Dos salvadoreños tenían $15.4 millones en Suiza

De los 54 nombres originales, solo 17 resultaron ser de salvadoreños. Y solo dos de ellos tuvieron fondos en el banco suizo. De momento, aunque ya hay una investigación, la Fiscalía no les imputa nada.
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Respuesta.  La primera reacción del banco HSBC, cuando la Lista Falciani fue revelada a las autoridades francesas, fue acusar a Falciani de intentar venderlas. Sin embargo, tras la publicación de los SwissLeaks, reconocieron fallas en sus controles.

Respuesta. La primera reacción del banco HSBC, cuando la Lista Falciani fue revelada a las autoridades francesas, fue acusar a Falciani de intentar venderlas. Sin embargo, tras la publicación de los SwissLeaks, reconocieron fallas en sus controles.

Inicio.  Hervé Falciani, el ingeniero en sistemas francés que posibilitó el conocimiento de las prácticas del banco HSBC en Suiza.

Inicio. Hervé Falciani, el ingeniero en sistemas francés que posibilitó el conocimiento de las prácticas del banco HSBC en Suiza.

Disculpas.  Tras la publicación de los hallazgos, el HSBC respondió diciendo: “Reconocemos y somos responsables de fallas”.

Disculpas. Tras la publicación de los hallazgos, el HSBC respondió diciendo: “Reconocemos y somos responsables de fallas”.

Dos salvadoreños tenían $15.4 millones en Suiza

Dos salvadoreños tenían $15.4 millones en Suiza

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El jueves 26 de febrero Ricardo Perdomo, superintendente del Sistema Financiero, se convirtió apenas en el segundo funcionario salvadoreño en referirse a las “filtraciones en Suiza”, mejor conocidos como SwissLeaks: millonarios fondos que han gravitado desde 1988 hasta 2006 en cuentas del banco HSBC en Suiza. Ocho días exactos antes de eso, el Ministerio Público de ese país allanó el local del banco bajo una investigación de lavado de dinero agravado. Y una semana, el mundo conoció que financistas, políticos, empresarios y deportistas no encontraban maneras rápidas para justificar por qué aparecían listados con cuentas en ese banco, a la par de traficantes de armas, narcotraficantes y empresas de dudosa reputación. En todo el mundo, el escándalo involucraba el posible ocultamiento, evasión y hasta blanqueo de dinero en cuentas bancarias personales y empresariales en el HSBC de Suiza.

El 26 de enero, cuando se le preguntó, Perdomo no tenía idea de que más de una docena de salvadoreños tenían o habían tenido cuentas en el banco suizo.

La investigación de las filtraciones se hizo pública en todo el mundo desde el pasado 9 de febrero, luego de que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (The International Consortium of Investigative Journalists, ICIJ) lanzó su plataforma en donde se dan detalles, país a país, del número de clientes, cantidades de dinero y prácticas ilegales que el HSBC mantuvo durante años con algunos clientes. El tema surgió después de que el periódico francés Le Monde obtuvo una copia de la llamada Lista Falciani, y la trabajó en conjunto con el ICIJ y 140 periodistas de 45 países.

SwissLeaks publicó en su plataforma que había 54 clientes vinculados a El Salvador. La corroboración hecha por este periódico de cada uno de esos nombres, sin embargo, confirma que solo 17 de esas personas son salvadoreñas, lo que no implica, sin embargo, que los otros nombres no pudieran estar ligados a El Salvador.

El análisis de los datos efectuado por el ICIJ para miles de cuentas ha arrojado que políticos corruptos, narcotraficantes y personajes de la farándula, entre muchos otros, utilizaron cuentas en el HSBC Suiza. En algunos casos, la intención era ocultar el origen de los fondos y para ello contaron, incluso, con la asesoría del banco.

En El Salvador, el primero en pronunciarse respecto al tema fue el fiscal general de la República, Luis Martínez. Fue apenas dos días después de que el ICIJ hizo pública su plataforma. Lo que Martínez aseguró entonces es que la Unidad de Investigación Financiera (UIF) tenía un expediente de investigación activo, a partir de las decenas de publicaciones en distintos países. Eso, sin embargo, ha sido la única y mínima información que ha surgido de la Fiscalía General de la República (FGR): este periódico solicitó durante cerca de dos semanas una entrevista con la UIF para conocer acerca del caso, pero las peticiones nunca fueron contestadas.

