Divergencias sobre Acuerdos de Paz se trasladan a Salón Azul

“Instigadores de la violencia” llevaron al pueblo a “lucha fratricida”, dice Vaquerano.
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Las fracciones de ARENA y el FMLN mostraron de nuevo sus divergencias ayer respecto del tema del conflicto armado y el proceso de paz, en un acto de conmemoración de los 21 años de la firma de los Acuerdos de Chapultepec celebrado en el Salón Azul de la Asamblea Legislativa.

Donato Vaquerano, jefe de fracción de ARENA, dijo que la persecución de los opositores políticos y las violaciones de los derechos humanos en los años ochenta crearon un ambiente que contribuyó a profundizar la inequidad y la concentración de la riqueza, el cual fue utilizado para “inculcar el odio de clase y justificar la lucha armada”.

Añadió que la violencia no impidió celebrar elecciones que permitieron el triunfo electoral de ARENA en 1989, lo que potenció el proceso de paz, que fue posible solo “cuando los grupos alzados en armas entraron en razón”.

El diputado Vaquerano aseguró que luego de la firma de la paz se experimentó una considerable reducción de la pobreza del 66% en 1989 al 31% en 2006, pero que “lamentablemente” aumentó al 41% en 2011.

Igual ocurrió con la cobertura de agua potable, dijo, que incrementó en ese lapso pero que ha vuelto a bajar, aseguró. Por ello, ARENA ve un “preocupante retroceso”, el cual también abarca lo político y lo institucional, por lo que se están creando condiciones que se van asemejando a la época del preconflicto, aseguró. “Nunca más debemos permitir que en nuestro país los instigadores de la violencia, del desorden social, lleven a nuestro pueblo a otro conflicto fratricida”, manifestó en aparente referencia al FMLN.

Por su lado, la efemelenista Lorena Peña dijo que los orígenes del conflicto armado están claramente plasmados en el acuerdo de Ginebra, Suiza, firmado en 1990 por representantes del Gobierno –en ese entonces a cargo de ARENA– y la guerrilla, que fue el marco del proceso de los Acuerdos de Paz.

En Ginebra, añadió Peña, se estableció que los acuerdos de paz servirían para impulsar la democracia, garantizar el irrestricto respeto a los derechos humanos y reunificar a la sociedad salvadoreña. “No fue una simple desmovilización de las partes, proponía la democratización del país en el reconocimiento de que a la población civil se le violaban sus derechos humanos”, recalcó.

Peña añadió que “el acuerdo general ya denota los problemas que el país tenía y que había serios problemas por resolver”.

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