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Don Alfonso, llamado a la presencia del Señor

En los últimos meses, don Alfonsito había sufrido complicaciones de salud. Tenía 89 años. Destacó por su compromiso con el periodismo y su honestidad.
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Ayer falleció don Alfonso Antonio Salazar Zepeda, un hombre que dedicó más de 40 años de su vida al periodismo. Su casa fue LA PRENSA GRÁFICA y sus compañeros de trabajo se convirtieron en su familia. Tal fue el cariño que le tomaron que todos lo conocían como don Alfonsito o don Fonchito.

Dejando un gran legado al periodismo nacional, don Alfonso será recordado como un hombre íntegro, honrado y lleno de calidez humana. Su compromiso con el periodismo fue tal que su labor cotidiana fue catalogada de “tesonera y meticulosa” por el escritor David Escobar Galindo, en una columna de Opinión publicada en 2007 y dedicada al respetado periodista.

Su pasión por el periodismo se la debe a su padre, quien era dueño del periódico de Sonsonate: El Sonsonateco. Lo que hacía su padre era un gran ejemplo, por ello, de pequeño quería ser como él.

Sus primeros pasos en el mundo periodístico acontecieron entre 1944 y 1949 cuando se desempeñó como agente viajero y corresponsal del Gran Diario La Nación.

Don Alfonso tuvo dos etapas en LA PRENSA GRÁFICA. La primera se dio desde 1949 a 1953 y la segunda de 1989 hasta el 19 de agosto de 2016 cuando su salud lo obligó a retirarse. Según relató él mismo, fue en noviembre de 1949 cuando solicitó empleo como reportero, lo que abrió las puertas a su desarrollo profesional dentro del periodismo salvadoreño. Don Alfonso siempre estuvo agradecido particularmente a don José Dutriz hijo por tenderle la mano en ese momento.

Don Alfonso recibió sus primeras enseñanzas del entonces jefe de Redacción, José Jorge Laínez. Como periodista inició recorridos en hospitales y cubrió accidentes, según reveló en un especial publicado el año pasado por Prensita. “Fue una gran experiencia, porque para ese entonces LA PRENSA GRÁFICA ya contaba con un prestigio”, dijo.

En enero de 1951, el presidente de la Asociación Nacional de Periodistas de El Salvador don Alfonso Morales solicitó su consentimiento para incluirlo en una terna de candidatos a la opción de una beca concedida por el desaparecido Instituto de Cultura Hispánica en Madrid, que era sostenida conjuntamente por el Estado salvadoreño. Y fue favorecido.

Don Alfonso cursó estudios profesionales en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, España, de 1951 a 1952.

Crónicas, impresiones de su viaje, entrevistas y reportajes que consideró de interés para los lectores fueron publicados en este medio.

Después, en 1956, fue redactor de El Diario de Hoy; entre 1957 y 1959 fue redactor periodista del Departamento de Relaciones Públicas de Casa Presidencial; y entre 1963 y 1984 fue jefe del Departamento de Relaciones Públicas de Casa Presidencial.

Entonces, en 1989, volvió a LA PRENSA GRÁFICA. Don Alfonso llegó a convertirse en asistente de la dirección y editor de la sección Opinión. De su trabajo, según explicó a Prensita, lo que más le gustaba era su relación con el público. Agregó que le gustaba estar cerca del personal y de los jefes. Asimismo, don Alfonso expresó su admiración por don José Roberto Dutriz, actual presidente de Grupo LPG.

Además del periodismo, don Alfonso también fue parte del cuerpo diplomático de El Salvador. Lo nombraron embajador cultural de El Salvador en Honduras. Ahora descansa en paz.

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