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Don Miguel, el lanchero que pasea turistas por el río Lempa y cuenta sus leyendas

Originario de Nuevo Edén de San Juan, en el departamento de San Miguel, el agricultor y lanchero Miguel Hernández se gana la vida desde hace 40 años gracias a los turistas que llegan a visitar el lugar y desean dar un paseo por el río Lempa.

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En las riberas  del Río Lempa, por un camino pedregoso y resbaladizo, donde se observan los cimientos del puente más largo de la carretera Longitudinal del Norte, ubicado entre los municipios de Ciudad Dolores, Cabañas y Nuevo Edén de San Juan, San Miguel, se encuentra Miguel Hernández, de 57 años de edad, quien se dedica a realizar recorridos en lancha.

La construcción del puente ha marcado la diferencia, puesto que se ha convertido en un atractivo turístico para muchos, mientras otros en época de verano aprovechan para darse un refrescante baño a la orilla del río; pero en época de invierno es muy difícil y peligroso debido a las crecidas repentinas del afluente, además, se puede observar como la corriente arrastra residuos de basura.

A sus 17 años, Don Miguel inició con el trabajo de balsero. “Recuerdo que acá a la orilla del río estaban las balsas que trasportaban a las personas, vehículos, y buses al otro lado”, comentó. Él conoce cuál es el comportamiento del río, su profundidad en la época de invierno y cuáles son las medidas que debe tomar ante cualquier evento de emergencia.

La construcción del puente, obligó a que las balsas desaparecieran, pero Don Miguel decidió quedarse en el río haciendo viajes en su lancha y ofreciendo recorridos. Además de ser un lanchero trabaja en la milpa familiar y sus hijos se dedican a la pesca.

Guía hasta la piedra que partió un rayo

El tiempo que lleva ejerciendo este trabajo es mucho y suficiente para conocer una de las historias más famosas que ofrece el lugar: “La Piedra que partió un rayo”. Así se titula la historia. “Cuentan que hace unos 50 años en una enorme piedra que está en el río vivía una serpiente; llegaron unos sacerdotes a realizar una ceremonia para que se fuera, pero cayó un rayo y la mató”, relató Hernández.

Junto a la enorme roca histórica se encuentra la piedra El Sapo, cuya forma tan peculiar atrae la vista de los turistas.

Al lugar llegan visitantes de San Gerardo, Ciudad Barrios, Sensuntepeque, San Salvador y hasta de Honduras. Los lugares que ofrece para el recorrido son Las Pampas, Vago de Lagarto y el encuentro del Río Lempa con el Río Torola, que es el límite del recorrido; los precios van desde $20, $10, $5, $16 y  hasta Las Pampas cuesta $40. El tiempo es de una hora y treinta minutos ida y vuelta.

En su labor siempre ha tenido bendiciones, pero también experiencias fuertes, relató: “una vez llevaba a nueve pasajeros y de repente llegó un viento muy fuerte que levantó la lancha y la destruyó; gracias a Dios pude salvar a los nueves pasajeros evitando que murieran”, recuerda.

Una de las cosas que lamenta este guía turístico, al igual que sus compañeros, es la contaminación que se ve reflejada en las aguas del río. Los lancheros de la zona han colocado en la entrada del lugar un rótulo que invita a los turistas a no arrojar la basura en cualquier lugar.

Ellos solicitan el apoyo del gobierno para que mejoren las condiciones del lugar. “Pedimos apoyo  para que el turismo en esta área sea más fluido, porque vienen bastantes extranjeros y cuando ven las condiciones del lugar se van”, dijo Don Miguel, que como muchos lugareños, la única forma que tiene de llevar sustento a su familia es a través de los viajes en lancha que le dan a los visitantes.

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