El dinero ligado a los 17 nombres salvadoreños asciende a $15.4 millones. Los fondos fueron movilizados en períodos separados por distintos clientes en 1996 y 2006. Algunos salvadoreños de la lista ya no tenían fondos en las cuentas cuando se conocieron los registros. Algunas de esas cuentas datan desde 1988.

Al menos dos de esos clientes salvadoreños, de los que no tenían activos al momento en que se obtuvo el registro, tuvieron empresas inscritas en un paraíso fiscal –es decir, un país con pocos controles de impuestos y con múltiples facilidades para la inversión comercial–, al igual que muchos de los 106,000 clientes que componen el total de la Lista Falciani. La documentación completa recibió ese nombre debido a su historia de origen, en la que el ingeniero en sistemas francés Hervé Falciani, exempleado del HSBC, obtuvo los registros y los entregó a las autoridades fiscales de su país en 2007.

“Claro que es relevante, porque en este momento nosotros estamos enfrascados, tomando medidas muy importantes y fortaleciendo mucho el área de la supervisión basada en riesgo y, sobre todo, atendiendo la parte de lo que es lavado de dinero”, opina Perdomo.

Uno de los nombres salvadoreños que ya surgió públicamente es el de Carmen Elizabeth Sa Hasbún. El medio peruano IDL-Reporteros mencionó el nombre de la salvadoreña vinculada a una cuenta del ex secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) Javier Pérez de Cuéllar, desde el pasado 11 de febrero.

Según la información, Sa Hasbún tenía, entre los años 2006 y 2007, $8,815,188. No obstante, al revisar al detalle los datos de la Lista Falciani, ese dinero estaba realmente a nombre de la Fundación Children Action.

Tanto a IDL-Reporteros, como al medio español La Sexta –otro de los que trabajó en exclusiva los datos de la Lista Falciani–, la Fundación Children Action rechazó que Pérez de Cuéllar tuviera poder sobre esa cuenta. El exdiplomático, sin embargo, también admitió al medio peruano que tuvo una cuenta en Suiza, pero como parte de sus atribuciones laborales.

Al nombre de Sa Hasbún se relaciona dentro de otra cuenta, cerrada desde el 20 de octubre de 1999, con balance cero a seis personas más. No es claro qué relación tuvieron estas seis personas con dicha cuenta, o si en algún momento manejaron dinero. LA PRENSA GRÁFICA intentó ubicar a Carmen Elizabeth Sa Hasbún en cuatro direcciones distintas, algunas de estas pertenecientes a antiguas empresas relacionadas con sus parientes. Nadie dio información sobre ella.

En datos públicos consta que obtuvo un título universitario en 1989 en una universidad mexicana.

No existe hallazgo dentro de los registros de las cuentas del HSBC que sugiera que Sa Hasbún haya cometido un acto ilícito. Ella no figura como parte de las juntas directivas empresariales relacionadas con sus parientes.

El otro salvadoreño con fondos en Suiza es un ganadero y cafetalero que, cuando se obtuvieron los registros, tenía en su cuenta $6,446,393. Esa cuenta fue abierta en noviembre de 2006. El hombre, oriundo de Santa Ana, aparece identificado en registros públicos como agricultor. Si su nombre no es mencionado en este reportaje es porque no aparece en la lista de los clientes a los que HSBC ayudó a ocultar dinero, y en El Salvador tampoco es investigado por la sospecha de algún delito.

El resto de clientes salvadoreños que alguna vez tuvieron fondos en Suiza son empresarios, algunos ligados al sector farmacéutico, pero alejados de la vida política o los cargos públicos. Ninguno, al igual que los dos con fondos, es investigado en El Salvador.

Investigación pendiente

Las ondas expansivas con las que los SwissLeaks remecieron a grupos de poder en otros países no han llegado a Centroamérica. Y a El Salvador, ni de lejos. El tema, a ojos vistas de las pírricas declaraciones de los funcionarios salvadoreños al respecto, no ha sido prioritario. En otros países, como Brasil, por ejemplo, se ubicó a empresarios y exfuncionarios investigados por sobornos dentro del caso Petrobras como clientes del HSBC. Y en Nigeria, un militar ligado con sobornos millonarios en contratos con empresas de gas también fue cliente del banco suizo. Alcances más elevados aún: Argentina exigió a la sede oficial del HSBC en Londres, la semana pasada, la devolución de $3,500 millones de “capital fugado”.

