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¿Qué hacer en vacaciones? Visite el Palacio Nacional, un espectacular monumento arquitectónico en el centro capitalino

El Palacio Nacional puede ser un destino turístico perfecto para las vacaciones de agosto que se aproximan, aunque para visitarlo no hay fecha, ni basta una sola vez para conocerlo bien. Sin embargo, hay algunos requisitos y el ingreso cuesta $1.00 dólar.

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Foto: LPG/Jorge Carbajal

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Ubicado frente a la Plaza Gerardo Barrios, el magnífico edificio que ocupa una manzana de terreno ubicado entre la avenida Cuscatlán, la 4a. calle Poniente, la 1a. avenida Sur y la 2a. calle Poniente, del centro histórico de San Salvador, es punto de reunión para muchos, que llegan al sector para descansar, tomarse un café, platicar un poco o tomarse una selfie frente a la bella estructura.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

Si por fuera luce majestuoso, por dentro, lo es aún más. Construido entre 1905 y 1911, el Palacio Nacional fue sede del antiguo estado salvadoreño. En el lugar estaban todas las dependencias del gobierno, así como los tres poderes del estado, ejecutivo, legislativo y judicial.

El Palacio, tal y como hoy en día se conoce, es la segunda edificación, luego que en 1889 un incendio acabó con la primera construcción, durante la presidencia de Francisco Menéndez Valdivieso. Fue hasta 1905, durante la presidencia de Pedro José Escalón, que se comenzó la construcción del edificio actual, el cual está conformado por dos pisos, al que se asciende desde la puerta principal ubicada sobre la avenida Cuscatlán. Los visitantes son recibidos por las estatuas de Cristóbal Colón, y de Isabel la Católica, figuras donadas a El Salvador por Alonso XIII, en 1924.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

Los requisitos para ingresar al Palacio Nacional, hoy, en tiempos de pandemia de covid-19 son sencillos: hay que presentar la cartilla de vacunación en la que el portador demuestre que ha recibido las dos dosis. Luego, avanza algunos escalones y debe lavarse las manos, limpiarse, luego tomarse la temperatura, aplicarse alcohol gel y, en caso de no mostrar una temperatura de 40 grados o más, debe pasar a cancelar $1.00 dólar para poder ingresar.

En caso de ser extranjero, el cobro es mayor, pero minutos después estará recibiendo un tour por todas las instalaciones, acompañado por guías culturales que van dando información sobre la casi perfecta edificación, que es la primera construcción antisísmica de El Salvador, a la vez que tiene todo sus sistema eléctrico colocado bajo tierra.

Los menores de edad, por el momento, no pueden ingresar. Podrán hacerlo pronto los adolescentes que hayan recibido sus dos dosis de la vacuna contra el covid.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

El Palacio, como popularmente se conoce, cuenta con cinco cuartos secundarios y cuatro, siendo estos el Rojo, donde están los retratos de los expresidentes de la república, Francisco Morazán, Rafael Campo, Francisco Menéndez Valdivieso y Gerardo Barrios, que fue el últimos que tuvo ese lugar como su hogar, oficina, y lugar de mando.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

El Salón Azul es el que alojó al poder legislativo, lo que hoy es la Asamblea Legislativa, solo que en aquellos años se conformaba por 28 diputados, dos por cada departamento de El Salvador.

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El Salón Amarillo era ocupado por el presidente de la república, mismo en el que estuvo el último inquilino, Gerardo Barrios; y el Salón Rosado, que alojó al poder judicial de aquellos tiempos.

El Palacio Nacional cuenta con un total de 104 habitaciones, y algunos de esos salones se encuentran en restauración, por lo que no son mostrados al público. Las gradas, jardines, salones, paredes, techos, luminarias, ventanas y pisos, todos son únicos.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

La mayoría de los materiales para su construcción fueron traídos desde el extranjero, y la reconstrucción de la obra, luego del incendio de 1889 que lo redujo a cenizas, tuvo un costo de 3 millones de colones, un poco más de 300 mil dólares actuales.

Cada metro del Palacio Nacional da fe del tipo de trabajo que ahí se hizo, comenzando con el plano elaborado por el ingeniero José Emilio Alcaine, pasando por la dirección de obras a cargo de Pascasio González Erazo, ambos salvadoreños.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

Según la información proporcionada por los guías culturales, todo el trabajo de obra estuvo a cargo de manos salvadoreñas, si bien la instalación de pisos fue guiada por el arquitecto de venecia, Italia, Alberto Ferracuti, y los balcones fueron obra del arquitecto español, Ignacio Brugueras Llobet. Las láminas troqueladas, balcones, barandales, zócalos, mosaicos, pedestales y lámparas llegaron de Bélgica y de Italia. Hay solo dos lámparas de más de tres metros, que aún funcionan, y que son encendidas los días viernes y sábado en la noche, durante las últimas guías para los visitantes. Esas dos son originales.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

La guía asistida, que tiene una duración de 30 minutos, queda corta para ver y conocer todo sobre la magnífica obra que construyeron hombres visionarios. Para reunir los tres millones de colones, se le aplicó el impuesto de un colón por cada quintal de café que se exportaba desde El Salvador para varios países del mundo, y de esa forma se construyó la joya, que desde el año 1980 fue declarado Monumento Nacional. Los terremotos que han ocurrido en los últimos años han dañado algunos salones, pero el edificio no ha sucumbido y sigue siendo una de las edificaciones más bellas del Pulgarcito de América.

Los cinco árboles plantados en el jardín central del Palacio son araucarias, una especie de pinos, y representan las cinco naciones de la Confederación Centroamericana, Guatemala, Honduras, Nicaragua  Costa Rica y El Salvador. Fueron plantadas el mismo año de la apertura del Palacio, por lo que tienen 101 años de vida.

Foto: LPG/Jorge Carbajal

El recorrido para conocer la obra, o para visitarlo una vez más, comienza por el costado oriente del mismo, sobre la avenida Cuscatlán, y finaliza por el costado norte, frente al predio en el que estuvo la antigua Universidad de El Salvador.

Dos puertas de cedro originales, que miden más de dos metros y que tienen talladas las figuras de dos faunos cada una, despiden al visitante. Según la guía, las figuras no permiten que entren cosas negativas a las instalaciones del majestuoso edificio. Los faunos son figuras mitológicas griegas que protegían los bosques y los campos, a la vez que protegían a sus habitantes.

Foto: LPG/Jorge Carbajal
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Los horarios de atención al público en el período de vacaciones de agosto serán de martes a domingo, pero estará cerrado el viernes 6 de agosto por motivo de las fiestas patronales de San Salvador.

Las personas interesadas en vivir el tour guiado pueden visitar el lugar de martes a jueves de las 11:00 de la mañana a las 5:00 de la tarde; el día sábado de las 11:00 de la mañana a las 10:00 de la noche y el domingo de las 10:00 de la mañana a las 6:00 de la tarde.

Las rutas de autobuses y microbuses que llegan al sector son las 26, 11, 10, 29, 7, 2, 140 y 42. Si llega en automóvil, puede aparcar en el Parqueo Morazán, Parqueo España,  parqueo de Catedral Metropolitana y parqueo contiguo a la iglesia El Rosario.

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