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Dorila revivirá dolor de masacre salvadoreña El Mozote hasta tener justicia

Desde la cocina de su casa, Dorila apunta al Cerro La Cruz y cuenta a sus visitantes que la mañana del 11 de noviembre de 1981 vio a los soldados del Batallón élite Atlacatl subir a la cima, desde donde dispararon a todo lo que se movía. Entre las 7 y 8 de la mañana de ese día, los soldados comenzaron con la masacre: niños, ancianos y adultos fueron ejecutados sin vacilación, de lo cual dan fe los casi 40 testigos que han declarado en el proceso penal contra 18 mandos militares y los cientos de osamentas exhumadas desde el final de la guerra civil (1980-1992).

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Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote. EFE/Rodrigo Sura

Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote. EFE/Rodrigo Sura

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Cada vez que Dorila Márquez cuenta cómo el Ejército de El Salvador asesinó a casi toda su familia en El Mozote en 1981, el dolor se ensaña con ella nuevamente, pero se niega a callar y asegura que seguirá narrando su historia hasta que se haga justicia, hasta que los militares paguen por la sangre de los inocentes.

"Cuando doy este testimonio punto por punto, es como que lo vuelvo a vivir. Ese dolor lo siento como si hubiese sido ayer (la masacre) y me lo llevo a la tumba", asegura Dorila, de 61 años.

Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote. EFE/Rodrigo Sura

Es la mañana del 6 de junio de 2018 cuando un juez, un fiscal, tres abogados y dos policías llegan hasta la casa de la mujer en el caserío El Mozote para escuchar nuevamente su testimonio, en una diligencia de inspección de los lugares donde reinó el horror en diciembre de 1981.

La mujer no recuerda cuantas veces ha contado su dolor ni cuantas veces ha llorado por sus familiares asesinados, por su hijo herido, por la indiferencia de un Estado que los tuvo en el olvido durante años.

Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote. EFE/Rodrigo Sura

Desde la cocina de su casa, Dorila apunta al Cerro La Cruz y cuenta a sus visitantes que la mañana del 11 de noviembre de 1981 vio a los soldados del Batallón élite Atlacatl subir a la cima, desde donde dispararon a todo lo que se movía.

Un día antes, los uniformados llegaron al centro de la localidad para aprisionar a los pobladores, de los que muchos provenían de las zonas colindantes y habían llegado por la recomendación que unos militares le dieron a un poblador para salir a salvo del operativo.

Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote perpetrada por el ejército salvadoreño en 1981, camina por el predio donde muchos campesinos murieron y otros lograron escapar, en Meanguera (El Salvador). Cada vez que Dorila Márquez cuenta cómo el Ejército de El Salvador asesinó a casi toda su familia en El Mozote en 1981, el dolor se ensaña con ella nuevamente. EFE/Rodrigo Sura

Entre las 7 y 8 de la mañana de ese día, los soldados comenzaron con la masacre: niños, ancianos y adultos fueron ejecutados sin vacilación, de lo cual dan fe los casi 40 testigos que han declarado en el proceso penal contra 18 mandos militares y los cientos de osamentas exhumadas desde el final de la guerra civil (1980-1992).

Vista parcial del monumento dedicado a las víctimas de la masacre de El Mozote, en Meanguera (El Salvador). EFE/Rodrigo Sura

El Gobierno salvadoreño, por orden de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), creó un registro en el que preliminarmente se ha cifrado en 986 las víctimas, 552 niños y 434 adultos.

La mujer recorre los caminos de barro rojo por los que trató de huir con su esposo y dos hijos, de 1 y 4 años de vida, cuando comprendieron la magnitud de lo que sucedía, y señala el abismo en el que intentaron refugiarse y el cerro desde el que les dispararon los soldados.

Tras las balas, a Dorila la abandonaron los deseos de correr, de huir, porque "de todas maneras los iban a matar". Ella rehizo el camino mientras su cónyuge se escondió en una sembrado de sorgo y cuando iban llegando nuevamente a casa, una bala alcanzó el pie del mayor de los niños.

Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote. EFE/Rodrigo Sura

"Ay, mamá, me pegaron", lamentó su hijo y ella le respondió que no, que debía ser una espina de la maleza, pero al llegar a casa vio la herida, vio cómo sangraba, como el pie se inflamaba. Ahí esperaron la noche de luna llena para tratar de huir nuevamente.

Dorila relata al juez y al resto de visitantes que vio arder casas y que el humo del centro de El Mozote y zonas aledañas, humo de casas y de los cuerpos de las víctimas, inundó todo. Uno de los abogados la interrumpe, la cuestiona preguntando por la dirección del viento de ese día.

Un investigador policial usa una brújula como parte de la reconstrucción de la masacre de El Mozote, perpetrada por el ejército salvadoreño en 1981, para delimitar ubicaciones precisas durante los hechos.  EFE/Rodrigo Sura

"Me da tristeza porque él duda, si hubiera vivido esta masacre no dudaría", lamenta la mujer, ante lo que el abogado intenta disculparse y mostrar empatía, pero Dorila lo recrimina y su voz se impone, pero las palabras del hombre hacen mella, ella entra a su casa, llora.

Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote. EFE/Rodrigo Sura

Dorila cuenta que al final lograron salir del lugar y llegar al caserío Los Toriles, donde la familia de su esposo ya había sido masacrada.

En la zona vieron arder la casa y a un soldado perseguir a una niña, escucharon sus lamentos, miraron cómo la atrapó, luego disparos y el silencio se impuso, esa pequeña voz no volvió a sonar en el mundo.

Un policía camina frente a las ruinas de una casa bombardeada durante la masacre de El Mozote, en Meanguera (El Salvador). EFE/Rodrigo Sura

"Me duele acordarme lo que fueron aquellos días" y "le pido a Dios que me ayude a que el corazón no se me pudra por odiar a las personas, pero no por eso vamos a dejar de pedir justicia para estos ingratos, que fueron a masacrar a nuestras familias, a tanto niño", subraya la sobreviviente, quien encabeza una asociación de derechos humanos.

La mujer recuerda que volvieron al centro del caserío a una vivienda en ruinas cuando los militares se fueron; en esa casa vivían sus padres, una hermana embarazada, un hermano de 11 años y dos sobrinos de 7 y un año de edad, todos asesinados por el Ejército.

Un investigador policial inspecciona las ruinas de una casa bombardeada durante la masacre de El Mozote, perpetrada por el ejército salvadoreño en 1981, para delimitar ubicaciones precisas durante los hechos, en Meanguera (El Salvador). EFE/Rodrigo Sura

El Juzgado Segundo de Primera Instancia de San Francisco Gotera, que conoce la causa contra la cúpula militar y otros oficiales, ordenó la inspección de los lugares en los que los testigos presenciaron la masacre, que concluirán el día 19 de junio.

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Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote. EFE/Rodrigo Sura
Dorila Márquez, sobreviviente de la masacre de El Mozote en 1981, posa en la ventana de su casa. EFE/Rodrigo Sura

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