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Dos menores de edad son asesinados cada tres días en el país

Las autoridades relacionan las muertes con la pertenencia o colaboración con pandillas; sin embargo, casos recientes muestran que no siempre se trata de una violencia de esos grupos.
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Dos menores   de edad son asesinados cada tres días en el país

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Hallan a bebéSan Salvador, San Salvador  La policía encontró el cadáver de un bebé con señales de haber sido asesinado con un tenedor.

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Pariente de diputadaGuatajiagua, Morazán  Una adolescente hija de una diputada suplente fue asesinada en octubre de 2016. Según testigos había sido amenazada.

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Hijastra de policíaSanta María Ostuma, La PazHombres armados atacaron a la muchacha mientras estaba en el patio de la casa. Ocurrió en noviembre de 2016.

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Dos menores de edad son asesinados cada tres días en el país. Cifras de la Policía Nacional Civil (PNC), a las que tuvo acceso LA PRENSA GRÁFICA por medio de la Oficina de Información y Respuesta, revelan que en 2016 se cometieron 540 homicidios de menores de 18 años, lo que dejó un promedio de 1.5 asesinatos de niños y adolescentes cada día.

Los reportes de la Policía dejan ver que el primer trimestre del año pasado fue el más violento para los menores de edad, ya que ocurrieron 224 casos. Eso representó un promedio de 2.4 víctimas por cada día. Entre abril, mayo y junio del año pasado, los casos de homicidio con niños y adolescentes como víctimas suman 119. El promedio diario en ese trimestre fue de 1.3, una tendencia que se elevó levemente en los siguientes meses hasta cerrar el año.

Ese leve descenso de homicidios de niños y adolescentes después del primer trimestre de 2016 coincide con el anuncio que hizo el Gobierno de endurecer el combate a las pandillas con “medidas extraordinarias”, una estrategia que incluye endurecimiento de medidas de control en los centros penales y persecución de pandilleros con equipo especializado de la Policía y militares. En esa misma fecha, los jefes de pandillas hicieron público su compromiso para dejar de atacarse entre sí.

Pese a ambos anuncios, el año pasado cerró con 5,278 homicidios en general en el país, según las cifras oficiales de la Policía. De ese total, las 540 víctimas que corresponden a menores de edad representan el 10.2 % de los casos, una tendencia que se ha mantenido en los últimos años. Sin embargo, la mayoría de ellos son adolescentes.

La posibilidad de que a un menor de edad lo maten en El Salvador aumenta a medida que se acerca a la adolescencia. Así lo muestran las estadísticas de la PNC: el 95 % de menores de edad que fueron víctimas de homicidio el año pasado tenía entre 12 y 17 años.

La tasa de homicidios de ese rango de edad el año pasado fue de 67.4 por cada 100,000 habitantes, una cifra altísima según los parámetros de la Organización Mundial de la Salud, que considera que hay una epidemia cuando hay más de 10 homicidios por cada 100,00 habitantes.

Las autoridades de Seguridad Pública del país explican esas muertes violentas de adolescentes con el vínculo que tienen las víctimas con las pandillas en la mayoría de casos. Dos investigadores policiales consultados, que hablaron bajo la promesa de anonimato para este reportaje, señalan que niños y adolescentes están muriendo en el país porque desarrollan vínculos con pandilleros, primero como colaboradores y más tarde en el involucramiento en delitos como la extorsión y el asesinato.

Hace unas semanas, Douglas Meléndez, fiscal general, dijo que han aumentado en un 120 % los casos de extorsión con menores involucrados, en comparación con años anteriores. Es una declaración que explica la relación entre menores y delito.

Una explicación que comparte el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez Landaverde. “La situación de la violencia de pandillas es la que más afecta los derechos a la vida, a la seguridad, a la libertad, a la integridad física, a la libertad sexual de los niños, adolescentes y jóvenes”, dijo durante su participación a mediados del año pasado en un foro donde se discutió la necesidad del Estado de brindar protección a la niñez y adolescencia contra la violencia homicida que les afecta en el país.

No obstante, tres casos recientes evidencian que no siempre se trata de víctimas que se vincularon a estructuras de pandillas.

El primer caso ocurrió en octubre del año pasado en Morazán: Johana Elizabeth Díaz Vigil, de 17 años e hija de la diputada suplente en Morazán por el FMLN María Luisa Vigil, fue asesinada en el caserío Gualao del cantón San Bartolo, en Guatajiagua.

Testigos le contaron a la policía que cinco pandilleros entraron armados con fusiles M-16 a la propiedad donde residía la menor, cuando ella había salido al patio en busca del agua de un pozo para bañarse. La interceptaron y le dispararon en la cabeza. Johana cursaba segundo año de bachillerato en Guatajiagua. La policía no logró determinar las razones del crimen.

Un mes después ocurrió el segundo caso: el jueves 15 de noviembre, en el cantón San Antonio de Santa María Ostuma, La Paz. La policía reportó el asesinato de una joven que era familiar de un agente policial. La víctima fue identificada como Stéfany Rocío Martínez Murcia, de 14 años.

Familiares le dijeron a la policía que la menor ya había sido amenazada por pandilleros debido a su parentesco con el agente, por lo que abandonó la escuela a la que asistía. Testigos contaron que la adolescente fue sacada de su vivienda por un grupo de pandilleros para asesinarla de varios disparos.

El lunes pasado, empleados de la comuna capitalina que realizaban trabajos de limpieza cerca del mirador municipal, en la antigua calle a Huizúcar, encontraron el cadáver de una bebé dentro de unas bolsas negras, por lo que avisaron al Sistema de Emergencias 911 de la PNC.

Una fiscal de la Unidad de Vida confirmó que se trató de un recién nacido que tenía aproximadamente 38 horas de haber muerto y que presentaba lesiones en diferentes partes del cuerpo provocadas, aparentemente, por un tenedor, por lo que la hipótesis preliminar estaba orientada a que fue víctima de homicidio.

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