Donando tiempo y esfuerzo para enseñar danza

Los días de trabajo del docente Hugo Melvin Solís Ulloa son más ajetreados que los de otros profesores, sobre todo sábados, cuando tras impartir clases de inglés en San Miguel en un colegio se va al Centro Escolar San Francisco (CEFRA), en San Francisco Gotera, Morazán, para enseñar danza.
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Solís tiene 37 años de edad, 17 de los cuales ha ejercido como docente de inglés, sobre todo en escuelas públicas. “Desde que estudiaba empecé a impartir el idioma inglés, que me encanta, y trato de ayudar a los estudiantes para que lo asimilen mejor”, comentó el docente, quien educa a estudiantes desde Parvularia hasta noveno grado.

Todos los días, durante los recesos, Solís se cambia sus zapatos negros y lustrosos por tenis, se pone ropa cómoda y en la tarima de la escuela ensaya con sus alumnos las coreografías que realizarán durante las presentaciones.

Su dedicación a este arte durante cuatro años ha logrado que en varias ocasiones el grupo de danza del CEFRA se haya agenciado el primer lugar durante festivales, aunque esta no es la meta, aclara Solís.

Para él, que los jóvenes dediquen tiempo a la danza y dejen las calles es parte de su colaboración a la comunidad, porque los alumnos se disciplinan en algo positivo y proyectan a la escuela. “A veces nos toca venir sábados, domingos, para afinar detalles, para ensayar coreografías y luego de meses de trabajo cuando se ve lo que logran los chicos es una gran satisfacción que se siente, que estoy contribuyendo a su formación, pues la danza no es solo para bailar, es para formar disciplina, puntualidad, respeto hacia los otros”, comentó.

La cultura general sobre la danza regional es parte de la formación del grupo; su profesor les enseña la teoría sobre esta disciplina y sobre todo a valorar su identidad conociendo su música local y las tradiciones, como las danzas de los Emplumados de Cacaopera y la Yegüita de Chilanga.

Además del grupo de danza de alumnos el CEFRA Solís cuenta con un equipo de maestros que también danzan; son 18 entusiastas docentes preparados por Solís y cuando llega el festival magisterial se esfuerzan por llevar las mejores coreografías. En una ocasión Solís se lastimó danzando y tuvo que pasar nueve meses con un pie enyesado; sin embargo, después comenzó a enseñar otra vez dicha disciplina pese a las advertencias del médico.

El CEFRA está en las cercanías del penal y entre colonias marginales, condición por la cual es considerado en riesgo social; para Solís esto vuelve necesario que se impulsen actividades extracurriculares que coadyuven a que los jóvenes se mantengan ocupados en cosas positivas, pues la escuela cuenta además con proyectos de pintura, música, deportes y otras artes.

“Ahí ando entre el inglés y la danza, lo hago por la escuela, por los alumnos, es una satisfacción muy grande verlos bailar, que aprendan coreografías y que se respeten entre ellos”, dijo..

Solís es quien gestiona para que los grupos de danza puedan contar con la vestimenta adecuada y en ocasiones han tenido que vender minutas o hacer actividades extra para cumplir metas, pero siempre lo ha logrado y ha obtenido el apoyo del MINED. Solís asegura que seguirá dedicando su talento y tiempo para enseñar la danza, que aunque dice no es su fuerte le llena de satisfacciones, como cuando llegan exalumnos a hacer horas sociales en danza, inspirados por su entrega a la disciplina.

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