o un temblor de regular magnitud continúen los desprendimientos.

“Esa carretera es muy peligrosa. Hace 15 días, unos metros más adelante tuvimos otro derrumbe, cayeron piedras de gran tamaño, y hace un año en la misma zona hubo otro deslave. El peligro es que siga esta situación debido a la acumulación de agua”, explicó.

Foto de LA PRENSA/Miguel Marroquín
Un carril. Debido a las rocas de gran tamaño que no pudieron quitarse, el tránsito vehicular se limita a un carril en la zona del derrumbe.

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