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El 10% de reos participa en programas de reinserción en cárceles

Un total de 3,675 reos estaban inscritos en programas de reinserción a finales de 2019. Una jueza de vigilancia penitenciaria califica como "bodegas de humanos" a los centros penitenciarios que no cuentan con programas.

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Paz y cultura.  Los reos deberían recibir programas religiosos y culturales que formenten su reinserción.

Paz y cultura. Los reos deberían recibir programas religiosos y culturales que formenten su reinserción.

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Un exconvicto, perfilado como pandillero, fue asesinado hace unas semanas tras salir de prisión, según reportes de la Policía Nacional Civil (PNC). Fue identificado como César Eduardo Ibarra Caballero, de 29 años, alias "El Maligno"; a quien le dispararon mientras caminaba en la colonia Santa Teresa, del municipio de Ahuachapán, al occidente del país.

Según las cifras oficiales, entregadas a LA PRENSA GRÁFICA a través de una petición de información, un total de 3,675 reos participaban en programas de reinserción hasta diciembre de 2019. Además, fuentes oficiales de la institución agregaron que 1,000 estaban dentro de las tareas de apoyo a la comunidad hasta enero de 2020. Se trata de cifras mínimas en comparación a los 37,971 privados de libertad que tenía registrado el sistema penitenciario al 5 de febrero pasado.

Reinserción. Expertos opinan que los penales fueron creados con el objetivo de rehabilitar a los privados de libertad y no solamente almacenar criminales. Las penas, sin embargo, mientras más altas son más “bienvenidas” por la población, aseguran.

De acuerdo con esas estadísticas, el 9.67 % de los privados de libertad están inscritos en programas de rehabilitación y solo un 2.63% participan en programas de ayuda a la comunidad o remodelación de edificios públicos.

La jueza Segunda de Vigilancia Penitenciaria y de Ejecución de Pena de San Salvador, Ana Ruth Navarro, dice que la reinserción social es un elemento fundamental de la administración penitenciaria.

"No podemos negar que de alguna forma se les está proveyendo. Ahora, decir el porcentaje es bien difícil (de lo reos en programas) porque el hacinamiento carcelario continúa. Generalmente, se están involucrando a aquellas personas que van pasando a las granjas penitenciarias y que ya han cumplido o están por cumplir las dos terceras partes de su condena", explicó Navarro.

Los directores de los centros penitenciarios de Zacatecoluca, Apanteos, Quezaltepeque y los centros para hombres de Izalco y San Miguel añadieron que los privados de libertad recluidos en esos recintos no realizan programas de rehabilitación, ni participan en acciones de ayuda a la comunidad. La DGCP administra un total de 25 centros penales.

Los funcionarios justifican que esos reos no participan en esos programas "por su naturaleza", y por que son internos en centros penales considerados de "seguridad" o "cerrados", explicaron los directores en cartas enviadas a la Oficina de Acceso a la Información de la Dirección General de Centros Penales (DGCP).

Para la jueza Navarro a los reos en máxima seguridad "no se les están dando el tratamiento como debería de ser, sino que esos centros están siendo utilizados como bodegas de humanos".

Según la jueza, los reos en máxima seguridad piden "a gritos" tratamiento, derechos que ya están regulados en la Constitución de la República.

Para el sociólogo Wendell Bernal, lo expuesto por los directores de los centros con régimen cerrado, es una "falacia estratégica" y "choca con algunas recomendaciones que hace la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) hace al Estado salvadoreño, donde expone que son principios de las penas privativas de libertad el readaptar social y espiritualmente a las personas que han sido condenadas".

Bernal agrega que reinsertar a un reo en la sociedad, no importa el crimen que haya cometido, no es una opción que tenga el Estado; sino un deber.

Una oportunidad que no tuvo César alias "El Maligno", que buscó reinsertarse a la sociedad al salir de prisión, de acuerdo con los investigadores. Antes de ser asesinado, la víctima intentó huir al refugiarse en una vivienda; pero fue alcanzado y tiroteado hasta matarlo.

La jueza Navarro opina que aunque la DGCP desarrolla programas de educación formal, psicosociales o psicoterapéuticos generales y especializados, sin embargo, las autoridades enfrentan el problema del hacinamiento; pues les impide tener suficiente equipo técnico para cumplir con el mandato constitucional.

Además, el sociólogo cree que, visto desde otra perspectiva, algunos de los reos han sufrido "problemas en marginación social", lo que los convierte, en "víctimas del sistema".

Para Bernal, la sociedad tiene que reevaluar el significado de ser catalogado como privado de libertad, pues cualquiera puede conocer en algún momento el sistema penitenciario y ser objeto de las penas "dramáticas" que son bienvenidas por la sociedad.

Por ejemplo, estas condenas, de acuerdo con el sociólogo Bernal, hacen ver casual a la pena de muerte.

El exreo César murió dentro de una casa en la colonia Santa Teresa por los disparos que le hicieron dos excompañeros de pandilla. Esa es la principal hipótesis que barajan las autoridades sobre el crimen.

Restricciones. La directora del penal para hombres en San Miguel dice que no tienen programas, al igual que en Zacatecoluca, Quezaltepeque, Apanteos e Izalco, por la naturaleza de los reos.

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