Dos psicólogos atienden a 28,500 policías

El personal es tan escaso que en las delegaciones de Chalatenango y La Paz no hay psicólogos designados. Los dos psicólogos de planta son asistidos por otros 34 profesionales de la psicología asignados en otras oficinas.
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Dos psicólogos atienden a 28,500 policías

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Frustración, ira e impotencia. Eso es lo que dice que siente un agente de la Policía Nacional Civil (PNC) de Coatepeque, luego del asesinato de su amigo y compañero Wálter Antonio Guardado, su esposa, su hija y un amigo de la familia. Según el agente, quien habló con este periódico pero pidió no ser identificado, todo lo que piensa y siente es similar a lo que experimentan los demás compañeros que conocían al policía Guardado y a su familia. El agente también sostiene que al menos hasta los primeros días de diciembre, ninguno de los compañeros y amigos de Guardado habían recibido ayuda psicológica para enfrentar las secuelas emocionales del crimen.

“Uno quisiera, realmente se lo digo, un mejor trabajo, una mejor condición, mayor seguridad. Pero también uno se pone a pensar que de aquí le damos el sustento a nuestra familia. Mire, lo que le pasó al compañero es terrible, pero eso es a lo que uno se expone. Lo que da mayor temor, no es que uno tenga que exponer la vida, sino que mientras uno anda cuidando familias ajenas, la familia de uno queda desprotegida en la casa”, dijo el agente.

“Lo que da mayor temor, no es que uno tenga que exponer la vida, sino que mientras uno anda cuidando familias ajenas, la familia de uno queda desprotegida en la casa (...) uno quisiera un mejor trabajo, mayor seguridad”.
Agente,  Destacado en Coatepeque

Los datos, proporcionados por la oficina de acceso a la información pública de la PNC, revelan que la institución solamente tiene dos psicólogos contratados en la planilla del Departamento de Salud Ocupacional, que depende de la División de Bienestar Policial. Los datos también indican que otros 34 profesionales de la psicología han sido contratados en otras oficinas, pero que son auxiliares del Departamento de Salud Ocupacional.

Esa escasez de psicólogos, según reconoce el jefe del departamento, Roberto Castillo, es la que hace matemáticamente imposible atender, de forma individual, a cada uno de los 28,500 miembros de la Policía, para identificar sus problemas emocionales.

Los 34 psicólogos auxiliares, según explicó Castillo, están distribuidos en las delegaciones policiales del país, excepto en Chalatenango y La Paz, donde la Oficina de Salud Ocupacional trabaja “apagando fuegos”, cuando una situación amerita urgentemente la asistencia de psicólogos.

“Los policías se mueven entre sombras y luces, y el miedo es un mecanismo de defensa normal ante una situación de peligro. Pues sí, porque el policía se desplaza a hacer su trabajo, pero se queda con el temor de que algo le puede pasar a su familia”.
Roberto Castillo,  jefe del Departamento de Salud Ocupacional

“A estas dos delegaciones, a fuerza de ser sinceros, llegamos a apagar fuegos. Es que de verdad necesitamos más personal, pero no hay recursos para contratar. Así que hemos pedido que agentes, que ya tienen títulos universitarios en psicología sean trasladados hacia Bienestar Policial. Y eso ha sido una buena experiencia, porque son psicólogos que entienden a los agentes, porque vienen de ahí”, dijo.

Castillo, además, coincide con el agente de Coatepeque al decir que, en general, los policías salvadoreños experimentan impotencia ante la inseguridad, depresión por las limitantes económicas, ira por lo que sucede a sus compañeros y tienen miedo. En lo que va del año han ocurrido 484 tiroteos entre policías y pandilleros, según los registros policiales.

“Con lo del miedo quiero explicar una cosa: los policías se mueven entre sombras y luces, y el miedo es un mecanismo de defensa normal ante una situación de peligro. Pues sí, porque el policía se desplaza a hacer su trabajo, pero se queda con el temor de que algo le puede pasar a su familia”, comentó Castillo.

El encargado de Salud Ocupacional también dijo que el diagnóstico que ha hecho su oficina sobre la salud mental de los policías ha revelado que la mayoría de los 28,500 miembros de la corporación han desarrollado un sentido de pertenencia.

“La mayoría de los policías, ante la situación que viven, han desarrollado un sentimiento de pertenencia a la institución y eso, según lo que creemos, va constituyendo su propia mística de trabajo. El policía cree que lo que está haciendo es lo moralmente válido, porque se convence de que hace cosas que valen la pena para la institución y para el país”, dijo.

Castillo aseguró que para enfrentar la escasez de personal y al mismo tiempo tener impacto en la mayoría de los miembros de la Policía, su oficina tiene dos ejes de trabajo. El primero es la asistencia clínica y el segundo es la prevención.

Suicidios

“En la Policía hemos roto con el pensamiento tradicional de lo que se cree sobre el psicólogo y la salud mental. Nosotros sí atendemos a los policías, escuchándolos y ayudándolos emocionalmente en nuestras oficinas, pero también hacemos labor de prevención. Es decir, hacemos jornadas grupales sobre distintos temas para que los agentes se puedan relajar y así prevenir que se refugien en alcohol o se suiciden”, dijo Castillo, señalando que este año no ha ocurrido ningún caso de suicidio.

Entre 2015 y 2016 se suicidaron 10 agentes: en 2015 hubo tres casos y en 2016 ocurrieron siete. Dos de esos sucedieron en sedes policiales.

El agente de Coatepeque también dijo que a los sentimientos de ira e impotencia, los agentes experimentan conformismo.

“Una de las cosas más duras es tener que chocar con la realidad y tener decir que hay cosas que no se pueden cambiar. Uno tiene que convencerse de eso, aunque no quiera. Uno llega a conformarse a que casi nada va a cambiar, a pesar de todo lo que uno haga. Ojalá la gente a la que servimos en la calle pudiera ver eso en los policías, que también somos humanos y llevamos muchas cargas encima”, dijo el agente.

 

10
 miembros de la Policía se suicidaron entre 2015 y 2016. En este año, según datos de la Policía, ningún agente se ha quitado la vida. Dos de los agentes que se suicidaron en 2016, lo hicieron en sedes policiales.

 

 Suicidios en sedes PNC
Estos son los dos casos de suicidio que ocurrieron en sedes policiales entre 2015 y 2016: 

En la DAN
El agente Julio Arnoldo Mejía, destacado en la División Antinarcóticos (DAN) de la Policía Nacional Civil (PNC), se suicidó con su arma de equipo en el parqueo de esa división, el 18 de noviembre del año pasado. Lo hizo a las 12:35 de la medianoche, mientras custodiaba los reos que estaban recluidos en las bartolinas de esa sede policial. Preliminarmente, los compañeros de Mejía dijeron a los medios de comunicación que tenía problemas económicos y que esa podría haber sido la razón del suicidio. 


En DIN Ayutuxtepeque

El investigador policial Jaime Salvador Escobar, de 45 años, se suicidó en las oficinas de la División de Investigaciones (DIN) de Ayutuxtepeque el 14 de noviembre del año pasado. Los compañeros del investigador relataron que Escobar pidió permiso a su superior para retirarse de una reunión de trabajo y subir a su oficina en la segunda planta del edificio. Cuando subió, los compañeros escucharon un disparo. Al llegar a la oficina, los compañeros encontraron el cadáver del investigador. Los compañeros dijeron que no sabían por qué se suicidó.

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