Lo más visto

Deslave en Nejapa | “Creí que moriría por la fuerza del agua”

Diana López junto a su compañero de vida y dos hijos, estuvieron a punto de ser arrastrados por la correntada, pero salieron a tiempo de la humilde casa en Nejapa. 

Enlace copiado
Fotografía aérea con un dron de una zona afectada por un deslave en Nejapa (El Salvador). EFE/Vladimir Chicas

Fotografía aérea con un dron de una zona afectada por un deslave en Nejapa (El Salvador). EFE/Vladimir Chicas

Enlace copiado

“Samuel, mi compañero de vida me gritó ‘levántate’, intentó abrir la puerta de la casa y no pudo por lo fuerte de la correntada del agua. Perdimos todo, el agua se llevó nuestras pocas pertenencias”, contó Diana López, de 20 años de edad, mientras recibía atención psicológica en el albergue del centro escolar José Simeón Cañas, de Nejapa, San Salvador.

Diana López, de 20 años de edad, y su familia son parte de los afectados por el deslave en Nejapa. Foto de LA PRENSA/Ìtalo Hernández

En sus brazos tiene al pequeño Elder, de dos años de edad. Todavía tiene miedo porque, según comentó, estuvo a punto de morir junto a su familia por la furia del agua que ocasionó el deslave en su hogar, en el caserío Angelito 2.

Afectados por deslave en Nejapa reciben atención psicológica en albergue. Foto de LA PRENSA/Ítalo Hernández

Eran las 11:30 p.m. del pasado jueves cuando el deslave los sorprendió dormidos. Su casa, construida de láminas y bahareque, fue destruida de inmediato por la correntada de agua que bajó desde el cantón Conacaste y que arrasó con todo a su paso.  

“Estábamos dormidos, escuchamos que venía la repunta del agua, mi compañero de vida me gritó `levántate`. Cuando quiso abrir la puerta, el agua entró a la casa y destruyó todo”, cuenta.

Sin saber la magnitud del deslave, y con la ayuda de un cuñado y un vecino, lograron sacar de la casa a sus hijos, Elder de dos años de edad y a Diego, de cinco. Ella quedó atrapada dentro de la casa, pero tomó valor y pudo salir. 

 Se dirigieron a una planada, donde pasaron la noche hasta que llegaron las autoridades locales y gubernamentales para trasladarlos al albergue en el centro escolar José Matías Delgado, en Nejapa. 

“Gracias a Dios estamos bien. Salimos para una planada, nuestra casa es  humilde de bahareque con  láminas, lo perdimos todo”, relató.

Doris reconoció que estuvieron  muy cerca de fallecer,  pero que la pronta reacción les permitió dejar las casa. Su hijo menor, Elder, sufrió un ataque de nervios. “Se puso frió en mis brazos, temblaba del frió en la noche, creí que  podía morir en mis brazos, se puso helado”, recuerda.

Pese a lo grave del deslave, ella no quería  refugiarse en el albergue, hasta que un soldado del Ejército la hizo reaccionar. “La vida es una... el soldado me dijo: ‘salga, todo va a estar bien. No le   faltará nada en el albergue`, por eso me vine”, comenta.

“Pudimos salir a tiempo, fueron momentos difíciles, ya no pudimos dormir.  Llegaron los soldados, temblaba del frío, teníamos mucho miedo. Creí que podía morir, mi hijo se puso helado. Perdí todo”, concluyó. 

Deslave en Nejapa | Encuentre todos los artículos sobre el suceso en este enlace

Tags:

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines