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Doña Paula, ejemplo de mujer trabajadora

La sexagenaria dice que continuará trabajando hasta que el cuerpo se lo permita. De ella dependen su esposo, que está enfermo, una hija y dos nietos.
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Doña Paula, ejemplo de mujer trabajadora

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A sus 61 años, doña Paula Benítez sabe qué es trabajar más de 10 horas al día en condiciones totalmente adversas para una persona de su edad. Todos los días ella se levanta de madrugada para vender en un puesto ubicado en el corazón de la ciudad de San Miguel, donde ofrece frutas picadas de estación, bebidas frías y alguna fritura que ella misma elabora.

Doña Paula cuenta que se dedica a las ventas desde que era una pequeña de siete años, ya que en esa época acompañaba a su madre a un puesto que tenía a un lado de la catedral migueleña. Posteriormente se independizó y con el paso del tiempo tuvo dos hijos, a quienes crio y educó con el producto de su trabajo como vendedora informal.

Esta mujer nació y creció en un mesón del barrio El Calvario, en la ciudad de San Miguel, y toda su vida ha trabajado en la zona céntrica, donde hay suficientes clientes que compran sus productos, los cuales varían según las temporadas del año.

Todos los días ella está lista para ofrecer sus productos desde las 6 de la mañana, lo cual le demanda un gran esfuerzo, ya que debe viajar desde Usulután para estar a tiempo y atender a los clientes que la buscan para desayunar con fruta picada.

“Para poder abrir temprano, me tengo que levantar a las 3 de la madrugada, porque tengo que agarrar dos buses. Después llego a San Miguel y me voy al mercado a escoger la mejor fruta, me vengo para acá a montar el puesto y a picar la fruta para tenerla lista para los clientes”, dice mientras atiende a unos jóvenes que le compran mangos y jocotes.

En su venta ofrece además sandía, papaya, piña picada, jícamas y semillas de paterna. Sin embargo, lo que nunca falta son las bebidas frías y el agua helada, que son las favoritas debido al sofocante calor que obliga a los migueleños a hidratarse constantemente. De lo que vende en el día obtiene lo justo para subsistir, asegura.

La sexagenaria desconoce que hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el cual surgió a inicios del siglo pasado para exigir mejoras en las condiciones laborales que enfrentaban las obreras de unas fábricas textiles estadounidenses.

En su caso, doña Paula no tiene ninguna prestación laboral y, por ende, no se podrá jubilar jamás. Su única esperanza, dice, es continuar vendiendo hasta que el cuerpo aguante.

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