El Carmen, tierra de tambores artesanales

Los hay de estilo chamanico, andino, cofradía, redoblantes, indio, batucada, entre otros, al gusto del cliente.
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Representativo.  A pesar de que el municipio de El Carmen quedó aislado de la nueva carretera Panamericana, se siguen ofreciendo los tambores.

Representativo. A pesar de que el municipio de El Carmen quedó aislado de la nueva carretera Panamericana, se siguen ofreciendo los tambores.

El Carmen, tierra de tambores artesanales

El Carmen, tierra de tambores artesanales

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Años atrás en la carretera antigua Panamericana, a la altura del kilómetro 38, en la jurisdicción del municipio de El Carmen, Cuscatlán, se vendían tambores artesanales elaborados por familias de la zona. Pero con la construcción de la nueva carretera Panamericana, el municipio quedó aislado del paso vehicular, y los tambores ya no estuvieron a la vista de los viajeros, pero la costumbre y el oficio de su elaboración artesanal sigue siendo algo que caracteriza a los habitantes.

Guillermo Herrera, conocido como “el tamborilero de El Carmen”, explica que elaboran los instrumentos de percusión en La Casa del Tambor, ubicada en el cantón Santa Lucía, donde se fabrican de diferentes tamaños, desde 1 centímetro hasta uno enorme que mide 2.35 metros de diámetro por 2.75 metros de largo, que es el “tambor gigante de El Salvador”.

Con apoyo de la alcaldesa de El Carmen, Leticia de Jesús Hernández Sánchez, los tamborileros de la zona cuentan con un espacio para poder presentar sus obras creativas, promoviéndose además los tambores a escala nacional e internacional.

“Este año el municipio de El Carmen ha sido invitado a ser parte del escenario de los premios Actitud de la ciudad de Los Ángeles, California, Estados Unidos. Herrera tiene la misión de elaborar los tambores para nuestros hermanos en el exterior”, detalló la jefa municipal, quien reconoce la labor de todos los tamborileros de su municipio, e insta a los jóvenes a aprender de ese arte.

La elaboración de los tambores lleva un proceso: primero se curte el cuero, ya sea de res o cabra; una vez se logra el curtido del cuero, se le quita el pelo para poner a secar el pergamino del tambor; luego se elabora el cilindro del tambor, de madera, o su base con un tronco de árbol que se forma con calor; después se fabrican las cinchas de tambor de un árbol que se llama irayol y el pergamino se afianza con un bejuco que se llama chupa chupa; con las cuerdas se afina el tambor y los mazos son de madera.

Con el tiempo, y tras años de práctica y a solicitud de los clientes, se ha ido diversificando la elaboración de tambores artesanales de diferentes estilos, por ejemplo: tambores chamanicos, andinos, cofradía, redoblantes, indios, batucada, entre otros.

“Este arte lo realizo en mis tiempos libres, pero siempre hay una persona que me solicita que le fabrique uno, como la señora alcaldesa, que siempre me ha motivado a continuar con el rescate de esta tradición. Y hasta la fecha estoy a las órdenes. Cuando deseen tener un tambor, aquí se fabrican al gusto del cliente”, añadió Guillermo Herrera.

Este artesano, quien desde muy pequeño aprendió el oficio de elaboración artesanal de tambores, desea, además, enseñar a nuevas generaciones para que la tradición y el reconocimiento del municipio no se pierdan.
 

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