Discusión entre agentes provocó homicidio de policía en Cabañas

La Policía investiga a un agente destacado en El Amatillo como principal sospechoso del asesinato de Rodrigo Benítez.
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Sensuntepeque El homicidio ocurrió cerca de las 7:20 de la noche del domingo, en el kilómetro 150 de la carretera entre el cantón Victoria y Ciudad Dolores.

Sensuntepeque El homicidio ocurrió cerca de las 7:20 de la noche del domingo, en el kilómetro 150 de la carretera entre el cantón Victoria y Ciudad Dolores.

Discusión entre agentes provocó homicidio de policía en Cabañas

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Una discusión entre dos agentes de la División de Control Migratorio de la Policía Nacional Civil (PNC) precedió el homicidio de Élmer Rodrigo Benítez, el agente que fue asesinado en Ciudad Dolores, del municipio de Sensuntepeque, Cabañas, el domingo en la noche.

De acuerdo con la versión policial, Benítez, de aproximadamente 30 años, regresaba a su casa junto con un compañero que preliminarmente solo fue identificado como Juan Isidoro. Ambos policías estaban destacados en el puesto fronterizo de El Amatillo, La Unión, y salieron de licencia.

Según allegados a Benítez, Isidoro era su amigo y la persona con quien usualmente regresaba a Sensuntepeque, aunque el otro agente es originario de San Juan Nonualco, en La Paz.

Benítez se bajó del carro de su compañero, un vehículo marca Honda, color gris, en Ciudad Dolores, antes de pedirle a otro de sus amigos, también policía, que lo recogiera para llevarlo a Sensuntepeque, la cabecera departamental, según la PNC. El agente Benítez vivía en una casa ubicada en la calle al cantón Tronalagua.

Fuentes policiales explicaron que Benítez abordó el vehículo de su nuevo acompañante, pero Isidoro los alcanzó, cerca del desvío de Nuevo Edén, San Juan, a pocos metros del puesto policial de Villa Dolores. “Ahí les cruzó el carro”, dijo un investigador del caso.

Ambos discutieron, pero fue Isidoro quien le disparó en la cabeza a Benítez, quien andaba su arma de equipo, pero no la utilizó, según se constató durante la inspección de la escena.

Isidoro huyó de la escena del crimen, aunque se accidentó a unos tres kilómetros de distancia. El otro policía dio aviso a unidades en Sensuntepeque, que reforzaron la búsqueda del agresor.

La policía aseguró que instaló dos controles vehiculares el domingo en la noche, pero no encontró al sospechoso, que sigue prófugo supuestamente por haber escapado a pie. En el vehículo accidentado, en el kilómetro 150 de la carretera Longitudinal del Norte, investigadores encontraron el arma de equipo de Isidoro, latas vacías de un cartón de cerveza y ropa nueva, en su empaque.

“Este es el doble filo de que anden las armas”, dijo un residente de la zona, en alusión al permiso especial que la dirección de la PNC ha otorgado a sus agentes para portar sus pistolas, ante el alza de ataques de parte de pandilleros. De hecho, Benítez es el noveno policía asesinado este año. La División Central de Investigaciones maneja el caso, pero, por ahora, no se tienen indicios de participación criminal, como sí los hay en el resto de los ocho casos reportados este año.

“Me hubiera extrañado si fuera (un ataque) de pandillas, por el área en que él estaba y porque él era muy cauteloso. Jamás vino uniformado, ni anduvo enseñando el arma”, contó uno de los vecinos de Benítez.

Cerca de las 4 de la tarde de ayer, un grupo de jóvenes cargó el ataúd de Benítez desde un carro de la funeraria Abarca hasta el interior de su vivienda.

Los cargadores formaban parte del equipo de reservas del Sensuntepeque, un cuadro que milita en la Tercera División de fútbol, al que Benítez entrenaba.

“Él nos ponía todos los viáticos y decía que le respondiéramos”, dijo uno de sus jugadores. Benítez tenía cuatro años de entrenar a este equipo de jóvenes, en el que él además jugaba como volante central. Según los jóvenes, el policía delegaba los entrenos a los que no podía acudir cuando tenía turno.

El próximo sábado, el equipo de la ciudad originaria de Benítez tiene que jugar un partido contra el Club Deportivo Puebla, de Ciudad Dolores, el lugar donde murió. Otros de sus vecinos lo describieron como “un buen padre, una excelente persona”. Otro hombre que participaba en la vela de Benítez agregó que el agente “se echaba sus cervezas”.

Un agente en el puesto policial de Ciudad Dolores aseveró que este era el primer homicidio del año en esta jurisdicción, donde además solo tuvieron dos homicidios entre 2013 y 2014.

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