Dentro de las leyes, acuerdos, convenios y reglamentos que la SSF atribuye como rectores de su actividad, no se consigna ninguna consideración que obligue a un salvadoreño a declarar que tiene una cuenta registrada fuera del país. Es decir, según la legislación salvadoreña no implica delito, infracción o incluso evasión al fisco, tener una cuenta en el extranjero. El Ministerio de Hacienda, incluso, ha normado entre otros aspectos no cobrarle impuestos a, por ejemplo, equipos de fútbol porque los considera “sin fines de lucro”, aunque estos evidentemente generan y persiguen márgenes de ganancia financiera.

La agencia internacional de noticias Reuters publicó el pasado 9 de febrero parte de las disculpas públicas que el banco HSBC efectuó por las actuaciones de su filial en Suiza. “Reconocemos y somos responsables de fallas de cumplimiento de control en el pasado”, es parte del mea culpa que el banco hizo ante medios de comunicación.

“Fíjese que nosotros tenemos varias investigaciones, incluso, la Superintendencia del Sistema Financiero ha sancionado en varias ocasiones (a bancos) y su obligación es reportarlo a la Fiscalía. La superintendencia ha iniciado desde hace varios años lo que se llaman ‘procesos sancionatorios’, cuando existe este tipo de irregularidades y estos se pasan a la Fiscalía ya para lo que son los aspectos delictivos o penales”, dijo Perdomo.

El superintendente aclaró que deben revisar con lupa cada caso, para determinar si el dinero depositado salió de El Salvador, de otro país o si fue remesado desde bancos extranjeros hacia Suiza, o viceversa.

La reconocida familia española Botín, dueños del banco Santander, por ejemplo, habría echado mano de varias empresas poco transparentes, ubicadas en paraísos fiscales como Islas Vírgenes y Panamá, para hacer más difícil la detección de unos $2 mil millones en cuentas en el HSBC en Suiza, que no habían sido declarados al fisco español, según publicó el periódico español El Confidencial, el pasado 8 de febrero.

En El Salvador, otros funcionarios han hecho otra lectura de los registros: el viernes 27 de febrero, en un segundo impulso público la misma semana, cinco diputados de la fracción legislativa del FMLN presentaron una pieza de correspondencia que busca crear una comisión especial para investigar las cuentas en Suiza ligadas a salvadoreños. “Lo que estaríamos buscando es que se corten esas prácticas de lavado de dinero y evasión (fiscal) y que se mejore la recaudación del país”, dijo una de las impulsoras, la diputada Lorena Peña.

La interpretación que los diputados han efectuado es que “esto es algo que ocurrió bajo la administración de (el expresidente de la República) Francisco Flores”, dijo la legisladora, quien vinculó a las cuentas suizas el contexto actual del exfuncionario: procesado judicialmente por supuestamente desviar $15 millones de la cooperación internacional de Taiwán.

Lo cierto es que 2006, dos años después de la salida de Flores del gobierno, es apenas el año que consignan los SwissLeaks como término. Las prácticas irregulares del HSBC habrían abarcado casi dos décadas. Y los nombres que han sido chequeados por el ICIJ, medios de comunicación asociados a la investigación principal y otros apenas sobrepasan los 100 actualmente.

En el caso salvadoreño, existen dos bases de datos relacionadas con los SwissLeaks. Una de ellas es un registro bruto de clientes. Nombres y algunos montos que no implican, a primera vista, ninguna ilegalidad de por medio. La otra, en cambio, reseña algunas comunicaciones que el HSBC mantuvo con sus clientes. En otros países esta última bitácora es detallada y rica en apuntes, sugerencias, mensajes de parte de los empleados y funcionarios del HSBC que consignan a sus clientes cómo ocultar dinero, evadir impuestos, entre otros. Ninguno de los nombres salvadoreños está en esta última lista.

Cuando la historia empezó a girar internacionalmente, en El Salvador circularon en redes sociales cuatro nombres de salvadoreños ligados a una base de datos existente desde hace dos años y no relacionada con los SwissLeaks. Se trata de los Offshore Leaks, investigación también liderada por el ICIJ. En esta plataforma, que está activa desde 2013, se puede explorar compañías, empresarios y otros vinculados a miles de empresas fundadas en paraísos fiscales, es decir, países que favorecen al comercio extranjero con una mínima o, incluso, cero tributación al fisco local. Consultados al respecto, el Banco Central de Reserva (BCR) hizo saber que el tema escapa de su esfera de competencia y, por lo tanto, no emitirían ninguna declaración al respecto.

* La información, obtenida por ICIJ y Le Monde, fue procesada con el apoyo de la Iniciativa para el Periodismo de las Américas ICFJ/CONNECTAS.

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