El 50 % de animales decomisados muere por lesiones graves

Las especies de vida silvestre que son decomisadas presentan lesiones irreversibles en el cuerpo, por lo que les tiene que practicar la eutanasia por la gravedad.

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El 50 % de animales decomisados muere por lesiones graves

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La tragedia de los animales decomisados no solo pasa por el maltrato al que son sometidos en la captura, venta y hasta cautiverio, muchos de ellos están condenados a la muerte. Así lo establece el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, quienes al rescatar a las especies las trasladan en algunos casos al Parque Zoológico Nacional para su rehabilitación. Sin embargo, no todos lo logran y un 50 % es condenado a la eutanasia por la gravedad de las lesiones.

“Muchas iguanas que son decomisadas vienen con las bocas cosidas, les han extraído las uñas y las amarran, estos animales que vienen cosidos de la boca vienen con problemas de estomatitis, que son lesiones en las mucosas, entonces estos animales tienen que ser sacrificados porque ya no pueden sobrevivir”, expresó Vladen Henríquez, director del zoológico nacional.

El Ministerio de Medio Ambiente en 2017 ha realizado 13 decomisos de animales silvestre en diferentes partes del país, no proporciona la cifra exacta de especies pues aseguran hacer un balance a fin de año, pero en marzo se anunció un decomiso de 86 animales, entre garrobos, catalnicas y tortugas. En junio también se notificó la recuperación de 52 especies, de nuevo están presentes los garrobos, pero esta vez se agregan zorros.

La venta de animales silvestres se hace muchas veces en las vías públicas, aun y cuando la Ley de Conservación de Vida Silvestre prohíbe la venta y tenencia de los que tienen categoría de protegidos.

La semana anterior se recuperó a unas 2,000 tortugas que se encontraban en situación deplorable.

“Toda especie silvestre es prohibida tenerla (en cautiverio), de eso tenemos que estar claros, y también hay un listado oficial de especies amenazadas y en peligro de extinción y esas tienen una protección mayor”, afirma Elba Martínez, bióloga del MARN quien también establece que una persona puede ser procesada por el Código Penal, porque está haciendo depredación de especie protegida; el detenido puede enfrentar una pena hasta de tres años de cárcel por el delito de comercializar fauna silvestre.

En 2016 el MARN cerró el año con el rescate de 1,844 especies de vida silvestre, de las cuales se logró liberar 1,555.

Virna Ortiz, médica veterinaria del zoológico nacional, quien atiende a los animales que llegan procedentes de decomisos y recuperación, dice que es triste ver llegar a las especies en peligro de extinción con daños severos en el cuerpo, por la forma cruel en que han sido tratados.

En muchas ocasiones, por falta de cultura, en el caso de las aves les cortan las alas, a las iguanas les cosen la boca y les quitan las patas, por lo que se les tiene que poner a “dormir”.

“El estado en que vienen los animales decomisados en su gran mayoría, las aves principalmente, que es lo que más recibimos, vienen llenas de parásitos, a veces con miasis, que son lesiones donde llegan las moscas y ponen sus huevos. Son lesiones con gusanos, nos traen muchos animales así, desnutridos, con golpes muchas veces hechos con armas contundentes, o que los han agarrado a balazos con balines”, señaló Ortiz.

Además manifestó que son los pelícanos los que más llegan con fracturas producto de balines debido que con ellos las personas practican tiro.

Los departamentos donde más decomisos de especies silvestre se hacen, según el mapeo que tiene el MARN, son San Salvador, La Libertad, Santa Ana, San Miguel y La Unión.

Entre la lista de animales que con más frecuencia el ministerio en coordinación con la Policía Nacional Civil (PNC) decomisa están las aves como loras, tucanes, pericos, catalnicas y chocoyos; en segundo se encuentran varias especies como iguanas, garrobos, tortugas, masacuatas, mapaches; y en tercero, las especies exóticas, por ejemplo monos y otros animales que son comercializados ya sea para consumo humano o para mascotas.

“Muchos de esos animales ya tienen muchísimos días sin comer, ya vienen con daños en las extremidades, o muchas veces con infecciones en el estómago, entonces ya no se pueden recuperar, muchos mueren de un día para otro y otros por su grave estado es mejor aplicar eutanasia”, asegura Martínez.

En el artículo 117 de la Constitución de la República se establece que es deber del Estado proteger los recursos naturales, así como la diversidad e integridad del medio ambiente, y se declara de interés social la protección, conservación, aprovechamiento racional, restauración o sustitución de los recursos naturales en los términos que establezca la ley.

Así también la misma Constitución especifica que la vida silvestre es imprescindible para conservar un medio ambiente sano y equilibrado para el bienestar de las presentes y futuras generaciones del país.

La sobreexplotación y el deterioro del hábitat de algunas especies de vida silvestre, sin embargo, ha provocado que se encuentren amenazadas y hasta en peligro de extinción.

En El Salvador las autoridades aseguran que a pesar de que las leyes prohíben la comercialización y la tenencia de especies de vida silvestre, no se tiene un control completo para poder frenar este tipo de acciones.

Muchos de los animales son ofrecidos en ventas en muchas carreteras, otros son producto de cacería y otros tantos viven en cautiverio.

El MARN ha denunciado métodos crueles de captura de las especies, como la quema de terrenos para que salgan de sus madrigueras. La quema de los cañales como práctica agrícola también ocasiona muerte y depredación de las especies.

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