El Mercado de Pulgas del Parque Centenario, un comercio que inició en los años 70 en el centro de San Salvador

Si bien estuvo cerrado desde marzo hasta noviembre del año 2020, se reabrió en diciembre del mismo año y funciona los días viernes y sábado desde las 6:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. Hay artículos de todo tipo, tanto usados como nuevos, y a precios accesibles para todos los bolsillos.

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Los mercados de pulgas también se conocen como mercados al aire libre, ferias, rastrillos, bazares, zocos, pulgueros, tianguis, mercados persas o incluso mercados de antigüedades, entre otros. En El Salvador existen varios mercados de pulgas, y uno de los más antiguos es el del Parque Centenario, ubicado entre la 12a. y la 14a. Avenida Norte, la 9a. Calle Oriente y la Alameda Juan Pablo II. El parque fue construido en la década de los 30 con motivo del primer aniversario de la Independencia de El Salvador, y de ahí su nombre. Es ahí donde, desde la década de los años 70, comenzaron a llegar los primeros comerciantes a ofrecer algunos artículos que no utilizaban y que querían vender, entre ellos maletas, prendas de vestir, herramientas de trabajo y carretas.

 
A día de hoy, en el año 2021, la actividad sigue, y al lugar se le conoce como Mercado de Pulgas Centenario. Alberga unos 30 puestos de mercadería, donde los compradores pueden llegar a adquirir todo tipo de artículos los días viernes y sábado, desde las 6:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. Aunque los mismos comerciantes aseguran que algunos de ellos ponen sus artículos a disposición de los clientes desde las 4:00 de la mañana.

Una de ellas es Rosa Guitiérrez, quien vende en el lugar desde hace 43 años. "Comenzamos en la cancha y luego nos ordenaron aquí en este pasillo, pero las primeras personas venían a vender en las aceras de enfrente, algunos artículos, algunas cosas pocas. Comencé a vender en el Mercado Belloso y luego me vine para aquí y no me he movido de este lugar, ni voy a otros", dice Rosa, de 60 años de edad. Ella vende calzonetas, pantalones, camisas y blusas para damas, con precios de entre los $2 hasta los $6 dólares.

Reyna Palma viuda de Rodríguez, tiene 74 años y 36 de ellos los ha dedicado a ganarse la vida vendiendo en el Parque Centenario. La mercadería de Rosa es más amplia, ya que vende cacerolas y ollas para cocinas, ropa, zapatos, tanto nuevo como usado, en el caso de la ropa y del calzado. "Para el terremoto de 1986 ya estábamos aquí, el mercado funciona desde los años de 1970, y las primeras compañeras se ubicaban en las calles cercanas, luego entramos al parque y ahora estamos más organizadas', agregó Reyna. 

María Antonia Morales viuda de Zavaleta, de 65 años, con 40 años de vender en El Centenario, es otra de las veteranas. Ella junto a sus hijas administra tres puestos, con artículos como ropa, cristalería, juguetes, utensilios para la cocina, así como con ropa y artículos que son imitación de los artículos militares. "Tengo juguetes de todo precio, desde los $2 hasta los $10 dólares, y se les hace descuento, también vendemos ropa, ropa camuflajeada, cristalería, ollas, de todo un poco", explicó María Antonia. 

Ana Hernández y su esposo Levis Benítez, son algunos de los más jóvenes en el lugar. Ana vende ropa para niñas, desde los 6 meses de edad hasta los 12 años; es su especialidad. En el caso de Levis, vende artículos para motocicletas, desde cascos, chamarras, forros para asientos, luces, alarmas , pierneras, pañoletas, guantes, así como herramientas individuales y en estuche, cables para clutch, entre otros. "Tenemos artículos como cascos, tanto certificados como los quita esquela (sencillos). Los cascos para adulto tienen un precio de $45 dólares y también hay para niños, de a $20 dólares, que son los que más se venden, así como los guantes y las pañoletas", explicó Ana.

 
Otro caso es el de Ada Ruth de Medrano, de 30 años. Comenzó a vender en el lugar hace 15 años. "Mi mamá también tiene un puesto aquí, pero hace 15 años puse el mío, así es que las dos trabajamos en el Mercado de Pulgas del Centenario", señaló. Según Ada, lo de ellas es una forma de vida, ya que ella llegó al Mercado del Centenario cuando era una niña y se quedó vendiendo ahí, ya con su propio negocio.

Las personas llegan en grupo o de forma individual. A pesar de lo que algunos puedan pensar, el lugar en seguro y hasta se respira un ambiente familiar, ya que, a diferencia de un mercado como La Tiendona, las personas comerciantes de los mercados como el de Las Pulgas del Centenario, son familias, y trabajan hijas, madres, nietos, sobrinos y parejas de esposos. Tomando en cuenta que es la alcaldía la única que cobra un impuesto, y que no hay una factura con crédito fiscal, los precios son más accesibles, a la vez que se pueden encontrar artículos nuevos, usados, réplicas y originales, en ropa, zapatos, perfumería y herramientas. 

El lugar se mantuvo cerrado desde marzo hasta noviembre del año 2020, pero se reabrió el 11 de diciembre del mismo año, luego de la pandemia del covid-19 que afectó a El Salvador y a todo el mundo. Los accesos para llegar son desde el oriente del país, por el bulevar del Ejército, desde la Alameda Juan Pablo II, por la Troncal del Norte y por la 9a. Calle Oriente de San Salvador. Para muchos, es un lugar donde se puede comprar y ahorrar un buen dinero, mientras que los comerciantes del lugar dicen que es el mercado de las tres "B". Bueno, bonito y barato.   

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