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E. Interamericana le apuesta al emprendimiento juvenil

La institución santaneca cuenta con dos estudiantes quienes gracias a sus ideas y ganas por triunfar han sobresalido en sus propios proyectos de negocio.
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El juego, los recuerdos familiares y las tradiciones pusieron de manifiesto las ganas de desarrollar una idea y convertirla en un negocio propio. Ese es el caso de Paola Zepeda, alumna de la Escuela Interamericana de Santa Ana, quien desde el año pasado creó la marca: ¿Qué comes que adivinas?

Es una versión del juego clásico de la lotería que cuenta con 52 tarjetas con imágenes de comidas típicas, entre las que se cuentan las pupusas, el atol de elote, las torrejas y las paternas. Además, incluye 18 tableros diferentes, en donde cada jugador recibe uno y sus fichas para jugar. El objetivo del juego es llenar con las fichas las imágenes del tablero, según se vayan nombrando en voz alta por la persona que dirige el juego; el primer jugador que llene el tablero gana y grita lotería.

“Yo jugaba lotería con mi abuelo y se me ocurrió poder hacer una al estilo salvadoreño, me gustó la idea de hacer y promover cultura y enseñar a otros acerca de la comida tradicional de nuestro país”.

La joven emprendedora también aseguró que la creación de este juego se convirtió en una gran experiencia familiar, ya que con el apoyo de sus padres pudo plasmar la idea y volverla realidad.

Este producto ya está a la venta y se tiene previsto sacar otros productos con la marca, como camisetas, llaveros y tazas.

Arriba la tecnología

Ayman Guandique también es estudiante de bachillerato de la Escuela Interamericana. Él participó en un conversatorio para hablar sobre temas relacionados con el emprendimiento. Junto a él, expusieron también Carlos Rivas, creador de Guanapolio y su propia empresa de tecnología; además de Ben Aguilar, de TMC Agencia Digital.

La historia de Guandique comenzó hace años cuando los temas sobre tecnología le llamaron la atención y se dio a la tarea de desarrollar, junto a algunos amigos, una empresa tecnológica llamada Infinite Software. “Lo que hacemos es desarrollar software, es decir, crear programas informáticos, para cualquier otra empresa. Por eso se nos ocurrió la idea de invitar en este conversatorio a otros jóvenes emprendedores y platicar sobre nuestras experiencias”, enfatizó el joven.

Los estudiantes que escucharon la ponencia se sintieron motivados a seguir estos ejemplos de emprendimiento, crear sus propias empresas y ver posibilidades de futuros negocios. Yazmín Batarsé, alumna de tercer año de bachillerato, comentó que estas actividades le ayudarán a crear ideas para sentar las bases de su futuro profesional. “Es importante conocer sobre estos temas, porque me ayudan a prepararme mejor y saber qué podemos hacer como jóvenes a la hora de emprender un negocio propio, lo positivo y negativo que puede suceder”, finalizó.

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