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Doña Tita, señora de los molinos

Viroleña demuestra que no hay imposibles en un trabajo que requiere de fuerza física y empeño.

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Con fortaleza.  A pesar de los accidentes, Marta Dolores sigue llegando muy temprano a laborar.

Con fortaleza. A pesar de los accidentes, Marta Dolores sigue llegando muy temprano a laborar.

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Marta Dolores es su nombre completo, pero en Zacatecoluca, La Paz, es reconocida como Tita Alvarenga, una mujer tenaz, quien desde hace 17 años se encarga de atender y administrar dos molinos que funcionan en el mercado La Galera, de la ciudad viroleña. Está casada y tiene dos hijos.

Antes de dedicarse a trabajar en los molinos, doña Tita laboró para el ex-ANTEL, pero cuando fue privatizado se quedó sin empleo y decidió ayudarle a su madre, quien fue la propietaria inicial de los molinos.

La jornada laboral de doña Tita, quien tiene 62 años de edad, inicia a las 3 de la madrugada, a esa hora ya se encuentra en sus molinos para atender a los primeros clientes que llegan con guacaladas de maíz, chicharrón, carne, especias, etcétera. La jornada se extiende hasta las 3 de la tarde.

En este trabajo, realizado principalmente por hombres, doña Tita ha demostrado que para las mujeres no hay imposible, aunque se requiera de fuerza física y del manejo de herramientas para darle mantenimiento a las máquinas moledoras.

"Hay que mover carga, apretar, tuercas, dependiendo de lo que se muele, limpiar el molino, revisar fajas. Es un trabajo cansado", afirma la mujer trabajadora.

En dos ocasiones ha sufrido accidentes mientras se ocupaba de los molinos; del primero tuvo una grave lesión en la parte posterior de una de sus manos, al hacer contacto con la faja del molino; y el segundo fue una herida que requirió de varios puntos de sutura en su dedo meñique.

Durante varios años ella manejó a diario los molinos, pero desde hace dos, por motivos de salud, solamente lo hace cuando hay muchos clientes y los trabajadores están muy ocupados, aunque siempre se mantiene pendiente del buen funcionamiento de los molinos y de todas las tareas que este trabajo implica.

Doña Tita es un ejemplo de la laboriosidad de las viroleñas, a quienes se les honra hoy en el Día Internacional de la Mujer.

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